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Entrevistas, Running

UN CAFÉ CON EDDIE GALLEN

8 noviembre, 2017

Es prácticamente imposible no haberse cruzado con Eddie Gallen en una carrera de ultrafondo aquí en España. Ha participado en más de una docena de ediciones de los 100km pedestres de Madrid, otras tantas en los 100km de Cantabria y en muchas otras carreras de 100km dentro del país. Si hablamos de 24hs, Eddie ha estado presente en todas las ediciones de las 24hs de Barcelona y su curriculum de carreras es impresionante, promediando desde hace más de una década seis o siete ultras de gran nivel al año. Nacido en Irlanda, lleva diez años consecutivos representando a su país, con el equipo de 24hs, en campeonatos del mundo y europeos. Y si todo esto les parece poco, Eddie también fue finisher del mítico Spartathlon griego en cuatro oportunidades.

A continuación, les mostramos nuestra charla con este gran atleta en donde nos cuenta su historia, sus comienzos y sus recuerdos más bonitos en esta fantástica disciplina que es el ultrafondo.

 

Por: Pablo Casal

 

– A tan solo 10 días del Spartathlon griego, nuestra primera pregunta es casi obligatoria, has logrado completar esta mítica carrera en cuatro oportunidades (2010/2011 y 2014/2015), ¿el año 2010 fue tu primer intento en esta carrera?

– Al Spartathlon fui seis veces, dos veces he abandonado y he logrado terminar la carrera en cuatro oportunidades, mi primera vez fue en el año 2001, donde tuve que abandonar y tardé diez años en volver a correr esta carrera por que no quería fracasar otra vez. Por aquellos años no había tanta información y la verdad es que fui sin estar preparado, leías alguna cosa o alguien te contaba algo sobre los puntos de control y esas cosas pero no había mucho más.

– Pasaron diez años y allí estabas nuevamente, valió la pena la espera, verdad?

– La verdad que sí, valió la pena la espera, fue algo increíble! Después de fracasar la primera vez, sueñas con poder terminarla y yo lo soñé durante diez años. Esos metros finales con todas las banderas, la gente aplaudiéndote, todo ese ambiente es algo que nunca se olvida.

– Aunque ibas mejor preparado, hubo momentos en que pensabas que no ibas a poder completar esos 246km?

– Estuve a punto de retirarme, iba hablando con un periodista irlandés y le dije “Yo abandono, no puedo más, voy a esperar que me coja el autobús y voy a retirarme”. Estuve horas y horas caminando solo por la noche cabizbajo y de repente paso por al lado de un corredor que estaba sentado en la carretera. Me paré a preguntarle si estaba bien y me dijo que sí, pero que se había lesionado el tobillo y se iba a retirar. Le dije que yo también me iba a retirar y me dijo “No, no, que tú puedes! Estas entero, estas muy bien, hazme caso!”. Entonces seguí caminando y empecé a pensar en lo que me había dicho y gracias a él (Harvey Lewis) y lo que me dijo pude cambiar la cabeza y lograr terminar. Pensar que si hubiese pasado por su lado sin decirle nada, seguramente me hubiese retirado un poco más adelante.

– Y como les pasa a la mayoría, al año siguiente, en 2011, volviste al Spartathlon, ¿que crees que tiene de especial o mágico esta carrera?

– Para mí es la mejor carrera que he corrido en mi vida, es como una droga, te engancha pero claro, en el buen sentido. Recuerdo que en la cena de clausura dan un discurso y dicen “Atletas, habéis venido de los cuatro rincones del mundo y vuestra presencia nos honra. Los que han logrado terminar y los que no, a partir de ahora somos una familia y cada año la familia es más grande” es un mensaje muy bonito, aunque no sé si son esas palabras exactas, pero yo creo que ese mensaje es lo que transmite la carrera.

– Y tu segundo abandono, fue al año siguiente, una edición muy recordada por el extremo calor, ¿que recuerdas?

– El año del calor en que terminaron, si no recuerdo mal, solamente el 22% de los atletas, abandoné en el kilómetro noventa. Fue semanas después del mundial de 24hs de Katowice, donde participé representando a mi país Irlanda y no tuve el tiempo necesario para recuperarme. Incluso si hubiese estado bien, el calor de ese año fue terrible.

– ¿Con que recuerdo te quedas de tus cuatro finishers en esta mítica carrera?

– Tengo muchos recuerdos, en lo personal con el 2015, donde hice mi mejor marca, pero para mí, más allá de las marcas, es la mejor carrera que hay, desde la organización, gente muy simpática, los hoteles y el servicio, los avituallamientos, la cena de clausura, todo lo que rodea a la carrera en si es muy bonito.

– Hablando de tu impresionante currículum de carreras, vemos que tu primera carrera de ultrafondo son los 50km de la subida al veleta en 1999, ¿es así?

– Estuve pensando sobre mi primera carrera de ultrafondo y no es esa, la primera fueron los 100km de Corricolari, en el año 1995. Fue el año que en Madrid hubo una tormenta terrible, recuerdo que se estaba jugando la final de la Copa del Rey en el Bernabéu y la tuvieron que suspender por la lluvia. La organizadora del evento dijo que quien lograra terminar, a pesar de la tormenta, tendría inscripción gratis de por vida. Terminamos muy pocos la verdad y yo terminé destrozado porque durante el día nos abrasamos por el calor y por la noche nos cayó una tormenta increíble. Si hubiese estado solo, habría abandonado, pero íbamos en un grupo y logramos terminar.

– Esa fue tu primera carrera de ultrafondo, y ¿tu primera maratón cuando fue?

– Mi primer maratón fue en Irlanda, el maratón de Dublín, en el año 1982. Al año siguiente hice Belfast y luego en Dublín otra vez. Me vine a vivir a España, estuve dos o tres años sin hacer nada y volví a correr maratones, la primera en España fue Barcelona, después creo que hice Madrid, Jerez e hice muchas de montaña como el Alpino Madrileño, después de eso fue que nació la idea de correr esos 100km de Corricolari y allí comenzó todo.

– La primera maratón en algo muy importante, ¿como fue esa experiencia?

-Tenía veinte años y nada de experiencia, terminé en seis horas y doce minutos. Desde el kilómetro quince, casi todo caminando. Recuerdo que, mientras se hacía de noche, bajaban las señoras con unas mesitas y ponían té, café y galletas para lo que estábamos participando, eso fue muy bonito. Lo mejor fue llegar a la meta, está claro. Con los años he mejorado he!

– Dar el salto al maratón es siempre un paso importante, ¿habías corrido anteriormente carreras de menor distancia como preparación?

– De pequeño siempre había jugado al fútbol, pero nunca había hecho nada de atletismo ni correr. En esa época estaba de moda que cada ciudad se monte su propia maratón y ese año 1982 vi el maratón de Belfast que pasaba por mi casa, había un ambientazo y ahí surgió la idea. Pero el maratón fue mi primera carrera, no había corrido nada antes de esa carrera. Me acuerdo que corrí con el pantalón y la camiseta de Argentina, porque me gustaba mucho el equipo con Kempes y Maradona.

– Hablábamos antes de tu gran currÍculum de carreras y entre muchas carreras de asfalto vemos el famoso UTMB, ¿como es correr por esas montañas?

– Cuarenta y tres horas tardamos, empezamos corriendo y luego hicimos casi todo andando con mi compañero Luis. Fue en el año 2006, no había tantos medios como hay ahora pero era una carrera prestigiosa. Eso si es que una carrera de montaña, ves a lo lejos una montaña y piensas “Hasta allí no nos van a hacer subir” y la tienes que subir, después ves otra más alta y lo mismo. En un momento estuvimos a punto de retirarnos, empezó a llover la segundo noche y yo no tenía bastones, íbamos patinando en el barro y pensamos en abandonar pero al final decidimos intentar y seguir en carrera, al final llegamos, como zombis pero llegamos. Fue una buena experiencia pero no creo que la vuelva a hacer.

– Si tuvieses que elegir una carrera de ultrafondo aquí en España, ¿con cual te quedas y por qué?

– Es difícil pero los 100km de Madrid, en Vallecas, es una carrera que me gusta mucho. Por la historia que tiene, por Rafa y sus hijas que llevan años organizando la carrera, es un ambiente muy bonito. Lo conozco a Rafa desde hace veinte años y la carrera es muy chula.

En el año 2004 participaste en la primera edición de las 24hs de Barcelona y ganaste la carrera, ¿qué recuerdos tienes y como ha cambiado esa carrera después de tantos años?

– Aquella primera edición éramos solamente ocho participantes, dos corríamos y los otros seis caminaban. Recuerdo que me llamó Paris Canals una o dos semanas antes y me dijo “Se van a hacer unas 24hs en Barcelona y creo que las puedes ganar”. Bueno le dije y me apunté, la verdad que éramos pocos pero al final gané con 207 kilómetros, que fue mí mejor marca por algunos años. Las 24hs de Barcelona han mejorado mucho con los años y la verdad que la carrera ha cambiado muchísimo, he estado presente todos los años y este 2017 también iré.

– Has participado, prácticamente, en todas las ediciones de las 24hs de Barcelona y en distintas distancias, ¿cuales fueron tus mejores marcas dentro de esa carrera?

– Creo que en 24hs fue en el año 2008, que quedé segundo con 216 kilómetros. En 2015 también quedé segundo en 12hs con 134 kilómetros y en 6hs algo así como 72 kilómetros hice en 2016, ese año quedé cuarto. Este año correré las 12hs.

– Estaríamos locos si no te preguntáramos por tus participaciones en los Europeos y Mundiales de 24hs, representando a tu país Irlanda, pero lo  primero y más importante, ¿como comenzó todo?

– Todo comenzó en el año 2007, en el Campeonato Europeo de 24hs que se disputo aquí mismo en Madrid. Ví que en 2006 Irlanda había mandado un equipo al mundial de 24hs de Taipei y al ver las marcas me di cuenta de que yo también tenía marcas similares. Me puse en contacto con Richard Donovan, quien en esa época era el jefe del ultrafondo en Irlanda. Recuerdo que le pregunte “¿Vas a mandar un equipo al europeo de Madrid?” y me dijo que no. Entonces le dije “Puedo ir yo, que ya vivo aquí en Madrid!” y me inscribió. Así fue como empezó todo.

– ¿Y que recuerdas de esa primera participación en un Campeonato Europeo de 24hs representando a tu país?

– Recuerdo muchas cosas, estaba solo con mi banderita de Irlanda. Algo un poco gracioso fue que como me apuntaron tarde, no pudieron mandarme la ropa del equipo. Así que tuve que improvisar con un jersey que tenia de rugby de Irlanda y un chándal color verde. Un poco improvisado todo, pero el recuerdo que te queda de estar allí con la bandera de tu país, representándolo, es muy bonito.

– Ese mismo 2007 y a los pocos meses, estabas debutando, también con Irlanda, en un campeonato del mundo de 24hs, esta vez, imagino que bien equipado, ¿verdad?

– Si, si, fue en Canadá, en Drummondville, ya con todo el equipo de Irlanda y la vestimenta adecuada. Ese año no me salió bien, pasamos un calor de locos, parecía una sauna. Al año siguiente el mundial se disputó en Seúl, que fue junto con Drummondville, los dos sitios más lejanos a los que viajé para participar de un mundial. Los seis mundiales siguientes en los que participé ya fueron en Europa.

– Repasemos: Desde aquel 2007 has participado en todos los campeonatos europeos y mundiales de 24hs que se han disputado, hasta este último del 2017 que fue en tu tierra Belfast, ¿como fue la experiencia de correr allí?

– Fue algo increíble, porque aparte de que soy de allí, fui el capitán del equipo. Fue el mejor fin de semana de mi vida, correr en mi ciudad, ser el capitán de tu país. Al final en la carrera hice 226km, que es mi mejor marca con Irlanda, así que eso también es algo que se suma a todo aquel gran fin de semana.

– Allí en Belfast, en el último campeonato del mundo de 24hs, se vivió algo que a nuestro humilde entender, se ha agrandado y exagerado mucho en las redes. El hecho de que fallara durante un tiempo, el sistema de cronometraje. ¿Como lo has visto tu desde dentro?

– Sí, creo que se ha exagerado un poco todo, lo más triste es que quien organizó el campeonato del mundo y organiza allí mismo el campeonato de Irlanda cada año, es un tío majísimo que lo hace todo junto a su familia. Todo lo ha hecho muy bien, el alojamiento, las comidas y cenas muy bien, el transporte también. El cronometraje le salió mal, eso es verdad, el contrató una empresa que se dedica a eso y ha fallado. No es su culpa y el pobre hombre ha quedado muy tocado por la situación, estuvo dos años preparando todo y por ese fallo parece como que todo estuvo mal, es una pena la verdad.

– También en tu tierra, has participado de todas las ediciones de la carrera “Energía 24hs”, ¿qué tiene de especial esa carrera para ti?

– Lo primero y principal es que la carrera es en mi ciudad, Belfast. La primera edición fue en el año 2010, empezaron en una pista de atletismo, en un ambiente muy familiar. Recuerdo que me enteré de la carrera cuando volvíamos del mundial de 24hs del 2010 en Brive, Francia. Íbamos camino al aeropuerto, con los otros irlandeses del equipo y Richard Donovan, comentó que había alguien en Belfast que quería montar unas 24hs en una pista de atletismo. Al averiguar en donde era, me di cuenta de que en esa misma pista había estado yo cuando tenía 16 años, el día que se inauguró, porque mi hermano participaba de la ceremonia de apertura. Esas 24hs en 2010 fueron las primeras 24hs que se organizaron en Belfast. Muchas casualidades y coincidencias como para no estar presente. Por suerte no he faltado a ninguna edición desde ese año. En el año 2016 cambiaron al parque en donde están ahora, que por cierto fue en donde hice mi mejor marca, 230 kilómetros.

– Volviendo a la actualidad, imagino que estarás entrenando para las 12hs de Barcelona, ¿como viene la preparación y con qué objetivos vas a llegar a la pista de Can Drago?

– La idea es intentar superar mi marca del 2015, de 135 kilómetros, que también es el record de Irlanda de 12hs. Hablando ya de la preparación y los entrenamientos, nunca he tenido ningún plan fijo, siempre depende de mi trabajo y los huecos que tengo. Si por ejemplo entreno para unas 24hs intento hacer seis horas el sábado y tres el domingo o cinco y cuatro, depende. Para estas 12hs estoy bajando un poco las horas y sumando un poco más de velocidad.

– Debemos preguntarte en donde es que realizas un entrenamiento de seis horas, ¿en una pista de atletismo, en Casa de Campo o vas hasta algún sitio puntual y vuelves?

– Cuando tengo que realizar ese tipo de entrenamientos suelo hacer el anillo ciclista de Madrid, que son 65 kilómetros. Ya lo he hecho como seis o siete veces, cuando tengo que hacer esos entrenamientos fuertes. Otra vez hice unos 72 kilómetros por Casa de Campo y alguna vez fui desde mi casa hasta el Pardo, que serán unas cuatro horas, depende de muchas cosas.

– Pensando en el año que viene, cuáles son tus planes para el 2018?

– Para el año que viene estoy esperando a ver si hay un europeo, si no intentaré ir al Spartathlon, si hay fondos. Aparte de eso, el campeonato de Irlanda de 24hs, que es todos los años en Belfast en el mes de Julio, en la “Energia 24hs”. Este 2017 fue el sexto año que se disputó un campeonato de Irlanda de 24hs y quedé cuatro. De los anteriores campeonatos tengo tres bronces, una plata y un oro.

– Solo nos queda felicitarte por todos tus logros y carreras, desearte lo mejor en tus próximas competencias y como última pregunta, ¿te queda algo por correr?

– Me queda pendiente intentar hacer bien una carrera de 6 días y unas 48hs. Hice una de 48hs hace algunos años en Alemania y me gustaría correr otra vez una carrera así, pero más adelante. Ahora mismo estoy con la selección de Irlanda de 24hs que eso es lo importante, hasta que aguante, estoy concentrado en eso, que el nivel de atletas está subiendo mucho. Para las 48hs no tengo prisa, queda tiempo por delante. La de los 6 días también la tengo pendiente, en 2015 fui a los 6 días de Francia y me fue muy mal, no por mí, sino por motivos ajenos a mí; terminé abandonando en el segundo día. Sin entrar mucho en detalles, decir que no me ha quedado un buen recuerdo de esa carrera. Pero como dije antes, la idea es mantenerme con la selección de Irlanda algunos años más y después ya veremos lo que depara el futuro.

 

Desde espirutlibre agradecemos al gran Eddie Gallen el tomarse un tiempo de su día para quedar con nosotros, tomar un café y compartir su historia. También le deseamos el mayor de los éxitos en las 12hs de Barcelona y en todas sus próximas aventuras.

Relatos, Running

The Barkley Marathons 2017 – GARY ROBBINS

5 abril, 2017

 

Después de un final épico en la última edición de la Barkley Marathons, digno de un guion de película, el corredor canadiense de ultra-trail Gary Robbins vuelca en su blog unos breves pensamientos y reflexiones sobre su performance en esta mítica carrera.

Para quienes no conocen como funciona la Barkley, pasamos a darles una pequeña explicación:

La Barkley Marathons es una carrera de ultratrail que se desarrolla dentro del Frozen Head State Park cerca de Wartburg, Tennessee. Los corredores deben realizar un circuito de 100 millas (160km) dividido en 5 vueltas. El límite de la carrera es de 60 horas, el corte de tiempo por vuelta es de 12 horas. Sólo pueden participar 40 atletas, los cuales deben escribir un “ensayo” sobre “Porque me deben dejar correr en la Barkley”, pagar 1.60 dólares y completar algunos otros formularios y requisitos algo extravagantes. El circuito cambia cada año en distancia, dirección y elevación, consta aproximadamente, de 20 millas (32km) sin marcar, ni señalizar (pero no es una carrera de libre orientación) y sin avituallamientos, a excepción de agua en dos puntos a lo largo del circuito y en la largada en donde se encuentran los coches de los participantes. Los corredores de 100 millas harán ese circuito cinco veces, cambiando el sentido en las vueltas tres y cuatro, en la vuelta cinco cada corredor saldrá en direcciones opuestas. Con más de 53,200 pies (16.500m) de desnivel acumulado, los corredores de las 100 millas se enfrentan a una de las carreras más duras de ultratrail del mundo. Además de correr, los participantes deben encontrar entre nueve y once libros (la cantidad varia cada año) a lo largo del circuito y quitar la página correspondiente a su número de dorsal de cada libro como prueba de que han recorrido la totalidad del mismo. Los corredores reciben un nuevo número de dorsal antes de comenzar cada nueva vuelta. 

 

 

 

«Cerca, pero no hubo cigarrillo». 

 

 

 

 

 

 

 

Por: Gary Robbins

 

Gracias a todos por el sentido apoyo y buenos deseos. Estos últimos días han sido una montaña rusa de emociones.

Sólo quiero decir unas pequeñas cosas ahora mismo antes de sumergirme de lleno en mi experiencia en la carrera en los próximos días.

Como primero y principal, felicitar a John Kelly por convertirse en el 15to finisher de la Barkley Marathons! Pasé junto a John las cuatro vueltas y fuimos un gran equipo. Tuve una sólida comprensión en la mayoría del circuito, así como John también la tenía y trabajamos juntos de una manera muy eficiente ayudándonos a lanzarnos hacia la vuelta 5 con el tiempo suficiente como para terminarla.

John creció en Oak Rdge, a 30 minutos, y el junto con su familia había caminado y acampado en el parque durante toda su vida. Cuando hablamos sobre qué dirección tomar en la vuelta 5, mientras estábamos en la vuelta 4, John me dijo que “Siempre que soñé que lograba terminar la Barkley, lo hacía bajando desde Chimney Top (en sentido a las agujas del reloj) ya que he caminado mucho por allí con mi familia”.

John Kelly es la 15ta persona que ha conseguido terminar la Barkley Marathons. John Kelly se merece más felicitaciones y reconocimiento que yo ahora mismo. Por favor tómense un segundo para felicitarlo como se merece en este logro descomunal.

Con respecto a mí llegada de ayer. Después de juntar mi 13ra página del libro, sin parar de moverme ni siguiera un segundo en la quinta y última vuelta, la niebla volvió a aparecer. Mientras sobrepasaba el último bache del circuito sabía que debía encontrarme con un sendero, girar a la izquierda y correr colina abajo hasta el campamento con tal vez cinco minutos de margen, pero las cuentas daban, lo iba a conseguir.

En la niebla me desvié unos grados fuera del circuito y cuando encontré el sendero debía tirar hacia la izquierda y después seguir en él, contando los minutos hasta que intersectara la curva final hacia abajo hasta el campamento, con más o menos dos millas por delante.

Pero algo no iba bien, me estaba tomando demasiado tiempo (como estas breves palabras) entonces chequee la dirección y parecía estar bien, pero en mi deplorable estado no me puse a evaluar que debería haber estado rápidamente yendo hacia el oeste, no hacia el sur por algunos segundos. Acelere el ritmo, preguntándome porque los “pillars of death” simplemente no aparecían. Los habré pasado durante la niebla y no los había visto? No, no es posible pensé, así que acelere aún más el ritmo y llegue hasta una escalera. No hay escaleras en el circuito de Barkley, ni siguiera una.

Abrí mi mapa y la gravedad de la situación me golpeó. No tenía el tiempo suficiente para corregir mi error volviendo a subir y bajar la montaña. Si lo hacía terminaría en, tal vez, 60:05 y no sería oficialmente finisher de la Barkley Marathons. Pero la cuestión es que eso es exactamente lo que debía de haber hecho, y es el único remordimiento que siento, después de haber dormido, es no haberlo hecho.

La Barkley Marathons no es una carrera de orientación. No puedes elegir la ruta que más te convenga entre cada libros. Necesitas navegar entre los libro, fuera de los senderos, pero en una dirección muy estricta. Mi finisher aunque hubiese sido 6 segundos más rápido no hubiese contado. Hubiese puesto a Laz y a la carrera en una situación difícil y pensando en retrospectiva me alegro de haber llegado 6 segundos tarde y de esa manera no entrar en discusiones sobre la valides de mi finisher.

En aquel crudo momento sin embargo, veía sólo dos opciones, dar la vuelta y subir otra vez la montaña y terminar fuera de tiempo o buscar otro camino y encontrar, una vez más, una reserva de energía dentro de mí que me permita llegar antes de las 60 horas. Bajé de la montaña entre unos arbustos y me encontré frente a un gran rió. El rió debía de tener una profundidad de quince pies y estaba totalmente torrentoso debido a toda la lluvia que había caído. Di un paso hacia dentro desde la orilla y ya estaba metido hasta el pecho. Nunca me hubiese decidido a meterme en ese rio a nadar en sus aguas bajo ninguna otra circunstancia que la altísima privación de sueño y el estrés mental que tenía en aquel momento.

Fui arrastrado hasta la otra orilla algo así como treinta pies corriente abajo. Continúe atravesando arbustos y rápidamente encontré el camino al campamento. Tenía menos de tres minutos antes del corte de las sesenta horas. Me despedacé para llegar al camino, bajé la cabeza y atravesé los tres minutos más duros de mi vida para desplomarme en la verja, fuera de tiempo, y llegando desde la dirección equivocada. No logre terminar la Berkley Marathons, y nadie tiene la culpa más que yo. Ese único error con solamente dos millas por recorrer hasta el final me atormenta.

Felicitaciones a John Kelly por una gran carrera y gracias a cada una de las personas que hacen que la Barkley Marathons sea lo que es.

Mi equipo ha sido increíble y no puedo agradecerles tanto por todo lo que han hecho por mí en estas semanas pasadas. Linda, Reed, Shawn, Kim y Ethan. Los amo y no podría haber llegado tan cerca si no fuera por ustedes.

 

Link al relato original: http://garyrobbinsrun.com/blog/2017/4/close-but-no-cigarette

 

 

 

Si quieres saber mas sobre esta carrera te recomendamos ver el siguiente documental: 

-Fotos: Howie Stern 

-Video: Trailrunning

 

Si quieres seguir los pasos de Gary Robbins visita:

Blog: garyrobbinsrun.com
Youtube: https://www.youtube.com/user/robbinsg

 

 

Relatos, Running

Lecciones de vida del tipo que corrió el Appalachian Trail más rápido que ningún otro.

9 diciembre, 2016

Karl Meltzer. Photo Lloyd C EldredgeMCT via Getty Images.

 

Gran parte del éxito depende de lo que sucede dentro de tu cabeza. Aquí 13 consejos de un maestro de la fortaleza mental.


A principios de este año el ultramaratonista Karl Meltzer consiguió uno de los más prestigiosos y desafiantes récords dentro de los deporte de resistencia. Meltzer atravesó la totalidad del Appalachian Trail – corriendo en dirección sur desde el Monte Katahdin, en Maine, hasta la montaña Springer, en Georgia – en sólo 45 días, 22 horas y 38 minutos, lo bastante rápido para quebrar el récord anterior con casi diez horas de diferencia.

El tiempo de Meltzer es increíblemente impresionante por muchas razones. Para empezar, el Appalachian Trail, que en su libro A Walk In the Woods el autor Bill Bryson apropiadamente lo llama “El gran-daddy de los long hikes”, recorre 2,190 millas (3524km). Esto significa que Meltzer tuvo un promedio de más de 47 millas (75km) diarias corriendo durante 45 días seguidos. Y esas no son simplemente millas; son millas de montes. El Trail presume de sumar la cantidad de un total de 450,000 pies (137,16m) de elevación en su totalidad; Meltzer escalo, en promedio, alrededor de 10,000 pies (3048m) – O casi la distancia entre el campo base y la cima del Everest – todos los días. Y, por si no lo sabias, Karl tiene 48 años.

Si estás pensando que probablemente nunca “corras” a través del Appalachian Trail, bueno, probablemente, estés en lo cierto. Pero la mentalidad de Meltzer en conseguir objetivos, su motivación, su carácter y su capacidad de sobrepasar la adversidad es aplicable a cualquiera que persiga la excelencia en cualquier aspecto de la vida. “Rápidamente aprendí que lo que estaba pasando en mi mente y mi habilidad para controlarlo -mi fortaleza mental- era igualmente de importante que cualquier otra cosa”, dice. “Buena parte del éxito depende de lo que suceda dentro de tu cabeza.”

Me encontré con Meltzer en su casa en Sandy, Utah, en donde revisamos su record y hablamos de su estrategia mental y como confió en ella para romper el record. Lo que sigue a continuación es lo mejor de nuestra conversación, editada para una mejor comprensión y claridad.

Mantén tu ritmo.

Me sentía genial al principio. Tenía muchísima energía. Realmente tuve que forzarme a calmarme y mantener mi ritmo. Pero en el Appalachian Trail, y probablemente en cualquier gran objetivo, comenzar demasiado rápido casi seguro se volverá en tu contra más adelante. Me decía a mí mismo, constantemente, que estaba bien sentirme con tanta energía al final de aquellos primeros días. Guarda tu energía para cuando la necesites.

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From the Appalachian Trail. Photo.Interpret StudiosRed Bull Content Pool.

 

Golpeado y derrotado? Enfócate en lo que puedes controlar.

A mitad del recorrido, mi espinilla, que era un área de preocupación para mí antes de comenzar esto, explotó. Fue realmente feo. Recuerdo que pensé, “Esto podría ser el fin”. Pero sabía que si dejaba que ese pensamiento ocupa mi mente por mucho tiempo el intento del récordestaría terminado. Así que en vez de rumiar sobre la condición de mi espinilla, me enfoque en lo que tenía frente a mí, todas esas cosas que podía controlar como la picazón, tomar inflamatorios, ajustar el ritmo y comer más ya que me estaba moviendo más lento. Estas cosas no solo me ayudaron físicamente, también me ayudaron psicológicamente, por que mantenían mi mente ocupada con pensamiento productivos y no destructivos.

Los puntos bajos son parte de estas largas travesías del carajo y los puntos bajos son también parte de la vida. Pero los puntos bajos son sólo eso –puntos. Tienes que recordarte a ti mismo que las cosas no siempre empeoran y que casi siempre puedes mejorarlas.

 

Practica la gratitud.

Quizás la mejor manera de levantar tu estado de ánimo es ser bueno con las personas y ser agradecido. No tengo la menor idea de cómo o por que funciona, pero siempre que sentía un bajón pensaba en cuanto estaba haciendo mi equipo por mí y en lo agradecido que estaba. [El esfuerzo de Meltzer estuvo sostenido por un pequeño equipo que incluía su esposa, padre y amigos cercanos.] Después de darles las gracias (a su equipo) inmediatamente me sentía mejor.

 

Elige pensar en positivo.

Cuando vas en busca de algo tan grande y altamente incierto, la negatividad es toxica. Tú puedes casi siempre elegir pensar en positivo. No quieres que aquellos que te rodeen sean delirantes, pero si quieres que sean positivos. Bajo todas las circunstancias, mi equipo se concentró en lo que yo podía hacer, no en lo que no podía. Eso realmente me levantó el ánimo durante toda la travesía.

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Meltzer on the trail. Photo.Carl Rosen Red Bull Content Pool.

 

Y tomar café.

Además de todo lo anterior, una taza de café mejora casi cualquier situación.

 

Enfócate en el proceso.

Raramente pienso en “el todo”. En vez de eso me enfoco en el proceso. Todo toda la travesía día a día, sección a sección. Si mi tarea es atravesar más de 2000 millas en 45 días, no estoy seguro si puedo hacerlo. Pero si mi tarea es atravesar 8 millas para el siguiente descanso, eso sí sé que puedo hacerlo.

 

Pide ayuda.

Tuve al anterior poseedor del récord [Scott Jurek] acompañándome y a la vez estaba siguiendo el itinerario del poseedor del récord anterior a el [Jennifer Pharr-Davis]. No es ninguna vergüenza pedir ayuda. Scott, Jenn, y también muchos otros me ayudaron de gran manera. No pienso que eso convierta lo que he hecho en algo menos especial. Al contrario, pienso que lo hace más especial aun.

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Former record holder Scott Jurek congratulating Meltzer.

Photo. Carl Rosen Red Bull Content Pool.

 

Duerme.

Dormir es muy importante. En el momento en que rejuveneces y creces. Si no descansas no te recuperas de lo del día anterior y no te sentirás bien al día siguiente. Esto no es sólo para los que buscan quebrar los records en los deportes de resistencia; esto es una verdad para la vida.

Escatima el sueño y te será muy difícil ser feliz, mucho menos eficaz.

 

Canaliza la presión.

Seré totalmente honesto aquí: Este hubiese sido un momento muy malo para mí si llegaba a fallar esto. Toda la comunidad de los deportes de resistencia estaba literalmente siguiendo mis pasos en el online tracker. Todos los contratos de mis sponsors terminaban a final de este año. Este era el momento de mi carrera. La presión extra siempre estaba ahí. Simplemente intente hacer lo que pude para cambien esa presión en energía y usarla como un mecanismo de concentración. La mejor manera de hacerlo es concentrarse en lo que esta inmediatamente frente a ti y estar siempre en el momento presente.

 

Da la cara.

Está bien parar – pero solamente después de comenzar. Me prometí que iba a dar la cara todos los días. Es increíble lo acalambrado y cansado que me sentía antes de comenzar el día y cuanto mejor me sentía una vez que comenzaba a correr.

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Meltzer. Photo. Interpret Studios Red Bull Content Pool.

Acepta la pelea.

Una gran parte de por qué hago esto es porque realmente me gusta la pelea. No porque me guste el dolor. (No me gusta.) Pero si lo hago porque amo el sentimiento de conseguir progresos. Y para conseguir progresos tienes que pelear. Nadie crece quedándose dentro de su zona de confort. Una vez que adoptas ese estado mental, el fallar no esa cosa miedosa de la que tienes que escaparte.

 

Disfrútalo.

Cada día a día parecía largo pero toda la travesía pareció corta. Ahora que se ha terminado pienso, “Mierda, esto realmente pasó volando”. Este objetivo monstruoso, esto que me consumió por tanto tiempo y requirió tanta energía, esfuerzo y planificación – se ha terminado así como así. Y con el riego de sonar realmente cursi y cliché, es como la vida. El tiempo vuela. Morimos rápidamente. Si te recuerdas a ti mismo este simple hecho será más fácil llenar tus días con las cosas que amas.

 

Inspírate.

Hago esto para inspirar a los demás? Odio decirlo, pero realmente no. Hago esto para inspirarme a mí mismo. Pero creo que si te inspiras a ti mismo probablemente inspires también a mucha gente en el proceso.

Link al relato original: https://medium.com/personal-growth/life-lessons-from-the-guy-who-just-ran-the-appalachian-trail-faster-than-anyone-27d9bafe628d#.25i1n9bgu

*Recordamos que Scott Jurek, previo poseedor del récord del AP Trail, recorrió la travesía en la dirección contraria a Karl Meltzer, yendo desde la montaña Springer, en Georgia hasta el Monte Katahdin, en Maine. Según dicen, una travesia con mas dificultad a la realizada por Karl Meltzer.

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Relatos, Running

TRANSVULCANIA 2015 – TIMOTHY OLSON

3 junio, 2015

Lo bueno que tiene mi cerebro es que se olvida de todo muy fácilmente. Así que Transvulcania así como llegó se fue. Lo pasé bastante mal, pero ese momento ya pasó y ahora estoy enfocado en mi siguiente carrera a la vista, Lavaredo. Ok, en realidad sólo estoy enfocado en mi próximo entrenamiento, tratando de seguir mejorando y a la vez disfrutando de cada momento, viviendo la buena vida, inmerso en los olores, sonidos, colores y emociones que hacen del correr en la naturaleza algo tan hermoso. Eso es algo que no olvido aun en medio de una carrera tan exigente como la TV, siempre pienso en todo lo bueno y siempre estoy agradecido.

Este fue mi tercer viaje a la isla de La Palma; es uno de mis lugares favoritos para visitar cada año. Las vibraciones positivas de la isla siempre están al máximo, todo el mundo es muy amable y alentador y se siente muy bien ser querido aun cuando mi performance no fue como me hubiese gustado. Aun cuando las cosas estaban yendo mal, mi objetivo principal era superar ese bajón y aun así obtener una buena carrera alrededor de la isla. Si, algunos momentos fueron extremadamente difíciles y hubiese querido abandonar, pero perseverar a través de la adversidad es una de las razones por las que elegí correr estas locas carreras de ultra.

Y que sucedió? Básicamente tuve uno de esos días malos. Nunca me sentí especialmente “olímpico” esa mañana, pero comencé la carrera con la intención de mantenerme fuerte y positivo en todo. Sin embargo, estaba algo preocupado de si mi entrenamiento había funcionado pero igualmente estaba bastante emocionado en poner a prueba las cosas y ver que deparaba el día. Corrí hasta El Pilar (26.8k) sintiéndome de alguna manera conforme con mi salida, siguiendo en control y listo para atacar las próximas etapas de la carrera. Sin embargo, con la rápida salida y una bebida mixta que no me sentó bien (debería haberle agregado más agua!), empecé a sentir nauseas. Pasé por El Reventon (34K) tome unos tragos de coca-cola, esperanzado de que el malestar pasara. Las cosas continuaron desenvolviéndose desagradablemente mientras vaciaba mis tripas al costado del camino, me sentí mareado durante la mayor parte del día y de la noche también. Tal vez tenía un virus estomacal, tal vez el desayuno pre-carrera no me sentó bien, supongo que no necesito saberlo en realidad, a veces creo que la gente tiende a sobre analizar las cosas demasiado. Fue simplemente un día duro y así es.

Esto fue difícil de aceptar, en el momento, aun más siendo mi primera carrera del año. Pero si bien esto no se convirtió en una carrera espectacular, tenía la esperanza de poner a prueba mi estado de forma y comenzar el año de buena manera. Me decepcionó el hecho de que no fui capaz de correr de manera más fuerte, pero ese sentimiento ha desaparecido ya que la carrera está ahora en el pasado y tengo mucho que conseguir ahora mismo en el presente. No estoy seguro de estar en lo cierto igualmente, mi carrera fue una mierda y me sentí extremadamente miserable en gran parte de ella, pero aceptando la situación, me fue posible seguir adelante y llegar al final a duras penas, satisfecho con dejarlo todo y aun así llegar al final y a una atronadora multitud, disfrutando del día en Los Llanos.

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Aunque el cerebro está un poco atontado debido al duro día, todavía puedo recordar momentos entrañables como el floreciente amanecer sobre El Teide y el mar de nubes que hizo remitir el dolor en mi cuerpo y me trajo nuevamente al momento presente, entendiendo el simple hecho de que estoy vivo y corriendo en uno de mis lugares favoritos. Incluso entre todo lo que estaba sufriendo y las náuseas, la multitud coreando mi nombre y despidiéndome con palabras de aliento y coraje me mantuvo con el ánimo en alto. Estoy muy agradecido por todo el amor de la comunidad de La Palma, algo que me impulso hacia adelante cuando las cosas pintaban mal.

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Retrospectivamente, tenía confianza en mi estado de forma pero sentí como si tendría que haber hecho algunos entrenamientos largos en la montaña para darle a mis piernas la fuerza para seguir apretando, especialmente en el descenso a Porte de Tezacote ya que en ese momento mis piernas estaban bastante machacadas. Todos encontramos diferentes maneras de entrenar y yo particularmente estoy feliz de tener la ayuda de un excelente entrenador como Koop en el CCT. Todavía necesito entrenar diferentes aspectos y ser capaz de seguir empujando cuando el momento lo requiere, pero mucho de mi éxito y alegría viene de esos largos, duros y desafiantes entrenamientos en las montañas. Creo que mi cuerpo está preparado para correr ultras, realmente lo creo, sin embargo soy muy consciente de que mi éxito viene de buscar mis límites y experimentar en carne propia desafíos emocionales y físicos en mis días en la montaña. Todo lo que he conseguido viene desde mi espíritu implacable que nunca se rinde y cuando las cosas se complican, no me quejo, pido más.

Y con algunas lecciones aprendidas y un fuego interno para mirar adelante, me quité el polvo, recordé por qué hago lo que hago y eso me hizo sentir aún más amor, recordando que ese sentimiento de incomodidad es también parte de lo que amo y lo que me hace seguir adelante con confianza y determinación.

En general, la pasé muy bien el La Palma y espero volver a ser parte de este evento muy pronto. La organización es increíble y siempre es bueno verlos y hablar con ellos en persona de todo el esfuerzo y trabajo que ponen para este evento. Es un evento especial con una isla entera vibrando con energía positiva. Gracias a todos!

Paz,

Timothy

 

Relato original: http://www.timothyallenolson.com/2015/05/24/transvulcania/

Sigue las proximas aventuras de Timmy aqui: www.timothyallenolson.com

 

Photos, Running

Nacidos para correr – Fotos de Luis Escobar

13 octubre, 2014

Esta Galeria contiene increibles fotos del viaje de Christopher McDougall, el gran Scott Jurek y otros atletas a las Barracas de Cobre, lugar de origen de los Tarahumaras. El libro «Nacidos para correr: la historia de una tribu oculta, un grupo de super atletas y la mayor carrera de la historia»  Es un Best-seller, escrito por Christopher McDougall, un libro revelador que encierra verdades universles que todos deberiamos saber.

El Fotografo y Atleta Luis Escobar, aparte de ser uno de los protagonistas del libro, fue el fotografo de ese increible viaje a las Barrancas de Cobre.

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Relatos, Running

ACEPTACION – Timothy Olson

13 octubre, 2014

“Si hay luz en tu corazón, encontraras el camino a casa” – Rumi

 

Aceptar mi propia mísera mientras estaba tirado junto a una pila de chatarra sucia y abandonada junto al rio fue una de las cosas más difíciles a las que tuvo que enfrentarse mi mente. “Que mierda había sucedido?!”, me preguntaba a mí mismo mientras intentaba volver de la muerte sin éxito aparente, abrazado a mi pila de chatarra. Me sentía como Steve Martin en the Jerk – No necesitaba nada, solo mi nueva y querida pila de suciedad y no iba a separarme de su confiable comodidad.

Todavía no estoy seguro de cómo me puse de pie, supongo que mi esposa me insistió, comencé a moverme y vomite….mucho! Eso me permitió que pudiera respirar mejor y de alguna manera aliviar el dolor que sentía en el pecho. Me sentía como si alguien me hubiese clavado su codo en el esternón, no dejando que el aire llegue a mi cerebro donde todo ya se veía nublado y surrealista. Vomitar me ayudó mucho, repetí esta acción algunas veces más subiendo a Engineer Pass a 13.000ft, esta rutina de vomitar había comenzado poco después de Virginus Pass y por un consumo inoportuno de Red Bull.

Desechando todo lo que había consumido en mis primeras ocho horas de carrera ayudo a mi estómago y a mi cabeza, pero mis piernas tenían poca energía y ya estaba bastante harto de esa idea de que las “bellas” montañas son algo hermoso para ver. Tirar la toalla parecía fácil, era claramente lo que había que hacer ya que mi día estaba terminado y no podía ni siquiera pensar en arrastrar mi cuerpo a través de ninguna otra “bella” montaña. Seguramente las montañas de San Juan son magníficas y hermosas, pero también son malignas e implacables. Así que, hablemos de eso……..

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Early on (Temprano) Photo by Kara Teklinski

Comencé mi día como cualquier típica mañana. Comiendo algunos PocketFuel nut-butter y atando los cordones de algunas zapatillas para terminar de prepararme para una épica aventura en las montañas. Desde Silverton un grupo de legítimos y aspirantes a Hardrockers comenzaron a correr. Nuestro ritmo era pausado, nuestra moral alta y con la mirada puesta en el viaje que íbamos a realizar. Tome parte en una pequeña conversación pero más que nada me hacía gracia que los cuatro tíos con los que estaba hablaban en francés (Dakota está aprendiendo, pero Kilian, Julien y Adam todos hablan francés fluido). Es un lenguaje hermoso, pero todo lo que se decir es merci y alguna que otra palabra para entrar y salir de las estaciones de avituallamiento. Así que me relaje, deje que ellos gasten su oxígeno y me dedique a escuchar al rio que me hablaría durante los próximos días. El rio habla muchos idiomas, pero para mí son más que nada risas.

En muy poco tiempo estábamos subiendo y bajando el Grant Swamp Pass (13km/milla15) por encima del lago de la isla se elevaban las montañas y reflejaban sus picos en el agua cristalina del lago. Me sentía increíble, asombrado por esas gloriosas montañas que nos rodeaban y por correr en esa mañana junto con grandes amigos. Llegamos al paso y deje que Kilian se tirara por el desfiladero antes que yo. Sé que le gusta bajar como si tuviese unos esquís, así que lo deje que se deslizara hacia abajo dejándole un margen para que no le caiga ninguna piedra en mi descenso. Baje también como si estuviera esquiando por el desfiladero, con Julien pegado a mis talones. Bajamos en segundos, paramos para quitarnos las zapatillas y vaciar la pila de rocas que teníamos dentro y seguimos nuestro camino.

 

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Island Lake (El lago de la isla) Photo by VFuel

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