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LATINOAMERICANOS EN EL SPARTATHLON

12 noviembre, 2019

El Spartathlon es, sin dudas, una de las carreras de ultrafondo más duras del mundo. Tan difícil es completarla que sólo un tercio de los corredores logra llegar a la meta. Los 246 kilómetros partiendo desde la ciudad de Atenas y llegando a la legendaria Esparta atraviesan, carreteras llenas de coches y camiones, senderos de barro, caminos rocosos, una gran subida al monte Partenio en plena noche con temperaturas mínimas y grandes desniveles. Todo esto con 75 check points a lo largo de toda la carrera y cada uno con su propio «dead-line». La presión y el esfuerzo por alcanzar los CP a tiempo  hace que la carrera sea aun más difícil. El spartathlon es una carrera mítica, está plagada de grandes historias y atletas fantásticos, pero en esta ocasión sólo nos enfocaremos en los atletas latinoamericanos y su desempeño a través de la historia de esta, la mejor carrera de ultrafondo del mundo. 

 

Por: Pablo Casal

 

La primera edición del Spartathlon fue en el año 1983 pero tuvimos que esperar siete años hasta ver un latinoamericano llegar a los pies de Leónidas y completar poder esta carrera.

Fue el argentino Adalberto Maidana, un prócer del ultrafondo de este país, quien tuvo el privilegio de ser el primero, en el año 1990, en tocar los pies de Leónidas y así completar el Spartathlon. Por aquellos años sólo unos pocos conocían la existencia de esta carrera y los que lograban llegar hasta Atenas, lo hacían conociendo muy poco y casi a ciegas, sin saber lo que les esperaba. Esto es lo que hace aún más grande la hazaña de este atleta.

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Adalberto Maidana a los pies de Leonidas en 1990.

Pasaron nueve años y en 1999 otros dos pioneros del ultrafondo argentino decidieron volar hasta Atenas e ir en busca de la gloria. Julio Kaul y Gerardo Re no sólo completaron la carrera, en una de sus ediciones más duras hasta la fecha (de 185 atletas que partieron de Atenas, sólo 51 llegaron a Esparta), sino que también lograron terminar en el puesto 14 y 15 respectivamente de la clasificación general. Un logro increíble por parte de dos grandes atletas y queridos amigos.

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Julio Kaul y Gerardo Re en su llegada a Esparta en 1999.

Llegó el año 2001 y el Spartathlon conoció al mejor ultrafondista de Latinoamérica y uno de los mejores del mundo. El Brasileño Valmir Nunes ganó el Spartathlon en aquel año con 23:18:05hs, la 18° mejor marca de la historia de esta carrera. En 2003 fue segundo y en 2007 consiguió el tercer puesto. Tres veces llegó a los pies de Leónidas y nunca se bajó del podio.

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Valmir Nunes ganando el Spartathlon en el año 2001.

Valmir tiene un gran cirruculum de victorias y récords alrededor del mundo, entre ellos una de las mejores marcas de todos los tiempos en 100Km con 6:18:09hs y una de las mejores marcas en la historia de la Badwater135, otra de las carreras más duras del mundo.

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Valmir llegando a los pies de Leónidas. Año 2007.

En los años siguientes pocos atletas latinoamericanos lograron tocar los pies de Leónidas, pero entre esos pocos estaba el gran uruguayo Dardo Segurola, quien completó la carrera en el año 2006. Llegó el año 2013 y con él la legión Argentina! Seis atletas de este país consiguieron terminar la carrera y lograr así un récord inédito en la historia del Spartathlon.

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El gran Dardo Segurola. Año 2006.

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La Legíon Argentina del 2013: Kierdelewicz, Cordoba, Rojas, Cordisco, Duarte y Arauz.

 

Al año siguiente, en 2014, sucedió otro hito histórico para los latinoamericanos, la argentina Ivana Farías y la brasileña María Claudia Ferreira fueron las primeras dos mujeres de Latinoamérica en lograr completar los 246km del Spartathlon.

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Ivana Farias, primera mujer Argentina en terminar un Spartathlon. Año 2014.

En 2015 seis latinos lograron besar los pies de Leonidas, ellos fueron: Pablo Barnes y Fernando Petracci de Argentina, Marco Aurélio Martins FarinazzoCarlos Henrique Rufino Gusmao de Brasil, el mexicano Gean Ivan Dagnino y el puertorriqueño Luigi Dessy, logrando este último, algo inédito e histórico para su país Puerto Rico.

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El argentino Fernando Petracci, abrazado a Leonidas. Año 2015.

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El puertorriqueño Luigi Dessy con la bandera de su país. Año 2015.

 

El 2016 estuvo lleno de récords para los latinos, aquí van:

  • Récord en cantidad de latinos finishers con 14 atletas; cinco argentinos (Pablo Barnes [segundo Spartathlon consecutivo], Ricardo Rojas Peredo [tercer Spartathlon completado], Fernando Petracci [segundo Spartathlon consecutivo], Pablo Berton e Ivana Farías [segundo Spartathlon completado]); cinco brasileños (Darío Urbano Junior Cracco, Flavio Fernandes Vieira, Eduardo Sant Anna, Rodrigo Freeman y Branco Ariovaldo Trindade [tercer Spartathlon completado]); dos mexicanos (Iván Dagnino Gean [segundo Spartathlon consecutivo] y Ruben Dario Barrera Munoz; un puertorriqueño (Luigi Dessy [segundo Spartathlon consecutivo]) y una uruguaya (Silvia Amodio).
  • Récord para Pablo Barnes en ser el Argentino mas rápido de la historia de la carrera con 27:05:31hs.
  • Récord para Ricardo Rojas PeredoBranco Ariovaldo Trindade en ser los únicos dos latinos que completaron el Spartathlon tres veces en los últimos años (El gran Valmir Nunes también posee tres finishers de principios del 2000).
  • Récord para Ivana Farias en ser la única mujer latina con dos finisher en esta carrera.
  • Récord para México con dos finishers por primera vez en su historia.
  • Récord para Iván Dagnino Gean y Luigi Dessy en ser los únicos atletas de su país con dos finishers consecutivos.
  • Récord de Silvia Amodio en ser la primera uruguaya en completar el mítico Spartathlon!

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Pablo Barnes, segundo Spartathlon consecutivo. Año 2016.

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Ricardo Rojas Peredo, completando su tercer Spartathlon. Año 2016.

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Branco Ariovaldo Trindade, completando su tercer Spartathlon. Año 2016.

En 2017 once atletas latinoamericanos han conseguido el gran objetivo de llegar a Esparta y completar el Spartathlon.

Comenzando por Argentina: Mauricio Duran, Fernando Petracci y Pablo Barnes, llegaron los tres juntos a la meta, algo inédito para un país que tiene un cupo pequeño de atletas inscritos todos los años, comparado con la propia Grecia, Japón, Alemania o Gran Bretaña. Pero lo más destacado es que estos dos últimos atletas, Pablo y Fernando, se han convertido en los únicos atletas latinos, en la historia de la carrera, que han completado el mítico Spartathlon tres veces consecutivas! Martín Córdoba también fue finisher de la carrera y el cuarto argentino en meta. Con este 2017 Martín ha conseguido su tercer finisher, sus dos anteriores fueron en 2013 y 2014.

Ese mismo año, dos atletas brasileños fueron los primeros latinos en llegar hasta los pies de Leónidas. Dario Cracco lo logró en la 13º posición con un tiempo de 26:10:20hs. Fue su segundo finisher consecutivo. Marco Farinazzo, fue el segundo atleta de Brasil, llegando 16º, en el que fue su segundo finisher. El tercer brasileño en meta fue Carlos Gusmao, completando así tres finishers no consecutivos en el Spartathlon.

Will Rivera y Jason Romero, ambos de Puerto Rico, pero afincados en los Estados Unidos. Completaron por primera vez el Spartathlon. Lo mismo hizo el mexicano Marco Antonio Zaragoza Campillo y el costarricense Javier Montero, quienes se vieron, también, por primera vez con Leonidas y la meta de esta gran carrera. Javier fue el primer atleta de Costa Rica en completar el mítico Spartathlon!

El argentino Martín Córdoba y su mujer, felicidad pura. Año 2017.

Farinazzo, Cracco y Gusmao, en la ceremonia de premiacion. Año 2017.

Javier Montero, primer costarricense en completar el Spartathlon. Año 2017.

Will Rivera y Jason Romero, de Puerto Rico, antes de comenzar la carrera. Año 2017.

 

La edición numero treinta y seis del Spartathlon ha pasado en 2018 y nos ha dejado muchas alegrías para los atletas sudamericanos.

A continuación repasamos toda la performance sobre los latinos: En el año 2013, la Argentina hacia historia en el mítico Spartathlon. Aquel año seis atletas lograron completar la prueba, algo inédito y nunca visto. Aquella fue la primera “legión argentina”. Este año 2018 la historia volvió a repetirse y una vez más seis atletas argentinos lograron llegar a meta! Mencionamos primero al gran German Cordisco, único integrante de aquella legión del 2013 que volvió a verse con Leónidas en este año 2018. Los atletas Fernando Petracci y Pablo Barnes consiguieron su cuarto finisher consecutivo en la carrera, algo que ningún otro atleta de Latinoamérica ha logrado en la historia de la carrera. Héctor Bengolea logró su segundo finisher en el Spartathlon (anterior 2014). Ariel Polizio llegó a los pies de Leónidas en su debut y en una de las peores ediciones de la historia en esta carrera, debido a las tormentas que azotaron toda la carrera. Por último, pero no por eso menos importante nombramos a la atleta Patricia Scalise, quien se ha convertido en la cuarta atleta latina en lograr completar esta mítica carrera. Mencionar que Patricia, junto a su hija, fueron las asistentes, en el año 2013, de su marido Nicolás Kierdelewicz (integrante de la primera legión argentina). Este año 2018 los papeles se cambiaron y fueron Nicolás y su hija quienes ayudaron  Patri a cumplir su sueño.

Los atletas brasileños logran cuatro atletas finishers en el Spartathlon. Urbano Cracco se mete en el TOP24 por tercer año consecutivo y por supuesto, con tres finishers consecutivos. Carlos Henrique Gusmao consiguió en este año su cuarto finisher (2014/2015/2017 y 2018). Rodrigo Freeman completa su segundo Spartathlon y Da Cruz Souza Wladimir, llega a los pies de Leónidas, faltando veinte minutos para el cierre de la prueba y consiguiendo así su primer finisher.

Karina Molinas se presentaba en la línea de partida del Spartathlon buscando convertirse en la primera atleta de Paraguay en lograr completar el mítico Spartathlon. Por supuesto que lo ha conseguido y a vez convertirse en la quinta atleta latina en conocer a Leónidas! Felicitaciones Karina! El mexicano Marco Zaragoza se ha convertido en el segundo atleta mexicano con dos finishers consecutivos en la historia de esta carrera (anterior Gean Ivan Dagnino – 2015 y 2016) Ojala en 2019, también lo veamos en la línea de partida.

El puertorriqueño Will Rivera fue, en este 2018, en primer atleta latinoamericano en llegar a los pies de Leónidas. Will cerró el TOP15 de esta edición consiguiendo, también, su segundo finisher consecutivo.

Los argentinos Barnes, Petracci y Cordisco, terminando el Spartathlon juntos. Año 2018.

Carlos Henrique Gusmao, el brasileño con mas finishers en la historia de la carrera. Año 2018.

Karina Molinas, primera atleta de Paraguay en completar el mítico Spartathlon! Año 2018.

El brasileño Rodrigo Freeman, a metros de completar su segundo Spartathlon. Año 2018.

Llegó el 2019 y lo trajo lleno de récords para los atletas latinos. Comenzamos por argentina y sus atletas que han registrado un nuevo récord con nueve atletas finishers! Como nos tiene acostumbrados, Pablo Barnes fue el primer argentino en besar los pies de Leónidas, seguido de Fernando Petracci. Estos dos atletas son los latinos con mas finishers en la historia de la carrera con cinco visitas al rey y de forma consecutiva. Patricia Scalise consiguió su segundo finisher consecutivo y se ha transformado en la única atleta femenina argentina en lograrlo. También ha conseguido ser la mujer más rápida de todo latinoamerica en el Spartathlon, con sus 33:58:21hs. Los demás finishers fueron: Vittar José Federico, Zannino Javier, Almirón Alejandro, Rolón Sandra, Pintener Betiana y Graciela Velez. 

Los nueve argentinos de la «Comunidad del Spartathlon». Año 2019.

Marco Zaragoza, de México, ha conseguido su tercer finisher consecutivo y se ha transformado en el mexicano con más finishers de la historia. Por su parte Alejandro López logró, por primera vez, besar los pies de Leónidas y conseguir su primer finisher. 

El mexicano Marco Zaragoza, junto a Leónidas. Año 2019.

La gran atleta paraguaya, Karina Molinas, ha conseguido un doble finisher consecutivo en este 2019 y es (junto con Patricia Scalise) la única latina en lograr dicho récord.

 

En los 36 años que lleva esta carrera, tan sólo 56 latinoamericanos lograron completar el Spartathlon: 28 argentinos, 15 brasileños, 6 mexicanos, 2 uruguayos, 3 portorriqueños, 1 costarricense y 1 paraguaya. Lo que hace aun más grande la hazaña de estos valientes!

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ESPAÑOLES EN EL SPARTATHLON

11 noviembre, 2019

El Spartathlon es, sin dudas, una de las carreras de ultrafondo más duras del mundo. Tan difícil es completarla que sólo un tercio de los corredores logra llegar a la meta. Los 246 kilómetros partiendo desde la ciudad de Atenas y llegando a la legendaria Esparta atraviesan, carreteras llenas de coches y camiones,  senderos de barro, caminos rocosos, una gran subida al monte Partenio en plena noche con temperaturas mínimas y grandes desniveles. Todo esto con 75 check points a lo largo de toda la carrera. La presión y el esfuerzo por alcanzar los principales CP a tiempo  hace que la carrera sea aun más difícil. El spartathlon es una carrera mítica, está plagada de grandes historias y atletas fantásticos, pero en esta ocasión sólo nos enfocaremos en los atletas españoles y su desempeño a través de la historia de esta, la mejor carrera de ultrafondo del mundo. 

Por: Pablo Casal

En el año 1985, en la tercera edición del Spartathlon, José Martínez besó los pies de Leónidas y se convirtió, de esa manera, en el primer español en completar esta mítica carrera. Llegó a Esparta con poco más de veinte minutos sobre el final y fue el último atleta en un año donde solamente 29 atletas lograron completar los 246km. Algo que, sin dudas, convierte el logro de José Martínez en una verdadera hazaña!

Tuvimos que esperar doce años para volver a ver un español junto a Leónidas y ese fue José Miguel Arrambide quien lo logró en el año 1997.

En el año 2001 Miguel Martínez Basurco, se convirtió en el tercer español en completar los 246km del Spartathlon.

El gran ultrafondista Ramón Álvarez Sainz y José Alves Costas, en la 9º y la 16º posición, respectivamente, completaron esta mítica carrera en el año 2003.

Otro gran ultrafondista español es, sin dudas, Eusebio Bochons quien tiene el privilegio de ser el más rápido, de este país, en el Spartathlon. Su tiempo fue de 27:40:14hs, en el año 2007 y como si esto fuera poco lo hizo quedando 6º de la clasificación general. Sólo detrás de grandes del ultrafondo mundial como Scott Jurek, Valmir Nunes y Lukas Jens entre otros! (También ha logrado terminar la carrera en otras cuatro ediciones, 2009, 2011, 2015 y 2019) completando un total de 5 finishers.

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Eusebio Bochons, emoción pura. Año 2007.

Pasaron siete años y el Spartathlon volvió a ver a una pareja de españoles convertirse en finishers. En el año 2010 Ángel Marcos De La Mata García y Joan Compte Urgell lograron besar los pies de Leónidas.

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Ángel Marcos De La Mata García y Joan Compte Urgell, junto a Eddie Gallen e Ivan Cudin. Año 2010

Al año siguiente, 2011, comenzó la racha de 4 finishers consecutivos (2011,2012, 2013 y 2014) de Juan Carlos Pradas, atleta con gran curriculum de carreras y resultados. También en ese año 2011 otros tres españoles consiguieron completar la carrera, Josep Antoni Gardenes Cliville (llegó a la estatua de Leónidas a tan sólo siete minutos del corte final de la carrera), Luis De Santiago Iglesias y el mencionado anteriormente, Eusebio Bochons.

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Juan Carlos Pradas, al terminar su primer Spartathlon. Año 2011.

En el año 2012 sólo Juan Carlos Pradas logró completar los 246km, pero al año siguiente (2013) otro español pudo terminar la prueba junto a Juan Carlos, el atleta Luis Alberto Núñez Rodríguez.

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Luis Alberto Núñez Rodríguez. Año 2013.

El año 2014 quedará marcado como el año de los récords! Primero por ser el año con mas finishers españoles en la historia de la carrera, seis atletas lograron besar los pies de Leónidas y segundo por ser el año en que por primera vez en la historia del Spartathlon una mujer española consigue completar esos míticos 246km! No podía ser otra que la gran Eva Esnaola Agesta, quien completó la distancia en 30:52:41hs entrando en el TOP 35 de la carrera y siendo la tercera fémina. Los otros cinco atletas que terminaron la carrera fueron: Luis Alberto Nuñez Rodriguez por segunda vez consecutiva; Juan Carlos Pradas por cuarta vez consecutiva; Eduardo Cebrian Martinez de Lagos; Emilio José Martínez Quijada y Xavier Alonso Nava.

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Eva Esnaola junto al gran Joao Oliveira, compartiendo juntos esos últimos kilómetros. Año 2014.

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Eduardo Cebrian Martinez de Lagos en un avituallamiento en la noche griega. Año 2014.

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Emilio José Martínez Quijada, entrando en el puesto de control Nº32. Año 2014.

En el año 2015, Eusebio Bochons volvió a reencontrarse con Leónidas después de cuatro años y lo hizo junto a otro español que debutaba en la competencia, Francesc Teres Costa. El atleta Xavier Alonso Nava sumo su segundo finisher consecutivo y Oscar Pasarin Gayoso también logró llegar hasta Leónidas, estos dos últimos fueron los españoles numero 17 y 18 en terminar un Spartathlon en toda su historia.

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Eusebio Bochons y Francesc Teres Costa, llegando abrazados a los pies de Leonidas. Año 2015.

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Oscar Pasarin Gayoso. Año 2015.

En 2016, cuatro españoles lograron besar los pies de Leonidas. Jorge Juan Mendoza Pons fue el primer español en llegar a Esparta consiguiendo su primer finisher en esta carrera. El gran Juan Carlos Pradas volvió a reencontrarse con Leónidas y se convirtió de esta manera en el español con más finishers en la historia del spartathlon, cuatro de forma consecutiva (2011/2012/2013/2014) más 2016. Nuestras felicitaciones a este gran atleta! También completaron los 246km por primera vez, Fernando Ibarra y David Ferrandez Canyadell.

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Jorge Juan Mendoza Pons, con la mirada puesta en Leonidas. Año 2016.

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Juan Carlos Pradas, recibiendo y devolviendo el cariño de los niños que esperan, al costado del camino, para conseguir un autógrafo de los atletas. Año 2016. 

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David Ferrandez Canyadell, último español en besar los pies de Leonidas. Año 2016.

La edición 2017 del Spartathlon concluyó con cinco atletas españoles llegando a los pies de Leonidas.

El atleta David Ferrandez Canyadell fue el primero en terminar la carrera en lo que fue su segundo finisher consecutivo. Mia Carol Bruguera tuvo su revancha y pudo este año completar la carrera por primera vez. Junto a él llegó Antoni Badia Muniente quien también consiguió su primer finisher. Tan solo unos minutos más tarde, Jorge Sabugo Sousa tocaba los pies de Leónidas y al igual que los dos anteriores, conseguía su primer finisher en esta mítica carrera.  Por último y más importante, el quinto español en meta fue el gran Juan Carlos Pradas, atleta afincado en Francia desde hace años, quien sigue sumando finishers y este 2017 visitó a Leónidas por sexta vez. Con cuatro  finishers consecutivos de 2011/2012/2013/2014 y un doble finisher en 2016/2017, este atleta es el español con más finishers en la historia del Spartathlon.

Mia Carol Bruguera y Antoni Badia Muniente. Año 2017.

Juan Carlos Pradas, en su sexto Spartathlon completado. Año 2017.

Jorge Sabugo Sousa, de rodillas a los pies de Leónidas. Año 2017.

La edición numero treinta y seis del mítico Spartathlon ha pasado en este 2018 y fue una de las peores ediciones de la historia, sino la peor. Lluvias durante, prácticamente, toda la carrera, tormentas terribles y vientos huracanados. Una estampa apocalíptica que solamente un español logro vencer. Diego Rojo Garrido fue el único español que pudo, a pesar de todo, llegar hasta los pies de Leonidas, completando así una gesta digna de los héroes de la Grecia antigua.

Diego Rojo Garrido, único español finisher en 2018.

 El 2019 nos dejó a un puñado de valientes atletas españoles que, a pesar de la dureza del extremo calor, lograron completar los 246km. 

Cinco atletas lograron se finishers del Spartathlon. Cuatro debutantes y un veterano fueron quienes besaron los pies de Leónidas este año. Los que lo hicieron por primera vez fueron: Constantino Moledo, Ángel Mateos, José Luis Básalo y Tolo Fiol. Y por supuesto que el veterano no es otro que el gran Eusebio Bochons, quien terminó la carrera por quinta vez.

El malagueño Ángel Mateos. Año 2019.

José Luis Básalo, viendo por primera vez a Leonidas. Año 2019. 

El gran Eusebio Bochons, junto a Leonidas, doce años después de su primer encuentro.

Esperemos que en la próxima edición, más españoles puedan llegar a Esparta y completar el mítico Spartathlon!

FINISHERS

  • Martínez, José – 1985
  • Arrambide, José Miguel – 1997
  • Martínez Basurco, Miguel – 2001
  • Alves Costas, José – 2003
  • Álvarez Sainz, Ramón – 2003
  • Bochons, Eusebio – 2007/2009/2011/2015 y 2019
  • De La Mata García, Ángel Marcos – 2010
  • Compte Urgell, Joan – 2010
  • Gardenes Cliville, Josep Antoni – 2011
  • De Santiago Iglesias, Luis – 2011
  • Pradas, Juan Carlos – 2011/2012/2013/2014 y 2016/2017
  • Núñez Rodríguez, Luis Alberto – 2013 y 2014
  • Cebrian Martinez de Lagos, Eduardo – 2014
  • Martínez Quijada, Emilio José – 2014
  • Alonso Nava, Xabier – 2014 y 2015
  • Esnaola Agesta, Eva María – 2014
  • Teres Costa, Francesco – 2015
  • Pasarin Gayoso, Oscar – 2015
  • Mendoza Pons, Jorge Juan – 2016
  • Ibarra, Fernando – 2016
  • Ferrandez Canyadell, David – 2016 y 2017
  • Carol Bruguera, Mia – 2017
  • Badia Muniente, Antoni – 2017
  • Sabugo Sousa, Jorge – 2017
  • Rojo Garrido, Diego – 2018
  • Moledo, Constantino – 2019
  • Mateos, Ángel – 2019
  • Basalo, José Luis – 2019
  • Fiol, Tolo – 2019

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*Como pequeña aclaración: Durante mucho tiempo (y hasta el día de hoy en muchos casos), el sistema de control de estadísticas y resultados de la página oficial del Spartathlon, presenta problemas a la hora de identificar a los atletas según su nacionalidad o su país de residencia y viceversa. Por eso optamos por utilizar la página de estadísticas abajo mencionada. Dicho esto, ante cualquier error u atleta español que no esté en nuestra lista, con sólo mencionarlo en algún comentario, será agregado a la misma a la brevedad.

Fuente de las estadísticas: http://statistik.d-u-v.org/index.php

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SPARTATHLON 2019 – ALEJANDRO ALMIRÓN

14 octubre, 2019

Alejandro Almirón es un atleta argentino con una carrera corta pero vertiginosa en el mundo del ultrafondo. En su pequeño gigante curriculum figuran carreras como la durísima Brazil 135+, la PT 281+ de Portugal y por supuesto, el mítico Spartathlon griego.

A continuación compartiremos su crónica de la carrera y las mejores imágenes de este atleta en el Spartathlon 2019. Mencionar, también, que Alejandro fue parte de una Legión Argentina de récord, llegando con nueve atletas a los pies del rey Leónidas.

Aquí su historia:

Recuerdo que hace seis años no corría, tenía un poco de sobrepeso y un aburrido domingo a la tarde, buceando en internet, me encontré con el Spartathlon. Mientras leía, primero me pareció imposible, quimérica y luego pensé que los que la corrían serian superhumanos o estaban locos.

Me puse esa vara bien alta sin haber corrido, ni siquiera, un kilómetro y quizás «algún día” intentaría correrla. Arranqué de cero, estudié, aprendí, pregunté y me equivoqué, hice todo sin entrenador (considero que nadie conoce mi cuerpo como yo mismo)

Pasó el tiempo, las marcas, las ultras y este 27 de setiembre, después de seis años, estaba en la línea de largada, era uno más de esos locos.

Era una hermosa mañana y correr el Spartathlon por primera vez hacía que todo fuese sorpresa, asombro. Iba mirando el paisaje como un niño por la ventana del coche, los kilómetros y el calor no se sintieron al principio, por lo cual el kilómetro 42 llegó sin sorpresas.

A partir de allí el sol empezó su castigo y los corredores, de a poco, empezamos a sentirlo. Yo llevaba un control riguroso de ingesta de sales, geles y carbohidratos que seguí a rajatabla, cada hora. Hoy pienso que eso fue un acierto.

Pasé a Sandra Rolón en el kilómetro 60 y la noté golpeada por el calor, vi varios corredores más en la misma situación. Al kilómetro 81 (Corinto) llegué bien, con cuarenta y cinco minutos de margen, estuve unos minutos en el CP, comí un poco de pasta y salí. Después supe que en ese check point quedaron muchos corredores.  Seguía pasando corredores, que no se reponían del calor, yo sabía que era una carrera que te obliga a correr casi todo el tiempo.

Cerca del kilómetro 100 lo veo a German Cordisco que venía muy lento, le pregunto a Betiana Pintener y me dice que él no había orinado nunca ( llevábamos casi diez horas de carrera), le di sales, agua, otra vez sales y no se reponía. Cuando llegamos al control del kilómetro 103 le dije que no podía seguir así, que pondría en riesgo sus riñones. Lo entendió, no sin antes, sentarse a llorar al lado de mi equipo. Betiana se quería quedar con él pero me la llevé casi obligada.

Empezaba a oscurecer y fuimos juntos un buen trecho hasta que decidí ir más lento de acuerdo a mi plan, en el kilómetro 120 empezó mi bajón, mareos y descompostura, lo cual hicieron que llegue caminando al check point. Me senté dentro del coche, creí, en aquel momento, que tuve un bajón de presión, también tomé reliveran para las náuseas y pasados diez minutos me repuse.

Mas tarde en el kilómetro 150 el sueño empezaba a hacerse sentir más fuerte, pese a las tazas de café que había tomado. No quería parar, si bien mantenía una hora de ventaja sobre el corte, me propuse seguir pero, literalmente, no podía. Daba diez pasos y me iba hacia el medio de la ruta. «¿Qué hago?» pensé, bajé la cabeza y busqué lo que había escrito en las puntas de cada una de mis zapatillas: «Juli y Tomi», el nombre de mis 2 hijos. Solo con mirar sus nombres, sentía que estaban haciendo el esfuerzo conmigo, fue muy movilizador sentir que los tenía en mis pies, ayudándome.

Así llegué a la base de la montaña donde me pondría abrigo, guantes y mochila, pero no fue así ya que mi equipo se perdió y no llegó al CP a tiempo. Subí la montaña como estaba, decidí no pensar en el frio y sólo subir. A la bajada sufrí una caída fuerte, gracias a dios sobre las nalgas y no sobre un hueso. Finalmente estaba del otro lado.

La encuentro a Betiana otra vez y fuimos hasta el kilómetro 190 juntos, amaneció y por suerte fue con neblina y sin sol. En el kilómetro 200 comienza una subida grande y veo que Betiana se va quedando, yo decido seguir, subida, subida y más subida. Faltando treinta kilómetros se fueron todas las nubes y el sol salió a cobrarse las horas que no estuvo; fue tremendo, inclemente.

Yo llevaba, todavía, una hora y decidí quedarme más tiempo en los puestos. Tuve mi segundo bajón, hacía ya muchas horas que no tomaba más geles y que nada solido me pasada. Sumado al desgaste de las subidas, estaba vacío de energía; me mojé la cabeza, mastiqué, chupé y escupí las gomitas energéticas y con eso fui recuperando fuerzas. El último tramo era todo bajada, pero mis cuádriceps se habían ido de mi cuerpo, hacía ya muchos kilómetros .

Recordé, antes de apagar el teléfono, el último mensaje de mi hijo de hacia ya, un día y medio: «Tranquilo Papá, todo va a salir bien», me levanté de la silla, me puse una toalla mojada en la cabeza, la mente en blanco y a correr.

Decir que fueron interminables, esos kilómetros que quedaban, es poco. Así como también interminable parecía esa avenida, pero ya no importaba. Ya no había dolor, no había cansancio.

Me puse la camiseta argentina y con mi equipo al lado disfrutamos de ese paso triunfal con tantas muestras de afecto en las calles, los balcones y los niños. Así fue hasta llegar a esa figura gigante y besar esos pies, levanté la vista y le dije: «Misión cumplida, aquí estoy!”

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Fotos: web oficial del spartathlon

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Desde espiritulibre felicitamos a Alejandro por este magnifico logro y esperamos verlo a los pies del rey Leonidas, durante muchos años más!

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SPARTATHLON 2013 – NICOLÁS KIERDELEWICZ

6 agosto, 2019

Nicolás Kierdelewicz es un atleta argentino que emigró junto a su familia a España. Oriundo de Mar del Plata y siempre vinculado al deporte, este atleta encontró su mayor desafío en los 246km del mítico Spartathlon griego. Nicolas tuvo la suerte de integrar, en aquel año 2013, la primera y original legión argentina en el Spartathlon. Legión que hoy en día sigue conservando el récord de argentinos en meta, en la historia de la carrera, con seis finishers.

Aquí su historia:

Todavía me acuerdo cuando, allá por octubre del 2007, me compré ropa para volver a trotar, haciéndome la fantasía que corría el Spartathlon. Esto mismo pensaba mientras recorría los últimos 40 kilómetros camino a Sparta, mientras los coches tocaban bocina sacando un brazo por la ventanilla, con el puño en alto, en modo de saludo.

Mi Spartathlon empezó a principios del año 2008 con la primera Media Maratón. Todo a partir de ahí lo hice pensando en esta carrera, si se puede llamar carrera. Mientras pasaban las Maratones y los entrenamientos kilométricos me fui dando cuenta que si quería completar los 246 kilómetros que unen Atenas con Sparta en menos de 36 horas debía convertir la acción de trotar en algo totalmente natural. El correr no debía ser una acción sino un estado. Buscaba constantemente nuevas rutas y caminos similares al Spartathlon. Corría en carreras que solo me sirvieran para el Sparta. Miraba videos, fotos, leía crónicas de gente que la había hecho. Intentaba aprender todo lo que pudiera para que mi entrenamiento sea lo más parecido al camino que seguiría.

Nos despertamos el gran y esperado día 27 de septiembre a las 4 de la mañana y desayuné en la habitación del hotel con Patri y Cati, preparando todo lo que iba a necesitar para sobrevivir durante el próximo día y medio. Me puse la ropa, que la sentía como mi amiga, llegó Nacho y salimos para la Acrópolis…a la largada del Spartathlon!

Fuimos de los primeros en llegar. La mañana estaba templada y no había viento. Empezaba a asomar el sol sin poder esconderse en ninguna nube y sus primeros rayos rojos bañaban el lateral del Partenón. Que feliz me sentía! No había otro lugar en el mundo donde quisiera estar. Después de no se cuantas fotos nos disponemos los 350 afortunados en la línea de salida. Éramos 9 los argentinos que estábamos dispuestos a rendirle homenaje a ese valeroso rey Leonidas aunque esa no era mi motivación. Algún día me gustaría que se organizara una carrera similar en Argentina homenajeando a nuestros valientes como Cabral, San Martín, Belgrano, y tantos otros perdidos por historias mentirosas.

Siete en punto daba el reloj y largamos. No estaba nervioso ni ansioso, porque sabía lo que tenía que hacer y sabía lo que me esperaba. Corrí esta carrera mil veces en mi cabeza. Mi cuerpo y mi mente estaban muy bien preparados pero la única duda que tenía era si sería capaz de solucionar todo lo que me viniera. Habría mucho incontrolable que controlar. Inmediatamente encuentro a Darío Arauz y nos ponemos a correr disfrutando de ese momento tan especial. Siempre manteniendo el ritmo que me había recomendado Pablo Silguero, mi entrenador. Estuvimos juntos durante casi 2 horas, después, en un avituallamiento nos separamos y ya no nos volveríamos a cruzar hasta pasados unos 200 kilómetros. Seguí solo, pero rodeado de corredores de distintas partes del mundo. Íbamos por una autovía donde los coches pasaban muy rápido y donde también, había muchas pequeñas capillitas recordando accidentes mortales. Quería salir rápido de ahí.

No faltó mucho para que tomáramos una ruta más tranquila que nos llevaría a pasar por un pueblo, creo que Elefsina. Allí nos recibieron un montón de niños y adolescentes formando una fila y gritando para que les chocáramos las manos. Este tipo de cosas llenan el alma y me hicieron ver que la decisión de estar allí había sido la correcta.

A los pocos kilómetros llega mi equipo de apoyo formado por Patri, Cati y Nacho, sumándose al coche Lili Caserta para apoyar a Darío. Tener un equipo de apoyo te da la tranquilidad de que no te va a faltar nunca nada y que podrán solucionarte cosas que no tuviste en cuenta. También ver una cara familiar (En mi caso, caras muy queridas) cada ciertos kilómetros es un apoyo con un valor enorme. Después de un rato empezamos a bordear la costa con un paisaje precioso aunque con subidas y bajadas constantes. Bueno, en realidad todavía no habíamos tenido un rato de trote en llano; o subíamos o bajábamos. Era poco más del kilómetro 30 y me sentía genial.

Un rato largo estuvimos por esa bonita ruta, aunque mantengo que es muy parecida a parte de la ruta de Málaga a Almería. Realmente no me llamó mucho la atención. A lo lejos vi una subida bastante larga e inclinada, casi que me puse contento porque la haría caminando…por fin después de más de 3 horas sin parar de correr. Empecé a subirla a paso decidido pero intentando no forzar más de la cuenta porque faltaba un montón, casi ni quería pensarlo. Llegamos al puesto de control y avituallamiento número 12, donde me volví a encontrar a Martín Córdoba para seguir juntos un rato. Seguimos por esta ruta en donde parecía que ahora las subidas y las bajadas eran más largas.

Pasamos algunos puestos de control más para meternos tierra adentro donde el viento empezó a soplar de cara un poco más fuerte. Para algunos maldición y para otros bendición. A mi me vino genial porque hacia que los 30 y pico de grados de calor no me afectasen mucho. Seguía pasando puestos de control llegando al kilómetro 60 del recorrido y la cosa empezaba a doler. Mi ritmo seguía siendo el planteado para estos primeros e importantes 81 kilómetros. Ir a 5:45 min/km para que, al parar en cada puesto a beber y comer, me diera una media de 6 min/km.

Puesto de control 18 y volvimos al mar por una ruta que nos llevaba a una refinería de petróleo donde el siguiente puesto sería el kilómetro 70. Mi ritmo había bajado un poco y las piernas gritaban de dolor. Hacía unos 10 kilómetros que me venia acordando las palabras de mi entrenador Pablo, donde me decía que siga adelante aunque duela porque iba a pasar, igual que iba a pasar las buenas sensaciones, y que a Mauro le había pasado lo mismo por esta parte del recorrido cuando la terminó en el año 2010. Faltaban 10 kilómetros para el primer gran control cruzando el canal de Corinto. Nada me iba a parar!

Subidas y bajadas constantes no me facilitaban las cosas pero de a poco me fui recuperando y recuperando, también, el ritmo. Empecé a sentirme muy bien sabiendo que quedaba poco para cruzar el canal. Me hacia especial ilusión cruzarlo porque marcaba el final de la primera parte en la que dividí la carrera y la parte que más me preocupaba.

Encarar una carrera de 246 kilómetros del tirón es algo que mi cabeza no podía procesar, así que la dividí en 4 sectores para que al lograr cada uno de estos sectores lo sintiera como un éxito.

El primero, de esos cuatro sectores, era una carrera de regularidad hasta el puesto de control 22 (kilómetro 81), donde el reloj era importantísimo y el ritmo abrumador. El segundo era intentar hacer lo más fácil posible el llegar hasta la base de la montaña en el kilómetro 150. El tercero era una carrera de montaña donde tendría que subir y bajar ese monte de 1200m de altura y llegar hasta el punto Nestani donde estaría el otro gran control (kilómetro 172). Y a partir de allí, el último sector era solamente quería llegar al kilómetro 202, porque sabía que una vez pasado los 200 kilómetros, nada me iba a impedir completar los 246,5 kilómetros; tardara lo que tardara.

Sintiendo que quedaba poco, para completar ese primer sector, me pongo a correr con un griego que tenía varios finishers en el Spartathlon. Charlando pasaron un par de kilómetros hasta que, a mi izquierda, veo el canal y más adelante el puente que lo cruzaba. Yeah! No sé que pasó pero quedé corriendo solo. Paso por un puesto de control justo antes de llegar y paro a comer. Mientras agarraba cosas esquivé a un atleta que estaba sentado con la cabeza apoyada en la mesa, algunos segundos después me di cuenta de que era Gerardo Re. Había comido algo que no le sentó bien y estuvo vomitando. Le ofrecí todo lo que podía ofrecerle pero no le entraba nada y con dolor le dejo ahí solo. Llegó el puente y veo a mi equipo con las cámaras de fotos listos para inmortalizar ese momento. Que alegría, que emoción! Dos kilómetros más adelante llego al tan ansiado gran control Nº22 (kilómetro 81) con 55 minutos de ventaja sobre el horario de cierre. Perfecto!

Haciéndole caso a Pablo, me hago unos masajes que me dejan muy bien. El masajista era un fenómeno griego llamado Giorgos o “George” como lo bauticé. Manos fuertes y toques justos donde los necesitaba. La valoración de “George” fue muy buena, tenía solamente cargada la parte externa de mis cuádriceps y el resto estaba bien. Justo al irme del puesto, a los diez minutos de llegar, veo a Martín y salimos juntos. Esta causalidad sería clave para mi carrera.

Salimos por un camino lleno de olivares con muy buena charla, pasando kilómetros y ganando minutos a los horarios de cierre. Llegamos al puesto de control 26, antiguo Corinto (kilómetro 93) sin mayor esfuerzo. En este puesto nos podían asistir los chicos así que le pude meter calorías al cuerpo, unos minutos después seguimos por caminos entre viñedos, con buen ritmo, buena charla y viendo como caía el sol.

Casi sin sentirlo llega el puesto 29 (kilómetro 102) con la peculiaridad que nos recibieron con una pancarta de bienvenida en la entrada del pueblo y unos chicos nos pedían autógrafos. Faltaban 15 minutos para llegar a las 12 horas de carrera.

Pasados diez kilómetros y tres puestos de control, ya era de noche. Nuestro equipo podía asistirnos nuevamente. Tocaba abrigarse, meternos calorías y ponernos el frontal, que sería el gran compañero de las siguientes 12 horas. Seguimos por ese camino oscuro, viendo como luces lejanas se movían de acá para allá. La compañía de Martín se hacia importante para sobrellevar esa noche cerrada. Me sentía muy bien aunque la cosa ya se notaba, pero en mi cabeza no había dudas.

Llegamos al puesto de control 35 y veo el censor donde teníamos que pasar el chip que actualizaría los datos en la página web, se me pasó por la cabeza que estaría pensando Pablo y como me gustaría regalarle el final. No sé si el lo sabrá pero fue y sigue siendo un referente para mí.

Inmediatamente llegados al puesto de control vemos a nuestro equipo que nos reciben con sonrisas enormes y mucho aliento. Me estaba esperando, sobre una mesa, un tazón de fideos con queso. Pasaron la sopa y un masaje recuperante; ya eran las diez de la noche. Besos a todo el mundo y a seguir sumando kilómetros.

Veníamos genial y con mucha motivación. Martín había intentado por dos veces terminar esta carrera y su experiencia me ayudaba. Me contaba que nunca había tenido estas sensaciones a estas alturas y me emocionaba de solo pensar llegar los dos juntos a meta. En una de esas bajadas sentimos un corredor que nos alcanza y era Leo Bugge, otro experimentado argentino en esto del Spartathlon. A partir de allí, los tres seguimos adelante. Yo pensaba la suerte que tenía de poder correr con ellos en esta parte tan delicada de la carrera. Nos comimos otros cinco puestos de control. Llegaba el puesto 40 y mi equipo estaba listo para darme calorías y más abrigo. Charlas, fotos y besos para recargar energía y envolvernos en ese manto negro que solo rompía la luz de nuestro frontal.

En el puesto de control 42 sumariamos 146 kilómetros avisándonos que a partir de ahí empezaríamos con las dos cifras y descontando kilómetros hasta la meta. Faltaban 100 kilómetros para Leonidas y diez minutos para las dos de la mañana.

El camino empezó a inclinarse bastante en diferentes tramos, lo que nos obligaba a caminar para después trotar en las bajadas. Sin darme cuenta, acababa de terminar la segunda parte de mi carrera y ya estaba en la base de la montaña con 150 kilómetros en el cuerpo. Pasaron varios kilómetros más y nos fuimos separando para buscar cada uno su propio ritmo. Yo seguía sin enterarme que había empezado la montaña porque íbamos caminando por una ruta de asfalto, aunque serpenteante, era asfalto y yo esperaba la tierra.

A unos 600m del puesto de control 46 veo a un atleta caminar en zigzag muy cerquita del barranco y me doy prisa hasta alcanzarlo, para a ver que le pasaba. Era un atleta japonés que caminaba dormido. Le saludo y le apoyo la mano en la espalda, en modo empujón, mientras le doy charla hasta el control en donde se sienta en una silla y allí se queda. Mas adelante me seguiré cruzando, cada tanto, con este atleta japones hasta llegar a la misma Sparta.

Sigo subiendo, pasando por debajo de una autopista muy iluminada y dando gracias por poder descansar un poco la vista. Eran las cuatro de la mañana cuando llego al siguiente punto de control donde estaban los chicos. Ellos me dicen que empieza el tramo llamado “la escalera”, unos 2,5 kilómetros de ripio para llegar a los 1200m de altura de la montaña tan esperada; no lo podía creer! Aunque tenía las piernas reventadas y solo 34 minutos de ventaja sobre el corte, tenía muy buen ánimo. Me tiro, literalmente, en una camilla a que me den un masaje y para mi sorpresa estaba “George”, el mismo masajista del kilómetro 81 que me volvió a dejar “casi” como nuevo. Ya no había mucho más que George pueda hacer.

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100KM, 24hs, Relatos, Running, Ultrarunning

RÉCORDS SUDAMERICANOS – PASADO, PRESENTE Y FUTURO

26 mayo, 2019

A continuación intentaremos explicarles o más bien contarles, todo lo relacionado a los récords sudamericanos, la IAU y hacia dónde va encaminado el ultrafondo en Sudamérica.

Dividiremos este artículo en dos partes, la primera estará enfocada al PASADO del ultrafondo en esta región, la IAU y los récords sudamericanos más antiguos. En la segunda parte hablaremos un poco sobre el PRESENTE y FUTURO de la IAU, los récords más actuales y el futuro del ultrafondo en la región.

Por: Pablo Casal

Antes de comenzar nuestro articulo debemos aclarar lo siguiente: Basamos nuestros gráficos de récords en la información que obtenemos de la web alemana de estadísticas DUV y sabemos muy bien que NO es “solamente” una web de estadísticas. A continuación daremos algunos ejemplos del porque para nosotros en espiritulibre (y también para la IAU) la DUV es muy importante y fundamental para el mundo del ultrafondo.

Primero decir que la propia IAU utiliza los contenidos de la DUV de su pagina oficial (dentro del apartado “race results”, “IAU championships” y más) y como segundo dato, contarles que el encargado de la recopilación de estadísticas y récords de la IAU es Jürgen Schoch, quien es, también, el estadista principal de la DUV.

Como dato final y para zanjar definitivamente la cuestión, decirles que en la página oficial de la IAU no existe, ni existió jamás, un registro con los récords sudamericanos de ultrafondo.

PASADO

Esta claro que en las primeras décadas del ultrafondo en Sudamérica y en el mundo entero todo era bastante rudimentario y precario en comparación con el presente. Existía muy poca información e interés por récords y demás “marcas”, el ultrafondo era una disciplina muy poco conocida para el publico en general. Si hablamos de la IAU, eran tan solo un grupo de gente que podía contarse con los dedos de las manos y hablando claramente, por aquellos años, hacían lo que estaba a su alcance.

Todo este “panorama” hacia que la verificación de los récords fuera muy difícil y el tiempo para dicha verificación era gigantesco, con lo cual llevar un cuadro de récords era una tarea muy difícil de conseguir por parte de la IAU.

Vale aclarar, que aunque por aquellos años no existían las LABELS de la IAU, ni los avances tecnológicos que con los que hoy contamos. La mayoría de las grandes competiciones de ultrafondo estaban totalmente en regla, con sus circuitos medidos, jueces, certificados, etc, etc. Con esto queremos decir que confiamos plenamente en la información que tenemos del pasado, aunque por otro lado, no tenemos forma de “desmentir” o “probar” que un viejo récord no ha sido obtenido legítimamente. Pero lo que si tenemos es al atleta que ha realizado dicho récord.

No podemos, realmente, asegurarnos al 100% que los eventos en los que se han realizado viejos récords estuvieran medidos a la perfección o no tuvieran fallos de ningún tipo, pero lo que si podemos hacer es ver que la performance del atleta que ha realizado dicho récord concuerde, aproximadamente, con su performance general a través de sus años de competiciones. Tildaremos de récords “viejos” a los comprendidos desde el más antiguo hasta el año 2009.

A continuación haremos un breve análisis de los récords o mejores marcas sudamericanas más “antiguas”, utilizando el método anteriormente explicado.

AÑO 1995 – RÉCORD MASCULINO 100km – 6:18:09hs. – Winschoten – NED.

VALMIR NUNES, BRASIL.

AÑO 2003 – RÉCORD MASCULINO 24hs – 273,828km. – Taipei – TPE.

AÑO 2003 – RÉCORD MASCULINO 12hs – 150,400km. – Taipei – TPE.

VALMIR NUNES, BRASIL.

Qué decir del gran Valmir Nunes, que fue uno de los mejores ultrafondistas que ha visto el mundo entero. Por supuesto que mirando su palmares y su trayectoria, estos tres récords sudamericanos están más que verificados y comprobados. Fue, es y será considerado como un grande entre los grandes.

AÑO 1998 – RÉCORD FEMENINO 100km – 7:20:22hs. – Cubatao – BRA.

Mª AUXILIADORA VENANCIO, BRASIL.

Esta atleta brasilera ha sido un poco más difícil, no tiene la trayectoria ni el palmares de un monstruo como Nunes, pero hemos encontrado algunos datos que pueden dar poco de luz sobre su carrera. Su marca del récord figura en los registros históricos de la DUV con un certificado de circuito “A”.

Aunque sus marcas no fueron tan buenas como el récord, esta atleta ha ganado, en el año 1997 los 100km pedestres de Madrid y fue 12º en el mundial de 100km – IAU. Al año siguiente, el año de su récord, fue 3º femenina en el mundial de 100km – IAU. En 1999 ganó los prestigiosos 100km de Cantabria, siendo 2º de la clas. General, ese mismo año fue la 4º fémina en la Comrades Marathon.

AÑO 2007 – RÉCORD FEMENINO 50km – 3:26:11hs. – Rio Grande – BRA.

WANDSCHEER ILAINE, BRASIL.

Esta atleta en el año anterior a su récord y en el mismo circuito en donde consiguió el récord sudamericano, cruzó la meta en 3:31:19hs. En el año 2009 fue la ganadora del maratón de Rosario, en Argentina con una marca de 2:52:09hs. Esta atleta posee, un gran palmares en la distancia del maratón con una mejor marca, en el año 2005 de 2:48:06hs.

AÑO 2009 – RÉCORD MASCULINO 50km – 2:48:05hs. – Rio Grande, BRA.

JOSE PEREIRA DA SILVA, BRASIL.

Dentro del mismo evento en donde se consiguió el récord femenino de 50km, este atleta también ha logrado quedarse con la mejor marca sudamericana masculina de 50km. Pero no solo eso, al año siguiente, en el año 2010, también ganó la carrera, esta vez con una marca de 2:55:54hs. Al año siguiente también la ganó, esta vez con 2:56:28hs y al año siguiente, en 2012, volvió a ganar por cuarta vez consecutiva, su marca fue de 2:53:53hs. Como punto final contarles que en el pasado 2018 y después de, prácticamente, una década, José Pereira da Silva volvió a competir en el mismo evento de Rio Grande; ganó la carrera con 3:11:30hs.

AÑO 2009 – RÉCORD FEMENINO 24hs – 224,484km. – Rio de Janeiro – BRA.

DENISE PAIVA LUCAS CAMPOS, BRASIL.

Esta atleta tiene en su poder, aparte del récord sudamericano femenino de 24hs, una victoria en los 100km de Cantabria en el año 2008, siendo la 8º de la clas. General. Una marca de 218.227km al año siguiente de su récord y una de 207.600km en el año 2012.  Tiene 3:35:22hs como mejor marca en 50km y 7:57:43hs como mejor marca en 100km.

Con esta breve explicación o pequeño “resumen” sobre la performance de los atletas con los récords sudamericanos más “antiguos” damos por terminada la primera parte de este artículo. Decir, como punto final, que bajo ningún punto de vista desconfiábamos de las marcas conseguidas por estos atletas pero igualmente nos parecía importante darle el contexto correcto y volcar todos los datos que pudimos conseguir para terminar de comprobar la fiabilidad de los mismos, aunque ya hayan pasado muchos años.

PRESENTE Y FUTURO

Comenzaremos hablando de la IAU y como en los últimos años, con la expansión del “running” y las carreras de ultrafondo, esta organización de vio obligada a expandirse e intentar, por todos los medios posibles, mejorar su estructura.

Por primera vez en su historia la IAU ha nombrado un representante para todo el continente americano. El argentino Fabian Campanini ha sido elegido para desempeñar dicha tarea, también se ha organizado un seguimiento especifico de los récords sudamericanos de ultrafondo del cual quien suscribe (Pablo Casal) será el encargado. La IAU a partir de este 2019 comenzará a impartir una serie de formaciones de “delegados técnicos” para verificar y avalar el otorgamiento y control de las LABELS, entre otras tareas. En definitiva, las cosas han comenzado a cambiar para mejor y aunque sabemos que llevarán algunos años hasta que todo el nuevo sistema este implementado y funcionando al cien por cien, no tenemos duda alguna de que todo ira a mejor.

La formación de estos “delegados técnicos” por parte de la IAU, creemos que era algo totalmente necesario ya que era prácticamente imposible para la IAU comprobar o confirmar que todos los datos que enviaban los organizadores de eventos para obtener una LABEL eran ciertos y correctos. Con este nuevo sistema de delegados, una persona formada por la IAU puede, personalmente, acercarse a las instalaciones de dicho evento y comprobar que todo este en orden.

Hablando de los récords sudamericanos, creemos que es fundamental la comunicación de las federaciones nacionales para mantener un fluido intercambio de datos, novedades y nuevos récords nacionales, de esta manera dejaríamos de depender exclusivamente de la DUV. Pero para que esto suceda, se necesitará la colaboración de dichas federaciones y también de todos los atletas sudamericanos de ultrafondo, participar entre todos hará que cada vez las cosas salgan mejor. También es necesario recordarles que la IAU envía y ha enviado a todas las federaciones sudamericanas, en todas sus circulares y comunicaciones la normativa de que solamente valdrán los récords conseguidos en eventos con LABEL por parte de la IAU. Por eso es que creemos, que la comunicación “federación-atleta” es tan importante como la comunicación “federación-IAU” o “atleta-IAU”. Es fundamental que los atletas que quieran buscar u obtener un récord sudamericano compitan en eventos con LABEL por parte de la IAU.

Como punto final analizaremos, brevemente los récords sudamericanos restantes o por llamarlos de algún modo, más “modernos”.

AÑO 2011 – RÉCORD MASCULINO 6hs – 83,600km – Buenos Aires, ARG.

VALMIR NUNES, BRASIL.

Ya hablamos de lo que fue este magnifico atleta, que no necesita más explicaciones. Una leyenda del ultrafondo.

AÑO 2015 – RÉCORD MASCULINO 6días – 780.422km –   Balatonfüred, HUN.

RICARDO UMANTI, ARGENTINA.

Uno de los ultrafondistas argentinos con más experiencia, con un gran curriculum de carreras, dentro y fuera de Argentina. Ricardo es, sin dudas, un referente dentro del ultrafondo en Sudamérica.

AÑO 2016 – RÉCORD FEMENINO 6hs – 72,730km – San Pedro, ARG.

LAURA GORDIOLA, ARGENTINA.

Atleta dedicada al ultratrailrunning, con grandes victoria dentro de la geografía nacional de su país. Si hablamos, solamente, del pasado 2018, Laura ha ganado: Champa Ultra Race 70K; Ultra Fiord Patagonia Chile 100 Millas (CHI); 75KM UTACCH (ARG); Turmalina Ultra Trail 50K (ARG); Endurance Challenge Chile 160 Kms (CHI) y ha sido segunda en la Ultra Fiord Patagonia Chile 100 Millas (CHI). Impresionante.

AÑO 2018 – RÉCORD FEMENINO 12hs – 124,095km – Buenos Aires, ARG.

DANIELA COLLAZO, URUGUAY.

Atleta con una breve pero intensa historia en el ultrafondo sudamericano, a finales del año pasado obtenía este récord y en mayo de este 2019 conseguía un nuevo récord femenino nacional de 24hs con 196,177km.

AÑO 2018 – RÉCORD FEMENINO 6días – 690,485km – Soriano, URU.

CARLA DADOMO, URUGUAY.

Otra de las atletas uruguayas que son la sensación del momento en Sudamérica. Carla ha obtenido varios récords nacionales y victorias. Su último logro ha sido mejorar su propio récord nacional de 48hs con una marca de 303,841km.

AÑO 2018 – RÉCORD FEMENINO 48hs – 366,000km – Passa Quatro, BRA.

ANA LUIZA DE FARIA MATOS, BRASIL.

Atleta con ultras de larga distancia en su haber, como por ejemplo: Ultramaratona dos Anjos 235KM y Extremo Sul Ultramarathon 226KM (BRA) en 2015 donde fue 1º y 2º fémina respectivamente. La PT 281+ Ultramarathon 281.9KM (POR) en 2016 donde fue segunda entre las chicas o la 300KM O Desafio (BRA) del pasado 2018, donde se quedo con el primer puesto de la clas. General.

AÑO 2019 – RÉCORD MASCULINO 48hs – 371,142km – Termas de Rio Hondo, ARG.

ARILSON DA SILVA, BRASIL.

Atleta con varias competiciones de 48hs en su haber, en el año 2016 fue 3º en las “Ultramaratona 48hs da Mantiqueira”con 320,400km. Al año siguiente ganó ese mismo evento con una marca de 352,000km. En el pasado mes de enero, dentro de las “48h Athens Int. Ultramarathon Festival” consiguió una marca de 335.000km, con unas primeras 24hs donde sumo 203,000km.

(pincha con el boton derecho y abre el gráfico en una nueva pestaña, si quieres verlo en grande)

Con esto concluimos nuestro pequeño articulo sobre los récords sudamericanos, esperamos que este cuadro de récords se siga modificando y el ultrafondo en Sudamérica siga creciendo cada vez más!

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24hs, Relatos, Running

MAITE ROJO – 24HS DE BARCELONA

27 diciembre, 2018

A continuación compartiremos un pequeño relato de la primera experiencia de Maite Rojo dentro de las 24hs de Barcelona. Maite ha sido tan amable de querer compartir esa primera experiencia, dentro de una carrera de ultrafondo, con nosotros y por supuesto que estamos encantados. 

Sin más preámbulos, les dejamos esta pequeña crónica de sus vivencias, expectativas y resultados de su primer contacto con esta fantástica disciplina! 

 

No somos hamsters 

 

El mítico corredor griego Yiannis Kouros decía:

“Cuando tú pasas, no los 100km, sino las 100 millas (160km), cuando pasas la barrera de las 12 horas o las 24 horas, ese es el punto donde demuestras que eres un ser humano único. Correr más de 12 horas o 24 horas, a mi entender, eso es ser “ultramaratonista”

Hace cinco años que he vuelto a la competición pero hace muchos años más que el ultrafondo me ha llamado la atención. Precisamente desde aquel día en que un viejo libro, ya descatalogado, cayó en mis manos. El libro en cuestión se llamaba “El Zen de Correr”, estaba escrito en inglés y describía, ya en los años setenta, la libertad de correr por uno mismo sin otras presiones y en contacto con la naturaleza; como entenderéis el libro me enamoró.

Y así fue como empecé, ya en la mediana edad y desde la media maratón a ser principiante en ultrafondo.

Me estrené en las 24 horas de Ultrafondo en las pistas de Can dragó, a lo que todo el mundo me decía o preguntaba:

¿En una pista dando vueltas?

¿Pero cuantos kilómetros son?

¿Estáis locos?

 

A lo que yo respondía:

Sí, dando vueltas.

Todos los kilómetros que puedas.

Y sí, estamos locos pero nos tienen controlados en un sitio (ese es nuestro chiste entre amigos).

Yo pensaba lo mismo y no me apetecía mucho lo de dar vueltas. Mucho menos cuando ya has hecho pista de adolescente (en metros no en kilómetros!) o sabes lo bonito que es ir bajando y subiendo montañas, lo rápido que pasa el tiempo y lo bonito del paisaje que te rodea.

Esto es diferente, allí aunque todos somos competitivos se va a otra cosa, compites contigo mismo; te preguntas cuanto te aguantarán las piernas, te sorprendes a ratos por lo bien que vas y piensas que el entrenamiento ha dado sus frutos. Pero sobre todo es un entrenamiento mental, porque cuando tu cuerpo te dice “hasta aquí he llegado” y tu cabeza te repite “párate, párate” tiene que haber algo más que tire de ti hacia adelante. Esos son los límites que buscamos y nuestra curiosidad como seres humanos.

Además pensar que sólo hace poco más de cincuenta años que las mujeres han podido competir en maratón y después en largas distancias. ¡Que felicidad ver hombres y mujeres compitiendo juntos! Y lo más importante, que no haya tanta diferencia de marcas entre ambos.

Por otro lado todo lo que rodeaba a la carrera en si también sumaba a la experiencia: El ambiente, la música, el comentarista, los voluntarios, la organización y las familias. Gente que llevó a la mujer o al marido, a los hijos, todos montando las carpas y chiringuitos como quien va de camping para pasar día y noche juntos. Muy emotivo.

 

Competir del latín tardío competere, que significa «esforzarse conjuntamente», y más antiguamente de cum y petere, que significa «intentar».

 

Pues ahí estábamos, intentándolo y esforzándonos todos juntos. En mi caso particular, después de meses de entreno y de acumular kilómetros. Contando con el apoyo incondicional de mi hermano en el banquillo, que además es mi entrenador y me recordaba cada media hora que bebiera y comiera.

¿Todo esto para qué? Cada corredor tendría su objetivo: Algunos el ser seleccionados para su equipo nacional de ultrafondo, otros tener en mente marcas para clasificarse para otras carreras. Pero en mi caso y para muchos otros corredores, el objetivo era poder hacer la marca mínima directa o para entrar en el sorteo del Spartathlon, una de las pruebas reinas de la ultra distancia.

Competí en los 100km de Santander en el año 2017; en los requisitos del Spartathlon se establecía una marca mínima en 100km para las mujeres de 10:30hs. Mi marca fue de 10:19hs. Si añadía una competencia de 12hs a mi curriculm (con un mínimo de 110km) o una carrera de 24hs (con un mínimo de 170km) me mantendrían la marca hasta el año 2020. Eso significaba que podría entrar en el sorteo del año 2019 y 2020 sin hacer más competiciones.

Y así fue que, estaba inscrita en las 12hs, pero lamentablemente llegué tarde a la inscripción y estaba en lista de espera. A falta de una semana para la carrera, la organización contacta conmigo y me dice que tengo dorsal para las 24hs, sin mucha confianza pero con gran ilusión me animo a intentarlo. Todo después de hablar con Diego, mi hermano y entrenador.

 

Las primeras ocho horas y media de carrera fueron de lujo, pero luego las últimas dos horas, desde las diez de la noche hasta las doce, fueron un calvario. Pero a pesar de eso lo hice, logré completar las doce horas de carrera con una marca de 112km y con ello la mínima para entrar al sorteo del Spartathlon.

Me hubiera gustado seguir, pero dolores en la rodilla derecha y en los pies me hicieron pensar en que si seguía y forzaba demasiado podría lesionarme y así echar por tierra otras competiciones que tenía en mente para más adelante. Así que como se suele decirse: “una retirada a tiempo es una victoria”.

 

Un orgullo te invade, una emoción que se te caen las lágrimas y el abrazo final a mi hermano que hace que todo haya valido la pena.

Correr al lado de la elite, unos cracks de nivel internacional y nacional de los cuales puedo presumir que ya tengo algunos amigos; porque sudar, sufrir, animarse y pasar muchas horas juntos es lo que tiene!

 

Entre tantos otros destacaban:

Nicolás de las Heras

Pablo Barnes

Virginia Oliveri

Nico Kierdelewicz

Patricia Scalise

Noora Honkala

Y por supuesto Rubén Delgado (afortunada por sus consejos y amistad),

Francisco Javier Pérez, Juan Andrés Camacho, amigos a los que ya conocía, por haber compartido la aventura de hacer de apoyo a mi hermano en Grecia en el Spartathlon en este año 2018.

Sois muy grandes!

Gracias por la charla y apoyo de Eduardo Cebrián que hizo un pedazo de carrera con 223km, a Miguel Mataix que no pasaba una vuelta sin animarme (segundo en la general y primer español con 244 km, crack!) a las chicas como Bárbara Campos que logró 205km, Eva Pareja que en su primer intento paso de los 180km, por sus sonrisas y mimos al cruzarnos unas con otras.

 

Por eso podemos decir:

No somos hámster somos ultrafondistas

Espero encontrarme con todos vosotros muy pronto en muchas otras!!

Ahora a descansar.

 

Advertencia: 

A todo el que quiera probar en este tipo de pruebas, no hay fórmulas mágicas, solo trabajo duro de entrenamiento, kilómetros, sesiones de fuerza y de estiramientos. Mucha dedicación y esfuerzo.

Yo soy Técnico superior en deportes y masajista deportivo con un gran interés por la nutrición. Con lo cual no han faltado los baños de contraste frío, calor y mis manos con cremas naturales para descargar la musculatura. Además de ir añadiendo poco a poco, en las tiradas largas, todo lo que iba a comer el día de la prueba, para acostumbrarse y asimilar incluso corriendo. Intentando con alimentos que no sienten mal al estómago. (podríamos hablar largo y tendido de esto)

Gracias a mi hermano, ex-ciclista, ultrafondista y licenciado en educación Física con muchísima experiencia, ya que sin él, todo esto sólo sería un sueño.

Gracias a Mateo Cotaina que es mi terapeuta de Shiatsu y compañero de carreras. Por cuidarme cuando ha habido sobrecargas musculares y mimarme con sus comidas después de entrenar juntos.

 

A mi familia, que creen que estamos locos, pero que nos siguen y nos apoyan en la distancia.

Y a todos los amigo@s que habéis preguntado a mi hermano por mí o lo habéis seguido en directo por las pantallas.

 

Gracias, gracias, gracias!!

 

 

Crónicas, Relatos, Running, Spartathlon, Ultrarunning

SPARTATHLON 2018 – KARINA MOLINAS

14 noviembre, 2018

Karina Molinas se presentaba en la línea de partida del Spartathlon buscando convertirse en la primera atleta de Paraguay en lograr completar el mítico Spartathlon. Por esas cosas del destino le ha tocado vivir una de las peores ediciones de la historia, sino la peor. Lluvias durante, prácticamente, toda la carrera, tormentas terribles y vientos huracanados. Una estampa apocalíptica que solamente los más fuertes, de cuerpo y mente, pudieron vencer. 

 

Aquí su historia:

 

EL SPARTATHLON NO SE CORRE…SE VIVE

 

Mi historia en el Spartathlon comienza a escribirse en el 2014, en la 1° edición del “Ultramaraton en pista de 12hr Desafío Powerade” que se realizó en Asunción (Par). Estaba participando en un equipo de 4 corredores y en una de las vueltas nos saludamos con Fabián Duarte (finisher del Spartathlon), que vive en la ciudad Formosa, Argentina. Fue admirable verlo correr, ya que para mí el mundo del ultra era algo desconocido. En el año 2015 tuve la oportunidad de ir a su ciudad, Formosa, a una competencia de 10km. Después de terminarla Fabián nos invitó a su casa a tomar café, allí nos mostró todos sus logros en la disciplina del ultramaratón y también nos contó de su hazaña del 2013 en el Spartathlon. Fue ahí mismo, en su casa, que nos convenció a mí y a mi pareja, Diego Piris, de que Paraguay tenga sus primeros registros en el ultramaratón. Nos dijo, también, que él podría aportar su experiencia para ayudarnos.

Empezamos a entrenar sobre la base que ya tenía (mis primeras experiencias en el ultratrail) En el año 2017 fuimos en busca de las marcas mínimas para entrar en el listado de selectos ultras del mundo a desafiar el Sparta. Todo se dio en mi primera experiencia en carreras de ultramaratón. Logré la marca de 172kms en el Ultramaratón de 24hs de la ciudad de San Pedro, Argentina y también conseguí una marca de 266km en el Ultramaratón de 48hs de Passa Quatro, Minas Gerais en Brasil. Con esos dos registros el sueño comenzaba a hacerse realidad.

En marzo del 2018 se confirmaba mi participación como primera y única representante del Paraguay, si bien en enero 2018 ya habíamos comenzado el duro entrenamiento, con esta confirmación ya seguimos intensificandolo.

El mes de Setiembre del 2018 es para mí, el mejor mes del año, ya que en ese mismo mes del año 2004 me convertía en mamá  de Ximena, por lo que ahora, Septiembre, tendría aún más significado. Partimos en medio de muchas emociones rumbo a Grecia, llevaba conmigo el sueño de todo corredor amateur, de mi familia, de mis amigos  y sobre todo del OKARUNTEAM que desde que hablamos de esta hazaña nos apoyaron incondicionalmente. Gracias a Dios tuve la posibilidad de llevar como soportes a Fabián y a Diego, los días previos fueron emocionantes, ver llegar a los atletas de todo el mundo, compartir con ellos la ansiedad, con los mexicanos, brasileños y los argentinos, era una fiesta única del mundo del ultramaratón.

La noche de antes me fue muy difícil conciliar el sueño, a las 4:30am sonó el despertador, lo primero que hice fue correr la cortina de la habitación y para mayor ansiedad estaba lloviendo. Llame a mi mamá para despedirme, me preparé y mi corazón se aceleró aún más en el bus rumbo al Acrópolis, donde se iniciaría el viaje sin destino. Fue ahí donde tuve mi mayor conexión con Dios, durante todo el viaje le cantaba canciones para alabarle y entregarle todo.

Los primeros kilómetros me costó concentrarme, en cada CP seguía las instrucciones de carrera de Fabián en cuanto al ritmo y Diego que me iba cantando los tiempos entre cada avituallamiento, atendiendo siempre los tiempos de corte. Fue así que al llegar al maratón pregunté mi tiempo y con lo que Diego me indicó, pude darme cuenta de que iba conforme al plan de carrera. Ahí encontré mi calma y comenzó mi carrera. Todo iba perfecto, físico-cabeza-corazón iban respondiendo hasta el punto de tener 40 minutos de ventaja con relación a los cortes. Pero en estas competencias no siempre es sostenible esos buenos momentos sobre todo en esta edición (con lluvia y tormentas desde el inicio) ya que eran obligatorias las paradas en algunos CP para cambiar la ropa mojada y evitar así la hipotermia. Toda mi ventaja se fue cayendo al punto de que llegue a la base de la montaña tan solo tres minutos antes del cierre. La subida de caracol antes de la base de la montaña había fulminado mi ventaja, ya que la lluvia era cada vez más fuerte y se me hacía muy difícil avanzar.

 Ya en la montaña no tenía grandes planes de carrera, sabía que no  tenía margen, debería subir lo más rápido que pudiera, ese fue mi primer momento de desesperación. No se podía ver absolutamente nada, todo era neblina, lluvia y vientos fuertes, pero más grande fue mi sorpresa cuando llegué a la cima de la montaña; miré mi reloj y vi que había llegado con quince minutos antes del cierre. Eso fue algo increíble para mí, a partir de ahí sólo quería encontrarme con Fabián y Diego para decirles que había logrado sobrepasar ese momento.

El segundo momento de angustia y desesperación se fue dando pasando las veinticuatro horas de competencia, donde además del cansancio, el sueño y las descompensaciones estomacales, se sumó el tifón Zorfa, con vientos que superaban los 100km/h lo que me dificultaba avanzar o simplemente caminar. La peor parte fue en el CP 69 donde ví a Diego gritarme que “acelere” porque faltaban tres minutos para el cierre. A partir de ahí fue todo una supervivencia, mi cabeza se iba rindiendo, ya iba planeando el fracaso de no lograrlo, preguntando a Dios “porque me trajiste tan lejos para fracasar, decime cuál es tu plan perfecto?” pensaba en mi familia, en mis amigos, en mi país no quería fallarles.

En ese momento de mayor bajón, escucho que Diego me grita desde el auto “Reza Kari, reza” (dentro de nuestra planificación, habíamos incluido las oraciones para estos momentos de bajón) En este tipo de competencias es impredecible saber cómo el cuerpo va ir reaccionando a las horas, pero milagrosamente mi cuerpo seguía avanzando y encontré a un compañero que se unió a la lucha, el francés William Guillot. No teníamos el mismo idioma pero si el mismo sentir, llegar a los pies de Leónidas! Ya entrando en Sparta la crisis mental había pasado y tan solo faltaban aproximadamente veinte kilómetros. Fabián me había indicado que lo peor ya había pasado y que a partir de ahí era todo bajadas, mientras Diego me decía: “la única medalla que te falta es esta y ya la tenés cerca”.

A partir de ahí comencé a correr por mi vida, increíblemente mi cuerpo estaba entero, salvo las molestias del cansancio. Me sentía entera y con todo el corazón encendido, quería darle la alegría a mi país Paraguay  y la posibilidad de que también pueda estar entre los grandes guerreros de Leónidas.

Fue así que en medio de tanto sacrificio, sufrimiento, desesperación y alegrías iba visualizando la estatua de Leónidas y sobre todo la bandera de mí quiero Paraguay.

Llegué, besé sus pies y celebré ese momento de gloria con MI GRAN EQUIPO DE TRABAJO: Fabián, Diego y todos los que oraron por mí. También celebré, que a pesar de todo, nunca me rendí.

Hoy puedo decir que toda mi vida cambió en dos años, que correr ultramaratones transformó mi vida. No sólo sumando kilómetros, sino en la forma de encarar la vida ante una situación difícil. El Spartathlon me hizo revivir y sólo tengo palabras de agradecimiento, primero a Dios porque para mí todas las competencias del ultramaratón son un encuentro con él. A Fabián Duarte por haberme elegido, no siendo su compatriota, por haberme preparado no sólo físicamente sino espiritualmente. A Diego Piris que me acompaño en todo el tiempo de preparación, a mi familia, a mi hija, a mi equipo OKARUNTEAM, a todos los corredores y amigos que creyeron en mi sueño difícil. A los ultras y amigos argentinos que me apoyaron con sus experiencias, a los ultras mexicanos con quienes compartimos los mejores momentos. A las empresas privadas y al Presidente Mario Abdo junto con su señora la Primera Dama Silvana Abdo que me ayudaron a costear gran parte del viaje a Grecia, sumándose así al proyecto.

Por último decirles que no puedo dejar de pensar que volveré a estar en la línea de largada del viaje sin destino, esperando que Leónidas no sea tan exigente como en esta 36° edición.

Gracias!!!

SPARTATHLETA GUARANI.

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Crónicas, Relatos, Running, Spartathlon, Ultrarunning

SPARTATHLON 2018 – DIEGO ROJO GARRIDO

11 octubre, 2018

Diego se presentó en la linea de partida del Spartathlon por primera vez y por esas cosas del destino le ha tocado vivir una de las peores ediciones de la historia, sino la peor. Lluvias durante, prácticamente, toda la carrera, tormentas terribles y vientos huracanados. Una estampa apocalíptica que solamente los más fuertes, de cuerpo y mente, pudieron vencer. Diego Rojo Garrido estuvo en ese selecto grupo de vencedores que lograron, a pesar de todo, llegar hasta los pies de Leónidas.

Una gesta digna de los héroes de la Grecia antigua que en espiritulibre nunca olvidaremos.

 

Aquí su historia:

 

 

“SIGUE NADANDO, SIGUE NADANDO (“Dori” en “Nemo”), O LA SUPUESTA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO…”

 

Mucho se ha hablado de la soledad del corredor de fondo y, por extensión, de ultrafondo. Aunque yo me he sentido así en numerosas ocasiones, tanto entrenando como compitiendo, la preparación y la disputa del Spartathlon 2018, ha marcado un antes y un después como corredor popular y como persona.

Los días previos a la prueba, bromeaba con la frase de la compañera azul de Nemo, la “pez cirujano” Dori. El día antes de la prueba, recibí un mensaje de ánimo de mi mujer y de mi hija,  con el famoso “Sigue Nadando” que encabeza este texto, y que me hizo mucha gracia, sin saber que se repetiría en mi cabeza como un mantra durante los momentos más duros del recorrido.

La verdad es que el detalle vino que ni pintado para la ocasión, porque la carrera de este año estuvo marcada por el ciclón Zorba, bajo el cual tuvimos que correr, con rachas de viento que superaron ampliamente los 100 km/h, lluvias torrenciales, tormenta con aparato eléctrico, granizo, barro y desbordamientos en la calzada, con el agua en ocasiones por encima del tobillo, objetos diversos volando, árboles y paneles arrancados de cuajo, y otras dificultades que añadían dureza extra al hecho de tener que recorrer los 246km de la prueba en menos de 36 horas. Como navegante y como montañero he estado en numerosas ocasiones expuesto a condiciones climáticas adversas y frío extremo, pero nunca en una situación de agotamiento tal como la vivida este último fin de semana de septiembre en Grecia.

Los primeros kms hasta Corinto, relativamente planos, se sucedieron de manera más o menos tranquila, y con casi hora y media de adelanto sobre los tiempos de corte, en gran medida gracias a la compañía de Juan Andrés Camacho. Me encontré con él poco después de la salida, al pie de la Acrópolis,  y lo dejé ir alrededor del 60-70, por ser su ritmo superior al que yo podía mantener con comodidad, y por reservar fuerzas para lo que vendría más adelante. Estuvimos corriendo bajo una lluvia suave, que acabó empapándonos, pero la sensación térmica era relativamente agradable.

En Corinto, en el control 22 (km 81), me esperaba mi hermana Maite, mi ángel de la guarda particular, sin el apoyo de la cual dudo que hubiese sido capaz de terminar en tiempo. Allí, como la climatología comenzaba a complicarse, me ayudó a cambiarme de ropa por primera vez, me dio un masaje con aceite térmico para calentar un poco los cuádriceps, que comenzaban a estar doloridos, y comí sentado por primera vez desde la salida. La vuelta al ruedo fue de lo más desesperanzadora, ya que en los primeros metros no era capaz de correr, y tuve que caminar 3 o 4  minutos hasta que volví a entrar en calor y pude trotar nuevamente. Por delante me quedaban ni más ni menos que los 165 kms más duros de toda mi vida. No obstante, a partir de este punto los tiempos de corte se suavizan, por lo que a pesar de lo anterior pude ir aumentando paulatinamente mi margen sobre ellos, hasta algo más de dos horas, que fue lo que me salvó en el último cuarto de carrera, donde iba realmente fundido.

Todos los relatos de corredores coinciden en que a partir de aquí lo normal es caminar cuesta arriba y correr en llano y cuesta abajo, aunque lo cierto es que donde podía correr lo hacía, incluso en las cuestas arriba suaves, con el afán de “guardar minutos” para cuando me viniera abajo, porque en una carrera como esta nadie te salva de venirte arriba y abajo unas cuantas veces.

A partir de entonces, y antes de la llegada de la noche, se desató el infierno. Comenzaron las lluvias torrenciales, el frío por el viento intenso, los pies permanentemente empapados al cruzar las numerosas balsas de agua, y la organización desbordada en algunos controles, donde no había agua caliente para poder tomar una sopa o un té que te reconfortaran por dentro, ya que por fuera no había nada que hacer. Decido entonces abrigarme completamente antes de lo previsto, cambio de zapatillas incluido, en previsión de la entrada en la zona de montaña, en el control 43 (km 148), al que llegué en torno a las 01:00, con unas 2h10´de adelanto sobre el tiempo de cierre. Como no había nada caliente que tomar en el avituallamiento, y el estómago me empezaba a dar problemas por el frío, decidimos meternos dentro de un bar y comer algo a cubierto mientras mi hermana, siempre atenta a mis necesidades, me ayudaba a cambiarme. Salí de allí enfundado en 4 capas, con zapatillas secas, un número más grandes en previsión del edema, y con energías renovadas aunque, como en Corinto, sin poder correr hasta unos minutos más adelante, y con amenaza de tiritona imparable por el choque térmico al salir del calor a la tormenta, mi mayor miedo toda la noche.

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