Crónicas, Running, Ultrarunning

MIS PRIMERAS 100 MILLAS – MAITE ROJO.

14 febrero, 2020

Nuestra amiga de la casa, Maite Rojo, está en Nueva Zelanda y participó de unas de las pruebas de ultratrailrunning clásicas para muchos corredores de élite de ese deporte. Como incida el titulo, esta fue su primera aventura de 100millas, a continuación compartimos su relato.

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Por: Maite Rojo.

Ultra Trail TARAWERA 8/02/2020

Cuando era una adolescente y practicaba atletismo en pista (1500m), jamás se me hubiera pasado por la cabeza que hubiera llegado a viajar tanto para practicar mi deporte preferido en un entorno tan espectacular.

¿Por qué el ultramaratón de Tarawera, en Nueva Zelanda? Hace casi 12 años vine de viaje a este país, recorrí 9000kms por la isla del norte y del sur (no corriendo, no os vayáis a pensar) y no encuentro palabras para describir, a los amantes de la naturaleza, muchos de los lugares que visité.

Hace un par de años empecé a oír hablar del Ultra Tarawera por otros corredores internacionales y por casualidades del destino, o más bien del trabajo, he venido a Nueva Zelanda en las mismas fechas en que se celebra la prueba. ¿Suerte? ¿Destino? Un poco de las dos. Aquí iba a estar, así que me armé de valor y me inscribí en las 100 Millas.

Después de toda una semana con nervios, porque imaginaba lo duro que iba a ser, llegué el viernes a Rotorua, la salida, la zona más representativa de los maoríes en el centro de la isla del Norte. Aunque por desgracia ya se conoce como “Rotovegas”, por la cantidad de turistas y viajeros que van a visitarla.

La llegada es en Lakefront, justo en el centro neurálgico de la ciudad y de un área geotérmica. Sí, sí, habéis oído bien, un área completamente volcánica.

El ambiente, siendo Tarawera una carrera que forma parte del circuito “World Trail Tour”, y apoyado por la marca “Ironman” es impresionante.

Para las 100 millas hay que llevar una mochila con el material obligatorio, además de lo que uno personalmente quiera llevar. Se puede hacer la comprobación en tiendas especializadas antes de llegar y así no es preciso hacer cola en el día de la prueba.

Cuando llenas el agua de la mochila llevas a cuestas entre 2/3kg.

Material obligatorio:

  • Frontal con baterías de repuesto.
  • Top largo térmico de polipropileno o lana.
  • Pantalón/ malla larga térmica de polipropileno o lana.
  • Gorro térmico o buff.
  • Guantes térmicos.
  • Chaqueta a prueba de agua sellada con capucha.
  • Funda de supervivencia (¡no manta!)
  • 2m de vendaje autoadhesivo, de 40 mm de ancho.
  • Móvil cargado con una funda estanca.
  • Batería externa.
  • Vaso, botella de agua para rellenar, porque no hay vasos de plástico.

¿Ropa térmica en el verano de Nueva Zelanda, en medio de una ola de calor? Luego lo entendí bien. Las temperaturas oscilan entre los 30º durante el día y bajan a menos de 10º por la noche. Durante la carrera cayeron un par de “calabobos”, si te lesionas en ese momento y estás en el medio de la nada (donde ni los que te apoyan o un coche puede llegar), la hipotermia puede ser un riesgo bastante grande y tener esa ropa térmica a mano puede salvarte. Además, menos de un cuarenta por ciento de los/las participantes completa la carrera en menos de 30hs y el tiempo máximo para acabarla son 36hs. Eso significa mucho tiempo y muchas calorías quemadas, lo que equivale a pasar en algún momento de la carrera mucho frío, incluso en verano.

Después de la comprobación del material y retirada de dorsal (donde también te pesan), Jason (mi apoyo) y yo nos fuimos a ver el último tramo de carrera (“Redwoods”), la zona de la salida y finalmente a descansar a un cámping que hay justo en frente. Una vez relajados repasamos la lista de los quince avituallamientos y la bolsa con lo que iba a necesitar y con todo lo más importante para mí, cada corredor sabe sus manías.

Después de intentar dormir unas cinco horas, me levanté a las dos de la madrugada, dos horas antes de la largada (4am) y me di cuenta de que me había olvidado traer algún tipo de cafetera y la cocina del cámping estaba cerrada con llave. ¡Vaya por dios!

Salimos andando hasta “Te Puia”, la zona de salida y comenzó la lluvia. El parte meteorológico la pronosticaba de 4:00am a 6:00am y no se equivocó. Entramos en una especie de parque temático y caminamos por un paseo de madera al lado de un geyser erupcionando (Pōhutu). Pasamos por una nube de vapor como de niebla caliente, con carteles que dicen algo así como “Cuidado donde te sientas, las piedras están calientes”. ¡Y lo están!

En este escenario, después de una pequeña introducción del director de carrera, todo el mundo se coloca en línea de salida y comienza una “haka» (danza guerrera maorí). Ya no sabe uno si reír de los nervios, llorar de la emoción o todo a la vez. Encendemos los frontales, cuenta atrás y pum. ¡Salimos!

De camino al primer avituallamiento, en Puarenga (13km), encuentro al otro único español de la carrera, Diego, que viene desde Chile. Nos reconocimos por las zapatillas que llevábamos puestas en las fotos del Facebook. Los kilómetros, en la noche, se hicieron muy cortos hablando con él pero en un momento se adelantó y ya no lo volví a verlo. El lugar estaba lleno de gente animando, a pesar de ser las cinco de la mañana, de locos!

En el segundo avituallamiento, Green Lake (22km), relleno mis botellas y sigo. Aquí no hay espectadores y el ambiente está más calmado.

Buried Village (31km) es un antiguo poblado de casitas maoríes. Es de día, pero aún así seguimos un camino de luces, muy bien indicado. En cada cruce, incluso en medio de la nada, hay voluntarios esperando, enmantados por el frío, lo pobres. Más tarde supe que hay más de 600 voluntarios en toda la carrera. Me encuentro por primera vez con Jason, que me pregunta si he comido y bebido, como habíamos acordado. Todo el mundo aúlla y anima cada vez que entra un corredor.

En una zona entre árboles en la que no paramos de hacer eses; batallo durante kilómetros con una corredora que quedaría, finalmente, tercera de la general. Ella es de la zona y conoce el bosque como la palma de su mano. Tiene 50 y pico años, una fenómena.

Llegamos a Isthmus (46km), donde no hay espectadores y han decorado el avituallamiento como un campo de zombies. Cada avituallamiento tiene una temática y acabas riendo mucho. Un poco más adelante llegamos a un pequeño pantalán, donde aguardamos cruzar en barco al otro lado. Desgraciadamente se les estropeó un barco y tuvimos que esperar cinco minutos. Fueron cinco minutos de gloria, ya que en ese tiempo, un voluntario nos sirvió un “cocktails” (un zumo con hielo en vaso de martini) y pudimos sentarnos a sacarnos las piedras de las zapatillas.

Quinto avituallamiento, Rerewhakaaitu (55km). Llego bajando un tramo de carretera que da un pequeño descanso al continuo, esquivar piedras y raíces. Escucho un pasodoble de fondo y al rato veo a Jason ondeando la bandera española. Todo el mundo me mira y anima, aunque a mi me da un poco de vergüenza. Un voluntario me hace una pequeña entrevista con el teléfono mientras relleno botellas y dice cuando me preguntan de donde soy: “está claro que es española”. Todo en general me anima a seguir.

Después de algo más de carretera, alcanzo Okahu (62km) donde también llegan los espectadores. Jason me insiste en comer más, así que como un plátano y un sándwich de mantequilla de cacahuete con una bebida energética, que me saben a gloria en el momento. Será la última que vería a Jason, nos volveríamos a encontrar en el kilómetro 121.

Paso Wihapi (72km) y Puhipuhi (82km), veo voluntarios vestidos de hawaianos y otros como si estuvieran en la playa, con juguetes hinchables en el medio del bosque. Me animan un montón y me dicen que voy la 7ª mujer de la general.

Dejo atrás Titoki (94km) y corro a través de lo que es el “Tarawera trail”, con ríos, torrentes y puentes. Sigo hasta que llego a una cascada que me deja sin palabras.

Llevo más de la mitad de la carrera y alcanzo el kilómetro 104, llamado Oulet, donde ya empiezan a ofrecer café, té o sopa. Aunque me encuentro muy bien tomo algo de café y sigo. Desde el avituallamiento once, en Humphries (111km) hasta el siguiente en Okataina (121km), todo es un bosque cerrado, de camino estrecho que trascurre al costado de un lago, sendero precioso pero lleno de raíces. Me alegro de haberlo pasado de día, porque se hace difícil correr y me encuentro con varios lesionados durante ese tramo.

En Okataina me espera Jason y hay espectadores que no han visto a los suyos durante muchas horas, así que la llegada a ese avituallamiento es espectacular. Todo el mundo aplaude, sonríe, grita “¡bien hecho, buen trabajo!”.

Primero me cambio de ropa porque empieza la noche, hace viento y baja mucho la temperatura. Me pongo una camiseta térmica y la de mi equipo de Galicia, “Vertice” por encima. Esta camiseta y la camiseta del maratón de Coruña son las pequeñas cosas que me acompañan de casa, además de todo el apoyo de familiares y amigos a través de las redes.

La espalda me está matando y le pido a Jason que me unte crema anti fricción. Al parecer tengo parte del centro de la espalda sin piel por el roce de la mochila o el top. Me pongo otra camiseta térmica más holgada en la cintura y me acerco al avituallamiento, donde todos los voluntarios, todos muy cariñosos y vestidos de payasos. En ese avituallamiento tienen bizcocho de chocolate y café! Genial, me encanta, no quepo dentro de mí!

Ahora viene lo duro. Salgo a un camino en total oscuridad y aparece la cuesta más empinada de la carrera, con 125 kilómetros en las piernas. Aquí me doy cuenta del desnivel de la prueba, de unos 5470mts. Después de llegar a un cartel que dice “lo has hecho, has llegado a la cumbre” (como otros muchos letreros con frases de ánimo que hay en todo el recorrido) el sendero sigue lleno de sube y bajas como toboganes.

Después de dieciséis tortuosos kilómetros, veo un aviso que dice “cruce de río, nivel de aguas muy alto, ciclistas bajar de la bicicleta”. Por unos segundos me asusto un poco pero es verano y estamos en alerta por falta de agua, así que por suerte no hay nada, solo un socavón enorme.

Alcanzo el avituallamiento de Millar (137km) sin apoyo y que casi paso de largo, para llegar lo antes posible al Blue Lake (149km). Jason me espera dentro del coche porque hace un frío que pela, me paro para beber algo, pido un café y me empiezo a marear. Me acompañan a una tienda y con chocolate, café y plátano, me vuelvo a encontrar mejor. Viene la médico a verme, porque estoy tumbada en el suelo, pero ya noto la presión volviendo a su sitio ( algo normal en mi, tengo el azúcar y la tensión siempre muy baja). La gente es maravillosa, se acercan para poder ayudar y preguntar si estoy bien. En cuanto salgo de la tienda, una chica de la organización se acerca y me dice: “Española! llegaste! ¡Eres genial me encanta tu sonrisa!”. Entonces vuelvo a sonreír y nos damos un abrazo. Me dice que ya solo quedan nueve kilómetros hasta Redwoods y siete hasta la llegada de Lakefront. ¡Ya no queda nada!

Esto me anima mucho y salgo hacia la última parada, imaginando que ya será pan comido….Craso error! Pensé en el momento que a algún sádico se le había ocurrido, después de llevar 150 kilómetros en las piernas, someternos a nueve kilómetros de subidas y bajadas con escaleras. Con los pies muy doloridos me lleva casi dos horas completar esta parte. Llego a Redwoods, donde todos estaban disfrazados y ya se estaban preocupando por lo que había tardado, después del mareo de Blue Lake. En este tramo perdí un puesto pero ya no paré hasta la meta.

Visto los guantes térmicos porque ya no siento las manos y completo los casi siete kilómetros que quedan, que parecen no tener fin. La luna llena hace que a veces pueda apagar el frontal y quedarme embobada con el paisaje. Los árboles y los ruidos de los animales lo hacen todo un poco tenebroso y emocionante a la vez. Completamente plano y con un camino de arena blanca que se ve perfectamente. Sé que estoy cerca de Rotorua por el olor a sulfuro de las aguas termales. Los últimos dos kilómetros voy rodeada de aguas borboteando y llego a la ciudad, donde ya se oye el bullicio. De la emoción acelero hasta la meta. La lágrimas me caen por las mejillas y no puedo hablar.

La medalla de premio es un “Toki” de “greenstone” (piedra verde), que debes elegir y que tiene que ser regalado. Simboliza coraje y fuerza en momentos de adversidad y es el símbolo por excelencia del pueblo maorí. No me lo pienso quitar del cuello. Mucho esfuerzo y meses de entrenamiento han dado sus frutos, aunque estuve tres semanas bastante mal después de correr las 12h de Barcelona , más las 28hs de avión a Nueva Zelanda.

Ha sido una experiencia inolvidable. La organización de la prueba es de diez, una gente más que encantadora y un paisaje impresionante. !Todavía no me lo creo! Mi reto era acabar la prueba sin lesionarme, entre 24 y 26 horas. Completé las 100 millas en 24:52hs y finalicé la 8º mujer y 3ª en mi categoría. En ediciones anteriores con esta marca hubiera conseguido subir al pódium, lo que me puso aun mas contenta.

Ailsa McDonald, ganadora de la carrera, hizo un tiempo de 18:10hs. El ganador masculino fue Vladimir Shatrov, quien destrozó el récord masculino de la prueba con 15:53hs. Sin palabras.

Muchas gracias a toda mi familia y amigos, que me estuvieron siguiendo desde la distancia. Ya sabéis todos quienes sois. Os adoro. Gracias por el apoyo.

Gracias también a todos los que leáis esto y perdonad si me he extendido mucho.

Abrazos y kilómetros.

Maite

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BR135+, Crónicas, Running, Ultrarunning

MI HISTORIA EN LA BR135+ – GONZALO FRIAS.

7 febrero, 2020

Gonzalo Frías es un atleta argentino, que posee una conexión especial con la dura carrera de ultrafondo brasileña BR135+. Algunos datos de este atleta: Fue el primer argentino en completarla y es el argentino que más veces ha sido finisher. También es el atleta latinoamericano (no brasileño) que más veces ha completado la carrera de forma consecutiva.

La historia de Gonzalo en esta durísima ultra de 217km merece ser contada, por eso hoy les presentamos el segundo capítulo, de una serie de cuatro crónicas, con todo lo que ha vivido este atleta argentino en todas las ediciones, de la BR135+, en las que ha participado.

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Por: Gonzalo Frias.

Introducción.

Creo que quien logra arribar a meta después de desandar un largo camino en un maratón o una ultra maratón, trasciende desde una dimensión espiritual. Y cada vez que consigue alcanzar el final del camino, vuelve a trascender. Ya no es la misma persona que cuando comenzó a recorrer esa aventura, ese proyecto, ese sueño. Pero quizá, más importante que el arribo, sea el proceso: Seguramente en el recorrido habrá padecido, disfrutado, llorado, reído, fantaseado, delirado, pasado por momentos de desánimo y otros de euforia, todo con una intensidad distinta a la de cualquier otro evento que haya acometido en su existencia. Hasta alcanzar, por fin, la sublimación de su ser en esa tan esperada llegada. Pero, a veces, la vida no resulta exactamente como cada uno de nosotros la planeamos o imaginamos. Ese fue mi caso en el segundo intento en la carrera brasileña, porque me embarqué buscando dicha trascendencia en el terreno deportivo sin saber que una noticia desde Argentina me daría esa posibilidad desde otro plano totalmente diferente. Lo verdaderamente importante, entonces, es trascender sin importar el plano desde el que se lo hace y saber valorar y disfrutar también el atravesar todo el proceso previo, de eso se trata…

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CAPITULO DOS – AÑO 2009.

SEGUNDAS OPORTUNIDADES SIEMPRE NOS DA LA VIDA.

Tras aquel primer intento de 2008 en la Brasil 135 millas que me dejó a las puertas del paraíso y, luego de proponerme no correr más esta prueba, llegó el año 2009 y con él la renovación de mis pensamientos y emociones: “Quiero intentarlo otra vez…quiero volver a Minas Gerais…quiero volver a experimentar intensamente los 217 kilómetros de la Sierra de la Mantiqueira”, repicaba este pensamiento una y mil veces en mi mente.

Nuevo proyecto y, con él, nueva estrategia de carrera: Contacto con un “spartatleta de ley”, un referente en el ultra maratón argentino. Sí, Gerado Re. Sí, gran proyecto…

-Hola Gerardo, no nos conocemos personalmente, pero sí a través de tu página, “Megainformes”, ya hace un buen tiempo… qué te parece la idea de acompañarme a intentar la Brazil 135 miles como mi equipo de apoyo?-

-Un placer para mí Gonzalo!!! Vamos en mi auto hasta Brasil, querés?-

-Bueno, dale, Gerardo, arreglamos todo y nos vamos para allá!!!-

Así comenzó lo que en realidad serían 2 aventuras al precio de una. Primero, la de viajar desde Provincia de Buenos Aires, donde vive el spartatleta, hasta la misma Minas Gerais, en una camioneta 4 X 4 conducida todo el tiempo por Gerardo -con el consiguiente desgaste que ello significaba para él-. Segundo, acometer juntos el proyecto “Brazil 135 miles segundo intento”. Pero antes de partir hacia Brasil y encontrándome ya en casa de Gerardo en Buenos Aires, una llamada telefónica cambiaría para siempre mi vida y determinaría que sea otro Gonzalo el que viajara hacia los morros de la Sierra de la Mantiqueira. En esa época, con mi esposa Silvia estábamos buscando nuestro primer hijo, pero no llegaba, por lo que, a la vuelta de la aventura en Brasil, teníamos pensado comenzar a averiguar sobre los correspondientes tratamientos.

-Hola Gonzalo. Cómo estás? me dijo mi esposa del otro lado del teléfono.

-Bien, pero con mucha ansiedad por la carrera, le respondí.

-Gonzalo, no quiero que te vayas a Brasil sin antes decirte algo: Creo que vas a ser papá!!!!-

A partir de esa comunicación telefónica, mi rostro de euforia era tan evidente que Gerardo me felicitó efusivamente y nos tomamos unas cervezas en honor a mi futuro hijo!!! Recuerdan el primer pensamiento de esta crónica? trascender, trascender…

Tras pasar la noche en Buenos Aires con un anfitrión de lujo como Gerardo que me mostró su impresionante colección de medallas de las más variadas carreras de Argentina y el mundo, iniciamos bien temprano a la mañana siguiente nuestra primera aventura -en 4 ruedas- para lo cual debíamos cruzar en forma terrestre el paso fronterizo hacia Brasil vía Misiones y Puerto Iguazú. El viaje sería largo, pero Gerardo le ponía toda la buena onda con conversaciones amenas y contando cada uno de nosotros un poco de su vida para conocer mejor al otro. Así, en as largas horas del viaje, fueron surgiendo anécdotas de las más variadas, no pudiendo faltar obviamente las referidas al particular mundo del ultramaratón. Cada uno sacaba de la galera, en una especie de “duelo de anécdotas”, la que creía más interesante. Yo, sobre cómo llegue a correr los históricos 100 kilómetros de Uberaba en el Brasil -una de las primeras ultras organizadas en Sudamérica- y él, acerca de la impresionante gesta del Spartathlón griego en el año 1.999.

Cuando arribamos por fin a Sao Joao de Boa Vista me reencontré con los organizadores -encabezados por su director Mario Lacerda y su esposa Eliana-, voluntarios y corredores con quienes tan buenos lazos de hermandad habíamos logrado a lo largo de la carrera del año pasado. Fue muy gratificante poder volver a verlos y empezar a prepararme para vivir nuevamente sensaciones muy fuertes y extremas a medida que fuera transcurriendo la dura prueba.

No era yo el único representante argentino. También llevaría los colores de nuestro país en esta prueba mi coterráneo Martín Paternó, un candidato fuerte a ubicarse en el top ten o top five de la carrera si tenemos en cuenta sus enormes pergaminos: Campeón argentino de 50 kilómetros, ganador del Desafío Berocca al Desierto Argentino, competencia por etapas en la distancia de 100 kilómetros, además de tener excelentes antecedentes en la especialidad del triatlón.

Nuestras tácticas y estrategias de carrera eran diametralmente opuestas: Martín saldría decididamente en la punta de la prueba a buscar alzarse con los primeros puestos y yo, en un planteo conservador, a ver cómo me sentía hasta el segundo maratón de la prueba, más o menos a la altura del puesto de control y descanso ubicado en la Ciudad de Serra dos Limas, en el kilómetro  84 de la competencia. Para ello, había coordinado con Gerardo que cada vez que pudiéramos encontrarnos en algún punto del camino, él me estaría esperando con su vehículo. Fue increíble su versatilidad y la de su 4 X 4 para abrirse paso por lugares bastante inaccesibles de la prueba, lo que significó una gran tranquilidad para mí porque me aseguraba contar con su asistencia en varios puntos del recorrido.

En los primeros tramos del recorrido, iba acompañado del corredor brasileño, radicado en Florida, E.E.U.U, Cas Cámara. Hicimos muchos kilómetros juntos hasta que Cas se despegó para seguir a un ritmo más rápido. En todo ese tramo pudimos hablar bastante por cuanto donde vivía Cas había una importante comunidad hispano parlante lo que le permitió aprender el idioma español mediante la práctica de dialogar con latinos que residían en dicho estado.

En la edición de este año, se agregaba un hito nuevo en la prueba, una dificultad extra que a muchos corredores nos quitaba el sueño: El Pico do Gaviao, unos kilómetros antes de la Ciudad de Andradas que se encuentra en el kilómetro 60 de la carrera. Es uno de los puntos temibles de la competencia por su cuesta interminable y pronunciada. El terminar de recorrer esta elevación demanda varios minutos de la prueba. Al final del camino espera un espectacular mirador donde se practica parapente. Varios competidores llegaban exhaustos hasta la cima. En mi caso, debí descansar unos buenos minutos para reponerme de semejante cuesta mientras contemplaba el espectáculo de los parapentes. Una vez tomado el debido descanso, acometí lo que ahora era una gran bajada –por cuanto se retornaba por el mismo camino que habíamos subido la complicada cuesta-, haciéndola a buen ritmo y con la sensación que estaba ya recuperado de la demandante pendiente que acababa de coronar en el Pico do Gaviao.

Sin embargo, más adelante, hubo un sector del trayecto en el que me desorienté y comencé a dar vueltas sin encontrar el camino ni a Gerardo. Recuerdo que entré en pánico, más que por el temor a extraviarme, por miedo a perder valiosos minutos que después no me permitieran llegar a meta dentro del tiempo límite oficial estipulado por el reglamento de la organización -60 horas-. Recuerdo también que daba vueltas en círculos porque había siempre una plaza con unos carteles que tenían unas flechas indicadoras a las que seguí, pero sin encontrar el camino ni a Gerardo. Hasta que por fin logré contactar a alguien de la organización en el camino quien me indicó que mi vehículo de asistencia estaba más adelante esperándome. Cuando visualicé a mi asistencia  fue todo un alivio, pero me había alterado mucho por lo que entre quien era mi apoyo y voluntarios de la organización debieron tenerme paciencia hasta que me calmara para aclararme que todo estaba bien y que siguiera el trayecto indicado.

Luego de dicho mal trance, me encaminaba a paso firme hacia uno de los hitos principales de la carrera, la Ciudad de Inconfidentes, en el kilómetro 117 de la carrera. Muchas partes del Camino de la Fé esta vez los había recorrido con mucha eficiencia, especialmente las pendientes pronunciadas, las que, a diferencia de la edición anterior, las acometía con gran potencia y decisión. Un entrenamiento específico en pendientes realizado durante meses en Córdoba, mi ciudad natal, me había proporcionado esas valencias para enfrentar el duro recorrido con gran solvencia. A ello se sumaron como mis aliados la diferencia de temperatura de la noche en los morros de la Sierra de la Mantiqueira, calmando el intenso calor diurno, y las apariciones de Gerardo y su vehículo en varios tramos del camino para proporcionarme lo que necesitara, especialmente sus palabras de aliento.

Mientras tanto, en la punta de la competencia, el extraordinario atleta local Marco Farinazzo cada vez se despegaba más de sus seguidores e iba rumbo hacia la meta ya sin rivales a la vista. El norteamericano Raymond Sánchez lograba el gran mérito de ser el único extranjero que en esta prueba le estaba peleando los primeros puestos al compacto bloque de atletas brasileños constituido por Aureo Adriano, Ariovaldo Branco, Eber Valentim, Eleir Ferreyra y Flavio Viana, entre otros. Corresponde recordar al respecto que en las ediciones corridas hasta ese momento, ningún extranjero había logrado alzarse con el primer puesto, sin poder romper así la hegemonía brasileña.

Ya cerca de Inconfidentes, veo acercarse a Gerardo con su 4 X 4 y, para mi gran sorpresa, a Martín Paternó en el vehículo!!! Mi coterráneo ya había abandonado la prueba al sufrir una caída, pero sumaba su aliento para que yo pudiera llegar a meta.

Tras el paso por Inconfidentes –kilómetro 117 de la carrera-, donde aproveché para dormitar un poco más de media hora haciendo uso del alojamiento sin cargo, continúo viaje hacia los últimos 100 kilómetros de la prueba donde comienza otra carrera, muy mental, en la que habrá que lidiar entre los efectos del cansancio acumulado y la ansiedad por arribar a meta. Una de las consecuencias del referido agotamiento son los trastornos de la falta de sueño y por la gran cantidad de horas en estado de vigilia. Existen largos tramos que deberé hacer en soledad por lo difícil de acceder en un vehículo (Cabe aclarar en este punto que el atleta tiene prohibido ser permanentemente acompañado por un vehículo el que puede esperarlo en algunos tramos del recorrido. Para ello, se puede contar con la asistencia de un pacer, es decir, un acompañante a pie, especialmente en horas nocturnas y de la madrugada cuando más se sienten los efectos de la falta de descanso y el estado de vigilia). Son precisamente esos lugares donde comienzo a sufrir una deformación de lo que captan mis sentidos: Veo que los árboles se transforman en extraños seres, como duendes, que me están esperando agazapados al costado del camino.

Cuando diviso una vez más la 4 X 4, mi alegría fue inmensa: Necesitaba sí o sí dormitar unos breves minutos. Ya era de mañana, eran los primeros minutos del día y le pido a Gerardo que me ayude a aliviar los efectos de la falta de descanso. Ingreso al vehículo, me siento, recuerdo que mi interlocutor me hablaba y de golpe, perdí totalmente el registro de la conversación. Recuerdo haberme despertado estando sólo en el auto. Tenía la impresión que hacía horas que estaba durmiendo, pero no. Había sido un breve descanso de unos minutos –me aclaró Gerardo entre risas quien aguardaba afuera-, pero mi sensación era como si hubiera dormido largas horas.

Luego de ese acotado, pero muy reparador sueño, continúo viaje con el previo aliento de mi apoyo. Sabía que ya había cruzado el meridiano de la prueba, pero no podía cantar victoria porque aun restaban largos y complicados kilómetros. Tenía una motivación muy fuerte para finalizar la prueba: el anuncio de la llegada de mi hijo realizado días atrás por mi esposa. Así, en muchas partes del recorrido, cuando pasaba por un lugar donde estuviera algún miembro de la organización o voluntario de la carrera enterado de aquella noticia, se escuchaba un “forca pai” –fuerza papá-. Los caminos se unían: El Camino de la Fe en la Sierra de la Mantiqueira como circuito de la carrera, y el existencial, el de la paternidad. Otra vez, la trascendencia…

A nuestro equipo, ya transcurriendo la segunda parte de la carrera, en forma espontánea, se unió el atleta brasilero Julio Latini, gran admirador de la Argentina y muy servicial, hospitalario. Su intervención fue importante porque él ya había corrido y completado la Brasil 135 millas en ediciones anteriores por lo que nos ayudaría a orientarnos mejor en el camino que aun restaba por completar. Con esa asistencia respecto al rumbo de la prueba, atravesamos Ciudades como Borda da Mata –Kilómetro 135-, Tocos do Moji –kilómetro 156- y Estiva –Kilómetro 176-. El arribar a esta última Ciudad es toda una inyección de optimismo para el corredor y su equipo porque si bien a esa altura de carrera el cuerpo siente tremendamente la distancia que ha desandado y las dificultades atravesadas, significa una renovación emocional porque se toma como hito para comenzar a recorrer la última maratón de las 5 que desafía la prueba. En algún punto de ese trayecto, lo veo arribar al Director de la prueba, Mario Lacerda, quien se baja de su vehículo con una gran sonrisa y me dice en su muy buen castellano: “Gonzalo, estás a punto de convertirte en el primer argentino en completar la Brazil 135 miles”.  Cuando escuché estas palabras de aliento provenientes nada menos que del mentor de este gigante desafío, una gran emoción invadió todo mi ser. Sin embargo, sabía que debía continuar enfocado en el camino y que la travesía aún no había terminado.

Cuando arribé a la Ciudad de Consolacao, en el kilómetro 196 de la prueba, me sentía entero, capaz de terminar la prueba; a esa altura vuelvo a encontrarme con Gerardo y Julio en la 4 X 4. Creo que ellos estaban igual o más ansiosos que yo por terminar semejante desafío. Pero allí sobrevino otro momento difícil. Empezamos a apurar la marcha con las estrofas sonando del himno nacional argentino -que provenía de la 4 X 4 y se escuchaba a gran volumen-. No sé al día de hoy de dónde sacaron esa música, pero lo recuerdo como una nota de color que en ese momento me tomó totalmente de sorpresa. Creíamos que estábamos a escasa distancia de Paraisópolis, hasta que Julio se adelanta para ver hacia el final del camino donde había una elevación. Supuestamente desde allí se comenzaría a divisar nuestro punto de llegada: “La soñada Ciudad de Paraisópolis”. Pero, nada, la Ciudad no estaba allí. Al parecer, nos habíamos desviado del camino de la carrera. En ese momento, otra vez sobrevolaron los fantasmas corporizados en la sensación de temor por no poder arribar a meta, aquellos que me invadieron por el kilómetro 105 de la edición anterior cuando mi cuerpo quedo tieso para no moverse más…

Pero ningún momento es igual a otro, cada acontecimiento lo vivimos de una manera única e irrepetible. Y ese año, las cosas tenían que ser distintas; por lo menos eso era lo que en esas críticas circunstancias trataba mi mente de enviarle en forma de mensaje a mi cuerpo: pensamientos positivos orientados hacia el arribo a meta.

Aun disponía de un interesante margen de tiempo para completar la prueba lo que me invitaba a ser optimista. Así que me enfoqué nuevamente en el camino. Sin embargo, con el transcurso de la carrera, se fue gestando otra dificultad que suele ser característica de las largas distancias, más aun cuando el calor genera mayor fricción del pie con la zapatilla: Las ampollas. Este es un aspecto del cuidado del corredor que no todos le adjudican la importancia que merece. Es más, suele ser la causa determinante del abandono de una buena parte de los competidores en algunas ultramaratones donde se acumulan una gran cantidad de kilómetros. En mi caso, tengo bastante predisposición a que se me formen con rapidez, por lo que es uno de los factores que me preocupa a la hora de evaluar los mayores riesgos sobre mi continuidad o mi rendimiento en carrera.

 En ese peregrinar que ya comenzaba a ser tortuoso, otra vez me encontré a Gerardo y a Julio Latini. Ambos me miraron fijamente y me dijeron: “Gonzalo, sólo tienes que seguir unos minutos más a paso firme por este camino. Ahora sí: Estás a las puertas de Paraisópolis!!!”

Epílogo:

“Bienvenido al Paraíso”. Así parecía decirme el ingreso a la Ciudad de Paraisópolis la que lucía un gigante cartel de recibimiento. No existe manera de describir con total precisión tremenda alegría, con una intensidad y profundidad tan singulares que ninguna palabra, por más atinada que luzca, será suficiente para  expresar lo que se siente en ese momento: Trascender al cruzar la meta, dejar el ser que era antes de cortar la cinta de llegada y comenzar a ser otro desde ese mismo momento. Aunque, para ser sinceros, esa trascendencia ya me había sorprendido antes de empezar la carrera y era por noticias de paternidad que viajaban desde Argentina…

Continuará con el Tercer capítulo.

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Agradecemos a Gonzalo por compartir sus vivencias con nosotros y por colaborar para que espiritulibre.com.es siga vivo.

Por supuesto que esperamos por ese tercer capítulo.  

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Entrevistas, Running, Ultrarunning

UN CAFÉ CON XESC TERÉS COSTA

2 febrero, 2020

Xesc Teres Costa es un atleta con un curriculum envidiable de carreras, ha sido finisher en clásicas ultras alrededor del mundo como el mítico Spartathlon, la Badwater135, el Marathon des Sables, el UTMB y el Tor des Géants entre muchas otras. Como si eso fuese poco, tiene un gran pasado en el mundo del triatlón.

Hemos disfrutado escuchando su historia y agradecemos mucho que haya querido pasar un rato con nosotros charlando sobre lo que más nos gusta.

El podcast (audio) de nuestra charla estará disponible, exclusivamente, para nuestra comunidad de PATREON. Esta es una de las pequeñas maneras que tenemos de agradecer a aquellos que colaboran con nosotros para mantener espiritulibre.com.es vivo.
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100KM, Relatos, Running, Ultrarunning

HISTORIA DE LOS CAMPEONATOS DEL MUNDO DE 100KM – IAU

25 enero, 2020

La historia de los campeonatos del mundo de 100km comienza en el año 1987, en la ciudad belga de Torhout. Allí 271 atletas se presentaron en la línea de partida. 

Aquel primer campeonato del mundo de 100km fue ganado por el mejor ultrafondista español de la historia, Domingo Catalán. Segundo y tercero fueron otras dos grandes leyendas del ultrafondo europeo, el gran Don Ritchie y el francés Roland Vuillemenot.

La historia de estos campeonatos está llena de grandes proezas y fueron logradas por mitos del ultrafondo mundial. Una historia muy grande como para contarla con lujo de detalle en cada edición de estos WC-100km (Llevamos 30 campeonatos disputados)

Para que nuestro artículo sea lo más comprensible y entretenido de leer, nos basaremos en nuestros clásicos gráficos para contar la historia de estos campeonatos. También dividiremos el artículo, como siempre,  entre la performance masculina y femenina.

Como punto final aclararles que en este artículo nos enfocaremos, solamente, en la performance individual de los atletas masculinos y femeninos. Dejando para otro artículo, que publicaremos más adelante, la performance de los equipos (países/selecciones) en la historia de estos campeonatos del mundo de 100km.

PERFORMANCE MASCULINA INDIVIDUAL

Como les contábamos al principio, el español Domingo Catalán fue quien ganó el primer campeonato del mundo del 100km. Su marca fue de 6:19:35h y al día de hoy, pasados más de treinta años, sigue siendo la cuarta mejor marca en estos campeonatos. Increíble. Catalán volvió a ganar al año siguiente y es al día de hoy, el único atleta español con dos medallas de oro y de forma consecutiva.

Pasaron algunos años y el mundo del ultrafondo descubrió al gran brasileño Valmir Nunes, quien en el año 1991 se convirtió en el primer atleta latinoamericano en ganar una medalla de oro en un campeonato del mundo de 100km. Valmir también se llevó la medalla de oro en el año 1995 con una marca de 6:18:09hs; marca que sigue siendo el mejor registro en la historia de los WC-100km. Los años siguieron pasando y los atletas rusos siguieron coleccionando medallas de oro, con la excepción de algún iluminado que, tal vez, lograba arrebatarles alguna medalla.

Hasta este momento, año 2001, todos los campeonatos del mundo de 100km (13 ediciones) habían sido ganados por atletas europeos, con excepción de los dos campeonatos de Valmir Nunes. Pero en esta 14º edición y por primera vez, un atleta japonés se hacía con el primer puesto y la primera medalla de oro para Japón en estos campeonatos. El nipon Yasufumi Mikami había hecho historia con esa primera medalla de oro y lo más importante es que había abierto la puerta a lo que sería, en años futuros, un país potencia en el ultrafondo mundial.

Llegó el año 2003 y con él, la peor marca de estos campeonatos del mundo de 100km. El italiano Mario Fattore conseguía en Taipei llevarse el oro con una marca de 7:04:57hs. Esta fue su segunda medalla de oro consecutiva y por supuesto cuando nos referimos a la “peor” marca no estamos hablando de la marca en sí misma, que es excelente, sino que estamos hablando en referencia a todas las marcas ganadoras de la historia de estos campeonatos.

Al año siguiente, en 2004, el también italiano, Mario Ardemagni, conseguía poner el listón casi en lo más alto llevándose el oro con unos impresionantes 6:18:24hs. Tercera mejor marca de la historia de los WC-100km.

Con la entrada de los nipones en escena y la decadencia de los atletas rusos y franceses, el panorama de los campeonatos del mundo de 100km da un vuelco hacia una mirada más global y no centralizada en los atletas europeos.

Sin embargo, cuando parecía que los europeos perderían definitivamente el pulso contra los atletas del sol naciente, un italiano se abrió paso entre las cenizas y volvió a colocar a Europa en lo más alto de estos campeonatos. Estamos hablando, por supuesto, del mejor ultrafondista de la historia italiana y uno de los mejores del mundo. El gran Giorgio Calcaterra ganó su primer WC-100km en el año 2008, corriendo en su propio patio trasero en la Toscana. Calcaterra volvería a ganar el oro en los años 2011 y 2012, por aquellos años era el único capaz de enfrentarse mano a mano a los atletas japoneses.

En el año 2014, ya prácticamente en el presente, por primera vez un atleta americano se hacía con la medalla de oro en estos campeonatos del mundo de 100km. Tuvimos que esperar 26 campeonatos y casi 30 años para poder ver un atleta de la USA en lo más alto del podio. El atleta en cuestión fue Maxwell King con una marca de 6:27:43hs, campeonato que fue disputado en Doha.

Al año siguiente, en la ciudad holandesa de Winschoten, el sueco Jonas Buud volvía a poner al continente Europeo en lo más alto de un campeonato del mundo de 100km. Su marca fue de 6:22:44hs. Jonas también ha ganado otras cuatro medallas de plata en estos WC-100km y ha colocado, él solito, a su país Suecia, como el 7º país que más medallas ha ganado en la historia de los campeonatos del mundo de 100km.

En el  WC-100km disputado en el año 2016, en la ciudad española de los Alcázares, el atleta japonés Hideaki Yamauchi se llevó la victoria realizando la segunda mejor marca de la historia con 6:18:22hs. Tan solo 13 segundos más lento que la marca de Valmir Nunes del año 1995. Pasados dos años y con la llegada de un nuevo WC-100km en el año 2018, el japones Yamauchi volvió a consagrarse campeón del mundo de 100km y entrar, de esa manera, en el selecto club de los bi-campeones mundiales!

Hablábamos anteriormente que hacía ya muchos años que la hegemonía Europea había desaparecido de estos WC-100km y que ahora sí que eran realmente campeonatos del mundo de 100km. Para reforzar nuestra idea contarles que los últimos cuatro campeonatos han sido ganados por un americano, un europeo y un asiático respectivamente.

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BR135+, Crónicas, Running, Ultrarunning

MI HISTORIA EN LA BR135+ – GONZALO FRIAS.

21 enero, 2020

Gonzalo Frías es un atleta argentino, que posee una conexión especial con la dura carrera de ultrafondo brasileña BR135+. Algunos datos de este atleta: Fue el primer argentino en completarla y es el argentino que más veces ha sido finisher. También es el atleta latinoamericano (no brasileño) que más veces ha completado la carrera de forma consecutiva.

La historia de Gonzalo en esta durísima ultra de 217km merece ser contada, por eso hoy les presentamos el primer capítulo, de una serie de cuatro crónicas, con todo lo que ha vivido este atleta argentino en todas las ediciones, de la BR135+, en las que ha participado.

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Por: Gonzalo Frias.

Prólogo.

La Brasil 135 millas es un desafío personal sin comparación con ninguna prueba de ultra endurance. Según su mentor Mario Lacerda, completar esta prueba, por las prolongadas, pronunciadas e interminables pendientes, equivale a subir y bajar el monte Everest. 

El mes de Enero, pleno verano en Brasil, le agrega el condimento de correr con un calor intenso por las elevadas temperaturas y humedad.

La modalidad non stop termina por convertirla en un complicado reto donde sólo la férrea voluntad de finalizar la prueba permitirá a los atletas arribar a meta después de correr 217 kilómetros durante 2 días y noches por los morros de la Sierra de la  Mantiqueira en el Estado de Minas Gerais. 

Estas crónicas intentarán contarles cómo un grupo de aventureros de los más variados países intentamos desafiar los complicados recorridos del «Camino de la Fe» en un lugar de ensueño con tierra roja y frondosa vegetación plagado de pequeñas iglesias en medio de lugares selváticos y montañosos que serán un viaje en el tiempo.

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CAPITULO UNO – AÑO 2008.

DERRUMBARSE A LAS PUERTAS DEL PARAÍSO.

Tras completar en el año 2006 la tremenda Maratón des Sables -que significa arenas en francés- en el Desierto del Sahara marroquí, creí que podía vencer cualquier desafío como el de la BR135 que se me planteó por el mes de enero del año 2008. Grueso error. Esta prueba es incomparable por el tipo de circuito con subidas interminables, el extremo calor húmedo, la gran distancia a completar en 2 días y noches y la necesidad de contar con equipo de apoyo (acompañante a pie y motorista) por su modalidad non stop. Esa combinación de factores la vuelve compleja, difícil de ejecutar y finalizar, para nosotros los extranjeros que no conocemos el complicado circuito que si bien está bien señalizado, posee algunos tramos donde es fácil desorientarse y más aún avanzada la prueba por el agotamiento propio de la acumulación de kilómetros en poco espacio de tiempo.

Para acometer exitosamente un desafío tan singular como éste, se requiere contar con un equipo integrado por un pacer y un motorista. El primero es un acompañante a pie durante algunos tramos de la travesía, especialmente en horas críticas como la noche y madrugada en que los sentidos comienzan a jugarnos una mala pasada fruto de la falta de sueño y el cansancio pudiendo llegar a sufrir incluso ciertas alucinaciones. El segundo también resulta indispensable porque en su vehículo llevará fundamentalmente buena parte de la comida y de la bebida que el competidor irá consumiendo a lo largo de la extensa marcha.

En mi caso particular, esta necesidad de equipo sólo la entendí una vez realizado mi primer reto en aquel año 2008. Para ese entonces “mi team” lo conformaba en solitario mi esposa Silvia quien en todo momento de la prueba le puso a su asistencia “la garra charrúa” de los entrerrianos aunque sus denodados esfuerzos debo reconocer que estaban muy lejos de la perfección sincronizada de un equipo preparado y conformado por más de una persona. Silvia se manejaba a pie y hacía lo que podía, me acompañaba por momentos al trote y dependía de la solidaridad de algún vehículo, sea de la organización o de algún apoyo de los otros competidores, para movilizarse en trechos largos. De este modo, en los sectores habitados del camino aprovechaba para hacer alguna compra de comida y bebida para abastecerme.

En la Brasil 135 millas existen diferentes puntos de asistencia que a la vez son hitos en la prueba. La largada se realiza desde Sao Joao de Boa Vista. El primer punto importante como referencia de la carrera es sin dudas Aguas da Prata, porque se encuentra en el kilómetro 33 por lo que es próximo al sector donde se completa el primer maratón de la prueba (corresponde recordar que la BR135 consiste en correr 5 maratones de 42 kilómetros seguidas) A esa altura de la prueba ya el corredor debutante comienza a tener una idea más acabada de la dureza del circuito y de cómo responde su físico, organismo y especialmente, su mente.

Recuerdo que en ese primer tramo de la competencia ya se iban perfilando quiénes serían mis “compañeros” de ruta en diferentes tramos del recorrido: Carlos Días y Erisvaldo Paulino serían mis compañeros de ruta en buena parte de la travesía. El primero es un ultra corredor impresionante. Recorrió Brasil de punta a punta en una travesía en solitario y completó el circuito 4 Deserts ( Atacama, Sahara, Gobi y Antártida) entre varios desafíos. El segundo es un experimentado peregrino que completó el llamado «Camino de la Fe» que, precisamente, en una parte consiste en el recorrido de la BR135. Pero también compartí tramos del recorrido con Rodrigo Cerqueira, una gran persona con quien pude intercambiar varias impresiones gracias a su muy buen castellano. Sin olvidarme de Antonio Hummel, un personaje sin igual, un veterano peregrino (así se denomina a quienes recorrieron a pie el Camino de la Fé en la Sierra de la Mantiqueira imitando el Camino de Santiago de Compostela en España) y otro de los pioneros de esta carrera. A Hummel lo bauticé “el hombre de las bolsitas” porque tenía bolsitas de plástico para todo: Para llevar aparte en la mochila la ropa humedecida, para llevar la comida separada, para proteger la mochila de la lluvia, para proteger la cabeza de la lluvia y así para todo. Tampoco olvidaré el momento en que comenzó a llover fuertemente y sacó de su mochila nada menos que “un paraguas” que incluso compartió conmigo en algunos tramos de la marcha.

Un grupo de corredores norteamericanos, fuertemente preparados, había dicho presente en la Brazil 135: Raymond Sánchez, de origen mejicano, con el fuerte antecedente de ser protagonista en la Badwater, Jarom Thurston, un abonado a este evento, siempre principal animador y Jason Obirek al que seguí en varios sectores de la carrera. Los 3 completaron el recorrido con distintos resultados, pero en el caso de Sánchez y Obirek sintieron en gran medida la dureza del desafío y debieron jugar con sus límites para arribar a meta.

En mi caso, me había acomodado en el pelotón de retaguardia de la prueba y el calor combinado con las durísimas pendientes que no acababan nunca, estaban haciendo estragos en mi cuerpo hasta que, por milagro de la naturaleza, se desató una de las tantas fuertes lluvias que caracterizan el clima tropical de esta región del Brasil. Fue como revivir. A diferencia de otros corredores, no significa ninguna dificultad para mí desenvolverme en dichas condiciones climáticas aun cuando sea torrencial, tal como ocurrió en esta parte del circuito. Pero ni el infierno de la selva brasileña ni la lluvia torrencial después desatada ni las pendientes “come piernas” me privaron de admirar un paisaje de ensueño donde se combinaban de manera maravillosa las acuarelas del verde potente del abundante follaje con el intenso rojo de la tierra que transitábamos en buena parte del camino. A ese entorno natural se sumaban las iglesias que me sorprendían cada tanto en lugares perdidos en medio de los morros y la vegetación. Parecía que, además de un viaje en la dimensión espacio, también me había transportado en el tiempo reconociendo toda una arquitectura de la época de las colonias en cada una de esas bellas capillas.

Cuando arribo al segundo gran hito de la carrera, la Ciudad de Andradas, en el kilómetro 66, llevo ya varias horas de marcha y la noche comienza a marcar un importante descenso de temperatura, máxime considerando el temporal desatado horas atrás que determinó, entre otras cosas, el desvío de los corredores en una parte del circuito en que se había desbordado uno de los tantos ríos que atraviesan la región. A esta altura de la travesía decido tomar una sopa bien caliente, fundamental para entrar en calor y al mismo tiempo, recuperar las sales que había perdido. En todos los puntos estratégicos del evento se puede optar por descansar algunas horas en algún hotel u hospedaje de la localidad a la que arriban los corredores, pero los gastos corren por cuenta del propio competidor y su equipo. Por otro lado, esta estrategia no es conveniente para los participantes de ritmo más lento, como en mi caso, en que prefiero parar unos minutos para alimentarme bien, cambiarme la ropa mojada por una muda seca y continuar camino. Una mala estrategia de carrera en cuanto a los descansos y sus tiempos puede ser determinante para no poder arribar a meta dentro del tiempo oficial prestablecido por la organización, por aquel entonces, 60 horas.

La noche transcurre en un largo tramo hasta alcanzar otro de los puntos clave de la competencia, Serra dos Limas en el kilómetro 84 de la competencia. Es plena noche y me encuentro formando una tríada con los mencionados Erisvaldo Paulino y Carlos Días. Tenemos un ritmo de carrera similar y eso nos ayuda a sobrellevar mejor las largas horas nocturnas. El organizador de la prueba, Mario Lacerda, cada tanto pasa con su vehículo para alentar a los corredores. Cuando nos toca a nosotros recibir su apoyo, se forma un interesante duelo verbal entre Argentina y Brasil, lógicamente que sobre fútbol. Mario me grita a la distancia: “Pelé es melhor que Maradona” y yo le replico, también a la distancia: “Maradona es mejor que Pelé”. Este duelo se repetiría en cada visita del director de la carrera y terminó por convertirse en una risueña forma de comunicación entre nosotros y también para mitigar los rigores propios de la dura carrera. En Serra dos Limas decidimos descansar en la morada de un muy hospitalario anfitrión, Newton Lopes, otro brasilero muy interesado por intercambiar información relacionada con Argentina.

Cada tanto aparece mi esposa Silvia, siempre en algún vehículo producto de la solidaridad de los brasileños, trayendo bebida y comida, tal el caso de uno de los voluntarios de la organización, Glober Santos, un joven brasilero siempre muy dispuesto a tendernos una mano. Así, van transcurriendo los kilómetros, pasando por lugares como Crisólia en el Kilómetro 103 y Ouro Fino, en el 109. Son lugares con increíbles pendientes, muy escarpadas y pronunciadas que van quitando piernas a los corredores. En mi caso, siento que estas subidas no terminan nunca y cuando creo que viene una tregua, inmediatamente otra pendiente me está esperando a la vuelta de la esquina. Así, hasta llegar a otro de los puntos decisivos de la prueba, en la localidad de Inconfidentes, a la altura del kilómetro 117. Este lugar es importante por dos razones. Una, porque cuenta con una estación de servicio que en la parte superior posee habitaciones que, sin cargo, pueden ser ocupadas por los atletas para un reparador descanso. La otra, que a esta altura restan exactamente 100 kilómetros para finalizar la prueba y aquí el corredor ya tiene una idea más aproximada de sus reales posibilidades de completar la distancia total. Es como que empieza una nueva ultra de 100 kilómetros, con un plan de carrera diferente al realizado hasta ese momento; la mente dice en esta parte del circuito: “borrón y cuenta nueva”, hay que concentrarse en esta “otra ultramaratón” de una centena de kilómetros.

Cuando un corredor ya lleva sobre el lomo el duro trajín de 117 kilómetros de dura montaña selvática realmente prepara otra carrera, diferente a la que comenzó porque se trata de una prueba muy mental que cada vez deja más de lado el aspecto físico. Es más, necesita prescindir de lo corporal para no recibir con toda su intensidad los mensajes de agotamiento, dolor, cansancio, falta de sueño que el organismo repite una y otra vez en forma insistente. La mente del ultramaratonista aprende a “anestesiar” al cuerpo como una condición indispensable para poder sobrevivir a la dureza de la prueba, máxime cuando la misma se caracteriza por la agonía que significa enfrentar la cuantiosa cantidad de más de 200 kilómetros, interminables, como si el tiempo no transcurriera, como si el reloj se detuviera contemplando los padecimientos del corredor de ultrafondo.

Mientras tanto, en la punta, el invencible atleta local “Ligerinho” se perfila imparable hacia la Ciudad de Paraisópolis donde lo aguarda la ansiada meta. Todavía la Brazil 135 millas no contaba con un extranjero que pudiera derrotar a los fondistas locales de la talla del nombrado Ligeirinho, Aureo Adriano y Ariovaldo Branco (este último recibido de spartatleta) entre otros.

Regresando a mi carrera, ya durante el día, tras descansar una breve hora en Inconfidentes, continué avanzando kilómetros pasando por las Ciudades de Borda da Mata en el kilómetro 135 y Tocos de Moji, en el kilómetro 156. El calor nuevamente hacía estragos en nuestros cuerpos. Las impiadosas temperaturas húmedas del verano no nos daban tregua en ese segundo día de la prueba llegando a las primeras horas de la tarde como un punto difícil de superar. También encontramos partes del camino totalmente anegadas por la fuerte tormenta desatada el día anterior. Estábamos obligados a meter nuestras piernas en verdaderos lagos de fango que a veces se mezclaban con el estiércol de los cebúes, que son una de las principales fuentes de producción del Estado de Minas Gerais. Cuando lográbamos emerger de esa combinación de lodo y abono, era impresentable el estado de nuestras zapatillas que pesaban una tonelada hasta que lográbamos deshacernos de esa costra que se adhería al calzado.

Cuando arribé a la Ciudad de Estiba en el kilómetro 176 de la competencia realmente creía que podía completar la distancia. “Sólo” me separaba un maratón de 42 kilómetros de la línea de meta (la distancia recorrida ya equivalía a haber superado 4 maratones seguidas). Recuerdo que en esa localidad me recibieron los voluntarios y organizadores con gran júbilo. Para ellos, cada arribo de los corredores a los puestos de control era un gran motivo de celebración porque simbolizaba el ir superando de a poco los distintos desafíos que significaban cada tramo de la travesía. Pero algo pasó a medida que me iba acercando al punto llamado Consolacao ubicado en el kilómetro 196 de la prueba. Por un error de cálculo y de falta de conocimiento del circuito, creí haber llegado a esa localidad por lo que empecé a acelerar el ritmo de mi trote, es más, apuraba a mi esposa que me acompañaba en ese momento porque estaba convencido que estábamos muy cerca de la meta. Mi preocupación por acelerar radicaba en que contaba con poco margen para arribar a meta dentro del tiempo límite establecido. Luego, la desilusión: aun restaban casi 30 kilómetros para cruzar la línea de llegada. Ya no estaban mis compañeros de ruta, Erisvaldo Paulino y Carlos Días, que se me habían adelantado rumbo a meta. Estábamos solos en medio de una ruta desconocida Silvia y yo, que percatado del error de cálculo de la distancia, comenzaba a flaquear en mis fuerzas. Para colmo de males, no pudimos tener contacto en ese tramo con nadie de la organización que nos orientara sobre el tramo que restaba transitar.

Después de recorrer 205 kilómetros durante 2 días y noches, me detengo en plena carretera con mis piernas totalmente tiesas. En pocos minutos mi cuerpo no puede trasladarse más presa del agotamiento. La hipotermia me invade producto del extremo cansancio y el frío repentino del anochecer. Es el fin de mi esfuerzo. Me he derrumbado a las puertas del paraíso porque, paradójicamente, la llegada se encuentra en una Ciudad llamada «Paraisópolis».

Luego de semejante esfuerzo sin poder arribar a meta, lo primero que pensé es no volver a someter nunca más mi cuerpo a esa paliza. Sin embargo, no imaginaba todavía en ese momento de quiebre que al año siguiente regresaría para continuar con un proceso de 4 años que me permitiría alcanzar uno de los hitos más trascendentes de mi vida atlética. Ese final fallido a las puertas de Paraisópolis, lejos de ser el cierre, era el comienzo de una fuerte experiencia de vida en la que, a su término, tendría el placer de llevar en mi mente y corazón guardados como tesoros las inolvidables experiencias con corredores y personas singulares de las más variadas nacionalidades, culturas y credos, todo en medio de un paisaje de ensueño que, como un imán, me atraería año a año a correr agotando absolutamente todo mi ser en cada una de mis 4 participaciones.

Gonzalo junto a su esposa. Año 2008.

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Agradecemos a Gonzalo por compartir sus vivencias con nosotros y por colaborar para que espiritulibre.com.es siga vivo.

Por supuesto que esperamos por ese segundo capítulo.  

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24hs, Relatos, Running, Ultrarunning

24hs de Barcelona – Resultados y más – 2004/2019.

9 enero, 2020

 

Como sucede cada vez que se acerca el fin de año, las 24hs de Barcelona acaparan todas las miradas y son, sin dudas, el evento a seguir.

Como la gran última prueba del calendario del ultrafondo español y una de las pocas citas de 24hs que quedan en Europa antes del fin de año, las 24hs de Barcelona son para muchos corredores la última carrera del año. Muchos de ellos llegan en busca de grandes marcas, récords y poder representar a sus países en campeonatos Europeos y del Mundo, muchos otros intentan conseguir ya su marca para el Spartathlon y así enfocarse solamente en entrenar. Pero para algunos otros, esta carrera representa simplemente el hecho de juntarse con amigos y corredores, disfrutar del día, ver de cerca a grandes atletas, cerrar su año de carreras y estar junto a esos amigos que este bonito deporte forja a través de los años.

Sabemos que esta carrera ya es un clásico en España y desde espiritulibre queremos, en un pequeño resumen, contarte todos los resultados de estas 24hs de Barcelona, los grandes atletas que pisaron su pista, los récords conseguidos y muchas otras cosas más!  

 

Por: Pablo Casal

 

AÑO 2004 – ESOS 8 LOCOS!

El año 2004 fue la primera edición de esta carrera con ocho valientes que se animaron a unas 24hs en pista. Hubo dos mujeres en la línea de partida: Marta Oliveró y Mª José Massagué. El ganador de la prueba fue el gran ultrafondista irlandés afincado en España Edward Gallen quien ganó con una marca de 207.235km.

Edward Gallen fue y es un gran atleta y animador de esta carrera en la que estuvo presente en todas sus ediciones!!

 

Estos fueron los ocho valientes y sus resultados:

1 – Edward Gallen – 207.235km

2 – Andrés Alañón – 181.200km

3 – Miquel Claramunt – 156.200km

4 – Marta Oliveró – 152.578km

5 – Jaume Porta – 152.578km

6 – Juanjo Parra – 110.400km

7 – Jordi Massagué – 107.200km

8 – Mª José Massagué – 104.800km

 

AÑO 2005 – EL AÑO DE JOSÉ

José Luis Posado Perez es uno de los grandes ultrafondistas españoles, que desde hace más de diez años, ya sea como particular o con la selección española, está presente en muchas competencias de ultrafondo en España y en Europa consiguiendo grandes resultados y varios récords!

Este año 2005 José ganó la prueba con 223.200km, segundo fue Ángel de la Mata con 204.000km y tercero fue Joan Compte con 202.000km (Edward Gallen fue cuarto con 190.800km) En esta edición también participó el Argentino Adalberto Maidana quien fue el primer argentino en terminar un Spartathlon!

 

AÑO 2006 – EL AÑO DE JOSÉ II

Esta edición también fue para José Luis Posado Pérez, quien ganó con una marca de 217.580km, el segundo puesto fue para Joan Compte con 203.820km y el tercer puesto se lo llevo Edward Gallen con 194.360km. El argentino Adalberto Maidana también participo este año, su marca fue de 144.910km.

 

AÑO 2007 – EDDIE GALLEN, CUATRO DE CUATRO!

Salvador Reig ganó la carrera este año con 215,373km, Ángel de la Mata fue segundo (como en 2005) con 206,180km y el gran Eddie Gallen quedó tercero con 204,429km; completando de esa manera su cuarta participación consecutiva en la prueba, con un gran desempeño: 1° en 2004; 4° en 2005; 3° en 2006 y 3º en 2007. En las mujeres ganó Alexandra Panayotou quien completó 163,718km.

Este año fue el debut en esta carrera de otro gran atleta y ultrafondista; Mark Woolley, el británico afincado en España quien será un gran animador de esta y muchas carreras.

 

AÑO 2008 – LAS HERMANAS PEQUEÑAS

Aparecen este año las hermanas pequeñas de las 24hs, otras competencias que comparten pista con la gran estrella del día. 6hs nocturnas, 24hs en relevos x una hora, reto de 10.000mts y una carrera de eliminación son las variantes de este año para quienes quieren iniciarse en el ultrafondo o para quienes quieren compartir el día y disfrutar desde dentro las 24hs.

Ángel Marcos De La Mata ganó la competencia con 222.890km, con un parcial de 00:06:28 el kilómetro en las 24hs. Segundo fue Eddie Gallen con 216.213km y el tercer puesto se lo llevó Eduard Clemente Laboreo con sus 214.086km. En las mujeres ganó Cristina González García con 178.055km, quedando 10° de la general.

 

AÑO 2009 – 7 X 200

Siete atletas pasaron los 200km en esta edición, todo un récord!!

El ganador fue Horschig Kai con 236,000km con récord de la prueba incluido, segundo fue Paolo Rovera con 232,238km y tercero fue Salvador Reig Adern con 224,770km. En mujeres ganó Edit Berces con 179,499km, quedando también 9° de la general.

Estos fueron los 7 atletas que pasaron los 200km:

1 -Horschig Kai – 236,000km

2 -Paolo Rovera – 232,238km

3 -Salvador Reig Adern – 224,770km

4 -Miguel Campos Hernández – 207,576km

5 -Eddie Gallen – 207,130km

6 -Joan Compte Urgell – 204,857km

7 -Angel Marcos De La Mata Garcia – 203,567km

Las marcas que consiguieron en esta edición los Españoles Joan Compte Urgell (204,857km) y Ángel Marcos De La Mata García (203,567km) les sirvieron para participar en el Spartathlon del año siguiente (2010) donde ambos atletas consiguieron llegar a meta!

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100KM, 24hs, Running, Ultrarunning

RÉCORDS O BEST PERFORMANCE – ULTRAFONDO ESPAÑOL

19 diciembre, 2019

Desde hace algún tiempo atrás se ha creado una especie de nebulosa en cuanto a la validación de los récord españoles de ultrafondo. Algunos dicen que para que un récord sea válido se necesita pasar un control antidoping, otros afirman que eso no es necesario siendo un récord nacional y otros opinan que simplemente quitando la palabra “récord” y reemplazándola por “best performance” la cosa esta arreglada. 

En espiritulibre queríamos investigar un poco más sobre este tema y decidimos escribir este “pequeño” artículo.

Remontándonos a aquellos primeros años del ultrafondo en España, debemos decir con total lógica, que los controles antidoping no existían. La IAU estaba dando sus primeros pasos y la estructura de los eventos era lo que había en esa época disponible (totalmente valida). El tiempo pasó y la IAU se consolido como el referente mundial del ultrafondo en pista y carretera.

Recordamos que, llamamos ultrafondo a las siguientes distancias: 50km, 100km, 6hs, 12hs, 24hs, 48hs y 6días. Sabemos que existen muchas más distancias y disciplinas, pero estas son las más importantes. Al menos de este lado del mundo.

Bien, aclarado esto, seguimos. La IAU creció, marcó una serie de pautas y requisitos para la validación de récords MUNDIALES, no nacionales. El requisito más importante es que para validar un récord del mundo de ultrafondo (50km, 100km, y 24hs), hay que pasar un control antidoping obligatorio. Eso está claro y es sabido por todos, en las demás distancias, si se hace un récord del mundo, no es obligatorio el control antidoping.

Ahora bien, preguntamos a la IAU sobre el proceso y requisitos para validar un récord NACIONAL y nos han contestado que eso depende exclusivamente de la federación nacional de cada país o asociación de ultrafondo de cada país. En el caso de España, en donde no existe la “asociación española de ultrafondistas”, la responsabilidad “debería” caer en la RFEA, pero no lo sabemos con seguridad. Recordamos, los récords nacionales no dependen de la IAU.

Como bien sabemos, la RFEA esta, desde hace muy poco tiempo, despertado de su letargo en cuanto al ultrafondo se refiere. Quitando, por supuesto, la distancia de los 100km (una de las siete distancias más importantes del ultrafondo) Hablando exclusivamente de los 100km y como les contábamos al principio de este artículo, antiguamente no existían los controles antidoping y las marcas, lógicamente, eran validadas como récord teniendo en cuenta los medios, totalmente válidos, con los que contaban por aquellos años (tampoco existía, creemos, el concepto de “best performance”)

En definitiva, los 100km estaban dentro de la órbita de la RFEA, sin embargo las demás distancias no existían. Esto fue así durante toda la existencia del ultrafondo en España, hasta hace poco tiempo atrás. Cosa que nos alegra gratamente.

Pero como hacían aquellos atletas ultrafondistas españoles que corrían otras distancias, que no sean 100km, para obtener un récord nacional? Al principio de los tiempos todos buscaban un evento de calidad y con gran cartel de atletas, mientras más nivel y organización, menos probabilidad de que el evento (circuito, medición, jueces, etc, etc) falle.

Con el tiempo la IAU estandarizo (dentro de sus posibilidades) una serie de requisitos y obligaciones que debían cumplir los organizadores de un evento de ultrafondo para obtener una llamada “LABEL” (existen tres tipos de certificación: bronce, plata y oro). Estas “LABEL´S” eran lo que buscaban los atletas que querían lograr un récord nacional y debían hacerlo dentro de un evento que les asegurará que su marca seria valida. El problema fue y es ahora mismo, que la IAU no puede controlar físicamente que los requisitos que le han otorgado una LABEL a un evento, se cumplen o sean fiables (De ahí que la IAU ha implementado una formación de técnicos para controlar los eventos físicamente y subsanar este problema)

Igualmente, esto fue así durante muchos años, una “LABEL” sumado a una organización de primer nivel con gran cartel de atletas, era una apuesta “casi” segura para que un evento esté bien organizado. Recordamos que la RFEA no tenía constancia ni tomaba parte en nada que no fuesen los 100km, hablamos de distancias como por ejemplo las 48hs o las 24hs.

El ultrafondo creció mundialmente y las federaciones nacionales comenzaron a darse cuenta de que esta disciplina tan bonita, era algo a lo que nunca antes le habían prestado atención. En algunos países, al día de hoy, el ultrafondo está totalmente incluido dentro de las federaciones nacionales o poseen su propia asociación de ultrafondistas. En muchos otros países se está produciendo un grato cambio, como es el caso de España.

Sin embargo, al día de hoy, nosotros en espiritulibre no hemos encontrado ningún comunicado por parte de la RFEA en el que diga EXPRESAMENTE que para la validación de un récord nacional de ultrafondo EN TODAS SUS DISTANCIAS: 50km, 100km, 6hs, 12hs, 24hs, 48hs y 6días (no solamente 50km y 100km) es necesario pasar un control antidoping obligatorio. Tampoco hemos encontrado un comunicado que diga lo mismo para las tres distancias más importantes (50km, 100km y 24hs)

Lo único que pudimos conseguir fueron tres PDF de la RFEA (muchas gracias a la única persona que se interesó, de todas las que hemos contactado, por darnos una mano y conseguirnos estos documentos) bajo los siguientes títulos: “Récords”, “Reglamento de los controles antidopaje” y “Normativa del comité nacional de jueces”. De más está decir que en ninguno de los tres documentos figura, ni una sola vez, la palabra “ultrafondo”. Los tres documentos están realizados para contemplar pruebas de atletismo que no tienen absolutamente nada que ver con una prueba de ultrafondo, en ninguna de sus variantes.

Igualmente analizamos estos tres documentos para enfatizar, aún más, la idea de que todavía no hemos visto nada que diga, expresamente, lo anteriormente mencionado.

Comenzamos por el primer documente titulado “Récords”. El mismo habla de récords del mundo en atletismo (menciona a la IAAF en muchas oportunidades) Y en este caso estamos intentando buscar información sobre récords nacionales de ultrafondo, con lo cual este documento es obsoleto. Intentar utilizar este documento para otra cosa que no sea el objetivo puntual con el que fue diseñado es tanto ilógico como absurdo.

El segundo documento se titula “Reglamento de los controles antidopaje”, en las definiciones del documento no figura la IAU como ente, ni como asociación internacional de ultrafondo. El documento esta perfecto y es muy útil para saber cómo funciona el proceso de un control antidoping, pero una vez más, no encontramos el punto conector entre la RFEA y el ultrafondo.

Prácticamente, ningún evento de ultrafondo en España posee controles antidoping. Las 24hs de Barcelona tienen un control antidoping para los tres ganadores de las 24hs (hombres y mujeres) pero no tiene controles antidoping en el caso de la realización de los récords nacionales. La otra gran prueba de ultrafondo en España son los 100km/50km de Santander y no sabemos con seguridad si en todas las ediciones de esta carrera hubo o tienen un control antidoping en caso de que un atleta (hombre o mujer) obtenga un récord nacional de 50km o 100km. Esta perfecto tener un documento sobre el proceso de los controles antidoping en atletismo, pero esto no es atletismo, es ultrafondo y cuando sabemos que en el 95% de todos los eventos de ultrafondo del mundo, desde los 50km hasta los 6días, no existen controles, el documento carece de valor real para el ultrafondo, ya que, como dijimos antes, nada tiene que ver con la estructura del atletismo.

De más está decir que el valor de los controles antidoping es elevado para cualquier organizador de un evento, más aún en países americanos o asiáticos, en donde en muchos casos es imposible de costear. Si “exigimos” que un atleta pase un control antidoping para validar un récord nacional, dentro de un deporte en donde, prácticamente, no existen en ningún evento del mundo los controles, estamos pidiendo algo imposible. Ni siguiera en los campeonatos del mundo de 100km, organizados por la IAU, se realizan controles antidoping en los récords nacionales (salvo que el atleta haya conseguido un puesto en el podio o haya sido elegido al azar). Por la cual la frase fácil que a muchos se les ocurrirá: “ pues que corra en un evento en donde se hagan controles” tampoco puede aplicarse.

El último de los documentos que hemos conseguido es el titulado: “Normativa del comité nacional de jueces”. En el apartado “pruebas que se consideran récord de España” no figura ni una sola distancia de ultrafondo, con lo cual dicho documento no sirve. Enfatizamos, una vez más, la necesidad de entender que NO se puede interpretar un documento como uno quiera, ni elegir párrafos o artículos que nos convengan a nosotros. Necesitamos un documento, por parte de la RFEA que hable de competiciones de ultrafondo.

Tampoco hemos encontrado ninguna información en la página de la RFEA en donde comunique que, a partir de tal fecha, dicha federación incorpora el ultrafondo (en todas sus distancias) dentro de su estructura. No podemos “suponer” que simplemente por el hecho de que la RFEA haga una convocatoria para un mundial de 50km o 100km, todo el mundo del ultrafondo, ahora, cae bajo los cánones y estándares de la RFEA y la IAAF, por que no tiene sentido ni lógica.

Estamos seguros de que algún día, esperemos que no pase mucho tiempo, la RFEA integrará al ultrafondo (en todas sus distancias, no nos cansaremos de decirlo) dentro de sus filas y se creará un sistema para la validación de los récord españoles de ultrafondo, más allá de las tres principales distancias (50km, 100km y 24hs)

En cuanto a las palabras “récord” o “best performance” para nosotros en espritulibre es simplemente algo que carece de sentido y las dos palabras son sinónimo de lo mismo. La RAE nos dice que “récord” significa: mejor resultado en el ejercicio de un deporte. Si tomamos la primera palabra de esa definición “mejor” es la traducción de “best” el resto de la frase “resultado en el ejercicio de un deporte” es lo que una “performance” significa. A veces no es necesario darles tantas vueltas a las palabras. De más está decir que récord suena mucho mejor y a nosotros nos mola más. La palabra “récord” no implica que se haya pasado un control antidoping o que no podamos utilizarla, es simplemente semántica.

También debemos entender y enfatizar que el ultrafondo, por más que este viviendo su mejor momento y popularidad, no deja de ser un deporte amateur. Con esto queremos decir que los ultrafondistas españoles no poseen una federación de ultrafondo a la que acudir, existen, prácticamente, solo un puñado de clubes de ultrafondo de pista&carretera, el ultrafondo no tiene estructura ninguna en España, más allá de un calendario de carreras de organizadores particulares. El ultrafondo en España no posee federaciones por comunidades, ni campeonatos regionales, ni nada que se le parezca a la estructura que tiene el atletismo en España, por eso decimos y creemos que debemos ser muy conscientes al comparar una disciplina con la otra. Como lo dijimos muchas veces y para que quede claro, la distancia de los 100km (que dentro de España es la que más “estructura” tiene) no representa al mundo del ultrafondo ni es su disciplina más importante, es simplemente una de LAS disciplinas más importantes, entre muchas otras.

A veces creemos que por ver a un ultrafondista con la camiseta de su país, en un evento internacional, damos por sentado y realizamos comparaciones con otros deportes que no representan, para nada, la realidad del mundo del ultrafondo. España tiene la suerte de tener una gran federación de atletismo y ser un país desarrollado en cuanto a una estructura. Pero muchos otros países no tienen esa suerte, recordar que muchos atletas de diferentes países tuvieron que realizar rifas y sorteos para poder estar en el último mundial de 24hs.

Para darle un cierre a este pequeño artículo, decirles que mientras no tengamos constancia de un comunicado por parte de la RFEA expresando (con fecha de inicio) que para la validación de un récord nacional de ultrafondo español es obligatorio pasar un control antidoping (en todas sus distancias o en alguna de las tres principales, 50km, 100km y 24hs) En espiritulibre seguiremos la fórmula que siempre se ha utilizado y la que utilizan, prácticamente, todos los países afiliados a la IAU para validar un récord nacional.

Será récord de España la performance realizada dentro de un evento con LABEL de la IAU.

(A medida que surjan distancias en las que sea obligatorio un pasar un control antidoping para validar dicho récord nacional, lo iremos mencionando con un pequeño símbolo en nuestro gráfico de récords españoles)

Creemos, en espiritulibre, que los controles antidoping son algo necesario en esta disciplina que tanto nos gusta. Por eso necesitamos tener, todos, las pautas claras y no dejar margen para suposiciones y/o interpretaciones personales.

También creemos que de nada sirve este articulo si al final no aportamos nada positivo. Por eso en esta segunda parte, dejamos volar nuestra imaginación y hablaremos de lo que, a nuestro humilde entender, “nos gustaría” o debería hacer la RFEA para comenzar a incorporar el ultrafondo dentro de su estructura.

Allá vamos.

Punto uno. Comunicado.

“La RFEA comunica que a partir de la fecha de hoy, se incorporan las siguientes distancias de ultrafondo a nuestra estructura:

  • 50km.
  • 100km (ya está)
  • 6hs.
  • 12hs.
  • 24hs.
  • 48hs.
  • 6días.

Sabemos que este proceso y su incorporación será largo, por lo cual iremos paso a paso para intentar hacer las cosas de la mejor manera, sabiendo que el ultrafondo es un mundo propio y nada tiene que ver con el atletismo tradicional como lo conocemos. Nombraremos un equipo de trabajo exclusivamente dedicado al ultrafondo en España y comunicaremos todas las novedades a través de nuestro nuevo portal de ultrafondo de pista&carretera dentro de la web oficial de la RFEA

Punto dos. Calendario.

Sabemos que el calendario de ultrafondo nada tiene que ver con el calendario de atletismo, por lo cual realizaremos un calendario exclusivo con pruebas de ultrafondo. También sabemos que el ultrafondo no posee federaciones autonómicas, ni campeonatos regionales, etc, etc. Por lo cual el calendario de carreras será tratado como un calendario de ultrafondo, será actualizado y regulado por el equipo correspondiente.

Punto tres. Eventos.

Todos los eventos de ultrafondo del calendario deben tener una LABEL, por parte de la IAU. Si un evento no posee LABEL, el equipo de ultrafondo de la RFEA guiará, a él/los organizadores,  en el proceso de la obtención de esta. La fiscalización de los eventos correrá por parte de los “secretarios técnicos” de la IAU.

Punto cuatro. Récords españoles de ultrafondo.

Para la obtención de los récords nacionales de ultrafondo será obligatorio que la marca haya sido realizada en un evento con LABEL por parte de la IAU. Regla que es utilizada por, prácticamente, todos los países integrantes de la IAU. 

Punto cinco. Distancias.

Es el objetivo de la RFEA y del equipo de trabajo, con el paso del tiempo, poder contar con, al menos, un evento con LABEL y fiscalización de “secretario técnico” de la IAU en cada una de las distancias del ultrafondo.

  • 50km.
  • 100km.
  • 6hs.
  • 12hs.
  • 24hs.
  • 48hs.
  • 6días.

Pudiendo realizar, en un futuro, un campeonato de España en la mayoría de estas distancias o disciplinas.

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Como final de este artículo, contarles que nuestra idea, en espiritulibre, es que dicho artículo sea algo orgánico, que vaya cambiando y transformándose a medida que surjan nuevas noticias, ideas o comentarios que valgan la pena plasmar en el mismo. Ojalá, entre todos, podamos hacer que el ultrafondo en España consiga tener unos cimientos sólidos en donde construir una estructura que nunca pare de crecer.

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ESCRITOS

El Eco.

3 diciembre, 2019

Por: Pablo Casal

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Corremos para ser libres y dentro de esa libertad estamos encerrados, vemos la vida en donde la respiración se une al pisar de nuestros pies formando un ritmo hipnótico y a la vez adictivo. Ese mismo ritmo con el que nos vamos a dormir, soñamos y nos despertamos.

Como un eco lejano retumbando en el sin fin de nuestra memoria, un golpe suave y tierno que para nosotros siempre está presente, siempre escuchamos su eco. Lo vemos galopar a lo lejos, libre en la llanura de nuestros pensamientos; un eco indomable.

Como aquella vieja canción que siempre recordamos, esas primeras notas de la guitarra, el momento exacto en que el bajo comienza a sonar, el sonido rítmico de la batería, todo se une y forma una ola que nos transporta; esa vieja canción nos trae recuerdos que nos hacen viajar lejos, muy lejos, hasta el borde mismo de la imaginación. Eso es lo que sentimos cuando corremos, las pisadas en la tierra, como se mueven las piernas al compás de la respiración, el movimiento de nuestros brazos, todo es uno, todo es canción.

Pensamos en todo y a la vez en nada, esa nada que muchos buscan sin parar, la mágica nada que todo lo consume, que nada le importa. La nada misma guía nuestros pasos, uno detrás del otro, sin cesar, sin aumentar o bajar el ritmo, un ritmo claustrofóbico que sólo nosotros entendemos. Un ritmo que aprendimos a amar por encima de todo, por encima de las arenas y los caminos, ese ritmo nos pertenece y lo necesitamos, él lo sabe y nosotros también.

Muchas veces nos gustaría detenernos, quisiéramos parar de correr, en este mismo momento lo pensamos, dejarlo del todo y olvidarlo en algún cajón. Pero cada vez que lo pensamos, aquel viejo y conocido eco vuelve a hacerse presente, comienza imperceptible, como un mar distante en la oscuridad, pero nosotros ya sabemos en lo que se convertirá. El eco crecerá cada vez más, sus olas se harán más grandes y el ruido al romper en nuestras cabezas se volverá insoportable; esas olas nos acabarán arrastrando.

Mientras más tiempo pasamos sin correr, más crece el ruido, hasta el punto en que se vuelve insoportable. Y sabemos, también, lo que vendrá después, todo comenzará a derrumbarse, el mar todo lo tragará, parte a parte iremos desapareciendo. Nuestra mente estará completamente entregada a ese eco infernal, a esas olas que azotarán nuestras cabezas. La mente quiere que corramos, el cuerpo quiere que corramos, que salgamos a la calle, sin importar hacia dónde, sin importar por cuánto tiempo.

Somos presa fácil, ni siquiera intentamos luchar, ya hemos perdido miles de batallas. Jugamos el juego sabiendo ya el resultado, vamos a perder, vamos a salir a correr y la sensación al hacerlo será maravillosa.

Así vivimos nosotros, entre olas y ecos, dentro de un mar agitado que siempre canta la misma canción. Correr es nuestra bendición y nuestra maldición.