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Spartathlon

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SPARTATHLON 2013 – NICOLÁS KIERDELEWICZ

6 agosto, 2019

Nicolás Kierdelewicz es un atleta argentino que emigró junto a su familia a España. Oriundo de Mar del Plata y siempre vinculado al deporte, este atleta encontró su mayor desafío en los 246km del mítico Spartathlon griego. Nicolas tuvo la suerte de integrar, en aquel año 2013, la primera y original legión argentina en el Spartathlon. Legión que hoy en día sigue conservando el récord de argentinos en meta, en la historia de la carrera, con seis finishers.

Aquí su historia:

Todavía me acuerdo cuando, allá por octubre del 2007, me compré ropa para volver a trotar, haciéndome la fantasía que corría el Spartathlon. Esto mismo pensaba mientras recorría los últimos 40 kilómetros camino a Sparta, mientras los coches tocaban bocina sacando un brazo por la ventanilla, con el puño en alto, en modo de saludo.

Mi Spartathlon empezó a principios del año 2008 con la primera Media Maratón. Todo a partir de ahí lo hice pensando en esta carrera, si se puede llamar carrera. Mientras pasaban las Maratones y los entrenamientos kilométricos me fui dando cuenta que si quería completar los 246 kilómetros que unen Atenas con Sparta en menos de 36 horas debía convertir la acción de trotar en algo totalmente natural. El correr no debía ser una acción sino un estado. Buscaba constantemente nuevas rutas y caminos similares al Spartathlon. Corría en carreras que solo me sirvieran para el Sparta. Miraba videos, fotos, leía crónicas de gente que la había hecho. Intentaba aprender todo lo que pudiera para que mi entrenamiento sea lo más parecido al camino que seguiría.

Nos despertamos el gran y esperado día 27 de septiembre a las 4 de la mañana y desayuné en la habitación del hotel con Patri y Cati, preparando todo lo que iba a necesitar para sobrevivir durante el próximo día y medio. Me puse la ropa, que la sentía como mi amiga, llegó Nacho y salimos para la Acrópolis…a la largada del Spartathlon!

Fuimos de los primeros en llegar. La mañana estaba templada y no había viento. Empezaba a asomar el sol sin poder esconderse en ninguna nube y sus primeros rayos rojos bañaban el lateral del Partenón. Que feliz me sentía! No había otro lugar en el mundo donde quisiera estar. Después de no se cuantas fotos nos disponemos los 350 afortunados en la línea de salida. Éramos 9 los argentinos que estábamos dispuestos a rendirle homenaje a ese valeroso rey Leonidas aunque esa no era mi motivación. Algún día me gustaría que se organizara una carrera similar en Argentina homenajeando a nuestros valientes como Cabral, San Martín, Belgrano, y tantos otros perdidos por historias mentirosas.

Siete en punto daba el reloj y largamos. No estaba nervioso ni ansioso, porque sabía lo que tenía que hacer y sabía lo que me esperaba. Corrí esta carrera mil veces en mi cabeza. Mi cuerpo y mi mente estaban muy bien preparados pero la única duda que tenía era si sería capaz de solucionar todo lo que me viniera. Habría mucho incontrolable que controlar. Inmediatamente encuentro a Darío Arauz y nos ponemos a correr disfrutando de ese momento tan especial. Siempre manteniendo el ritmo que me había recomendado Pablo Silguero, mi entrenador. Estuvimos juntos durante casi 2 horas, después, en un avituallamiento nos separamos y ya no nos volveríamos a cruzar hasta pasados unos 200 kilómetros. Seguí solo, pero rodeado de corredores de distintas partes del mundo. Íbamos por una autovía donde los coches pasaban muy rápido y donde también, había muchas pequeñas capillitas recordando accidentes mortales. Quería salir rápido de ahí.

No faltó mucho para que tomáramos una ruta más tranquila que nos llevaría a pasar por un pueblo, creo que Elefsina. Allí nos recibieron un montón de niños y adolescentes formando una fila y gritando para que les chocáramos las manos. Este tipo de cosas llenan el alma y me hicieron ver que la decisión de estar allí había sido la correcta.

A los pocos kilómetros llega mi equipo de apoyo formado por Patri, Cati y Nacho, sumándose al coche Lili Caserta para apoyar a Darío. Tener un equipo de apoyo te da la tranquilidad de que no te va a faltar nunca nada y que podrán solucionarte cosas que no tuviste en cuenta. También ver una cara familiar (En mi caso, caras muy queridas) cada ciertos kilómetros es un apoyo con un valor enorme. Después de un rato empezamos a bordear la costa con un paisaje precioso aunque con subidas y bajadas constantes. Bueno, en realidad todavía no habíamos tenido un rato de trote en llano; o subíamos o bajábamos. Era poco más del kilómetro 30 y me sentía genial.

Un rato largo estuvimos por esa bonita ruta, aunque mantengo que es muy parecida a parte de la ruta de Málaga a Almería. Realmente no me llamó mucho la atención. A lo lejos vi una subida bastante larga e inclinada, casi que me puse contento porque la haría caminando…por fin después de más de 3 horas sin parar de correr. Empecé a subirla a paso decidido pero intentando no forzar más de la cuenta porque faltaba un montón, casi ni quería pensarlo. Llegamos al puesto de control y avituallamiento número 12, donde me volví a encontrar a Martín Córdoba para seguir juntos un rato. Seguimos por esta ruta en donde parecía que ahora las subidas y las bajadas eran más largas.

Pasamos algunos puestos de control más para meternos tierra adentro donde el viento empezó a soplar de cara un poco más fuerte. Para algunos maldición y para otros bendición. A mi me vino genial porque hacia que los 30 y pico de grados de calor no me afectasen mucho. Seguía pasando puestos de control llegando al kilómetro 60 del recorrido y la cosa empezaba a doler. Mi ritmo seguía siendo el planteado para estos primeros e importantes 81 kilómetros. Ir a 5:45 min/km para que, al parar en cada puesto a beber y comer, me diera una media de 6 min/km.

Puesto de control 18 y volvimos al mar por una ruta que nos llevaba a una refinería de petróleo donde el siguiente puesto sería el kilómetro 70. Mi ritmo había bajado un poco y las piernas gritaban de dolor. Hacía unos 10 kilómetros que me venia acordando las palabras de mi entrenador Pablo, donde me decía que siga adelante aunque duela porque iba a pasar, igual que iba a pasar las buenas sensaciones, y que a Mauro le había pasado lo mismo por esta parte del recorrido cuando la terminó en el año 2010. Faltaban 10 kilómetros para el primer gran control cruzando el canal de Corinto. Nada me iba a parar!

Subidas y bajadas constantes no me facilitaban las cosas pero de a poco me fui recuperando y recuperando, también, el ritmo. Empecé a sentirme muy bien sabiendo que quedaba poco para cruzar el canal. Me hacia especial ilusión cruzarlo porque marcaba el final de la primera parte en la que dividí la carrera y la parte que más me preocupaba.

Encarar una carrera de 246 kilómetros del tirón es algo que mi cabeza no podía procesar, así que la dividí en 4 sectores para que al lograr cada uno de estos sectores lo sintiera como un éxito.

El primero, de esos cuatro sectores, era una carrera de regularidad hasta el puesto de control 22 (kilómetro 81), donde el reloj era importantísimo y el ritmo abrumador. El segundo era intentar hacer lo más fácil posible el llegar hasta la base de la montaña en el kilómetro 150. El tercero era una carrera de montaña donde tendría que subir y bajar ese monte de 1200m de altura y llegar hasta el punto Nestani donde estaría el otro gran control (kilómetro 172). Y a partir de allí, el último sector era solamente quería llegar al kilómetro 202, porque sabía que una vez pasado los 200 kilómetros, nada me iba a impedir completar los 246,5 kilómetros; tardara lo que tardara.

Sintiendo que quedaba poco, para completar ese primer sector, me pongo a correr con un griego que tenía varios finishers en el Spartathlon. Charlando pasaron un par de kilómetros hasta que, a mi izquierda, veo el canal y más adelante el puente que lo cruzaba. Yeah! No sé que pasó pero quedé corriendo solo. Paso por un puesto de control justo antes de llegar y paro a comer. Mientras agarraba cosas esquivé a un atleta que estaba sentado con la cabeza apoyada en la mesa, algunos segundos después me di cuenta de que era Gerardo Re. Había comido algo que no le sentó bien y estuvo vomitando. Le ofrecí todo lo que podía ofrecerle pero no le entraba nada y con dolor le dejo ahí solo. Llegó el puente y veo a mi equipo con las cámaras de fotos listos para inmortalizar ese momento. Que alegría, que emoción! Dos kilómetros más adelante llego al tan ansiado gran control Nº22 (kilómetro 81) con 55 minutos de ventaja sobre el horario de cierre. Perfecto!

Haciéndole caso a Pablo, me hago unos masajes que me dejan muy bien. El masajista era un fenómeno griego llamado Giorgos o “George” como lo bauticé. Manos fuertes y toques justos donde los necesitaba. La valoración de “George” fue muy buena, tenía solamente cargada la parte externa de mis cuádriceps y el resto estaba bien. Justo al irme del puesto, a los diez minutos de llegar, veo a Martín y salimos juntos. Esta causalidad sería clave para mi carrera.

Salimos por un camino lleno de olivares con muy buena charla, pasando kilómetros y ganando minutos a los horarios de cierre. Llegamos al puesto de control 26, antiguo Corinto (kilómetro 93) sin mayor esfuerzo. En este puesto nos podían asistir los chicos así que le pude meter calorías al cuerpo, unos minutos después seguimos por caminos entre viñedos, con buen ritmo, buena charla y viendo como caía el sol.

Casi sin sentirlo llega el puesto 29 (kilómetro 102) con la peculiaridad que nos recibieron con una pancarta de bienvenida en la entrada del pueblo y unos chicos nos pedían autógrafos. Faltaban 15 minutos para llegar a las 12 horas de carrera.

Pasados diez kilómetros y tres puestos de control, ya era de noche. Nuestro equipo podía asistirnos nuevamente. Tocaba abrigarse, meternos calorías y ponernos el frontal, que sería el gran compañero de las siguientes 12 horas. Seguimos por ese camino oscuro, viendo como luces lejanas se movían de acá para allá. La compañía de Martín se hacia importante para sobrellevar esa noche cerrada. Me sentía muy bien aunque la cosa ya se notaba, pero en mi cabeza no había dudas.

Llegamos al puesto de control 35 y veo el censor donde teníamos que pasar el chip que actualizaría los datos en la página web, se me pasó por la cabeza que estaría pensando Pablo y como me gustaría regalarle el final. No sé si el lo sabrá pero fue y sigue siendo un referente para mí.

Inmediatamente llegados al puesto de control vemos a nuestro equipo que nos reciben con sonrisas enormes y mucho aliento. Me estaba esperando, sobre una mesa, un tazón de fideos con queso. Pasaron la sopa y un masaje recuperante; ya eran las diez de la noche. Besos a todo el mundo y a seguir sumando kilómetros.

Veníamos genial y con mucha motivación. Martín había intentado por dos veces terminar esta carrera y su experiencia me ayudaba. Me contaba que nunca había tenido estas sensaciones a estas alturas y me emocionaba de solo pensar llegar los dos juntos a meta. En una de esas bajadas sentimos un corredor que nos alcanza y era Leo Bugge, otro experimentado argentino en esto del Spartathlon. A partir de allí, los tres seguimos adelante. Yo pensaba la suerte que tenía de poder correr con ellos en esta parte tan delicada de la carrera. Nos comimos otros cinco puestos de control. Llegaba el puesto 40 y mi equipo estaba listo para darme calorías y más abrigo. Charlas, fotos y besos para recargar energía y envolvernos en ese manto negro que solo rompía la luz de nuestro frontal.

En el puesto de control 42 sumariamos 146 kilómetros avisándonos que a partir de ahí empezaríamos con las dos cifras y descontando kilómetros hasta la meta. Faltaban 100 kilómetros para Leonidas y diez minutos para las dos de la mañana.

El camino empezó a inclinarse bastante en diferentes tramos, lo que nos obligaba a caminar para después trotar en las bajadas. Sin darme cuenta, acababa de terminar la segunda parte de mi carrera y ya estaba en la base de la montaña con 150 kilómetros en el cuerpo. Pasaron varios kilómetros más y nos fuimos separando para buscar cada uno su propio ritmo. Yo seguía sin enterarme que había empezado la montaña porque íbamos caminando por una ruta de asfalto, aunque serpenteante, era asfalto y yo esperaba la tierra.

A unos 600m del puesto de control 46 veo a un atleta caminar en zigzag muy cerquita del barranco y me doy prisa hasta alcanzarlo, para a ver que le pasaba. Era un atleta japonés que caminaba dormido. Le saludo y le apoyo la mano en la espalda, en modo empujón, mientras le doy charla hasta el control en donde se sienta en una silla y allí se queda. Mas adelante me seguiré cruzando, cada tanto, con este atleta japones hasta llegar a la misma Sparta.

Sigo subiendo, pasando por debajo de una autopista muy iluminada y dando gracias por poder descansar un poco la vista. Eran las cuatro de la mañana cuando llego al siguiente punto de control donde estaban los chicos. Ellos me dicen que empieza el tramo llamado “la escalera”, unos 2,5 kilómetros de ripio para llegar a los 1200m de altura de la montaña tan esperada; no lo podía creer! Aunque tenía las piernas reventadas y solo 34 minutos de ventaja sobre el corte, tenía muy buen ánimo. Me tiro, literalmente, en una camilla a que me den un masaje y para mi sorpresa estaba “George”, el mismo masajista del kilómetro 81 que me volvió a dejar “casi” como nuevo. Ya no había mucho más que George pueda hacer.

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SPARTATHLON 2018 – KARINA MOLINAS

14 noviembre, 2018

Karina Molinas se presentaba en la línea de partida del Spartathlon buscando convertirse en la primera atleta de Paraguay en lograr completar el mítico Spartathlon. Por esas cosas del destino le ha tocado vivir una de las peores ediciones de la historia, sino la peor. Lluvias durante, prácticamente, toda la carrera, tormentas terribles y vientos huracanados. Una estampa apocalíptica que solamente los más fuertes, de cuerpo y mente, pudieron vencer. 

 

Aquí su historia:

 

EL SPARTATHLON NO SE CORRE…SE VIVE

 

Mi historia en el Spartathlon comienza a escribirse en el 2014, en la 1° edición del “Ultramaraton en pista de 12hr Desafío Powerade” que se realizó en Asunción (Par). Estaba participando en un equipo de 4 corredores y en una de las vueltas nos saludamos con Fabián Duarte (finisher del Spartathlon), que vive en la ciudad Formosa, Argentina. Fue admirable verlo correr, ya que para mí el mundo del ultra era algo desconocido. En el año 2015 tuve la oportunidad de ir a su ciudad, Formosa, a una competencia de 10km. Después de terminarla Fabián nos invitó a su casa a tomar café, allí nos mostró todos sus logros en la disciplina del ultramaratón y también nos contó de su hazaña del 2013 en el Spartathlon. Fue ahí mismo, en su casa, que nos convenció a mí y a mi pareja, Diego Piris, de que Paraguay tenga sus primeros registros en el ultramaratón. Nos dijo, también, que él podría aportar su experiencia para ayudarnos.

Empezamos a entrenar sobre la base que ya tenía (mis primeras experiencias en el ultratrail) En el año 2017 fuimos en busca de las marcas mínimas para entrar en el listado de selectos ultras del mundo a desafiar el Sparta. Todo se dio en mi primera experiencia en carreras de ultramaratón. Logré la marca de 172kms en el Ultramaratón de 24hs de la ciudad de San Pedro, Argentina y también conseguí una marca de 266km en el Ultramaratón de 48hs de Passa Quatro, Minas Gerais en Brasil. Con esos dos registros el sueño comenzaba a hacerse realidad.

En marzo del 2018 se confirmaba mi participación como primera y única representante del Paraguay, si bien en enero 2018 ya habíamos comenzado el duro entrenamiento, con esta confirmación ya seguimos intensificandolo.

El mes de Setiembre del 2018 es para mí, el mejor mes del año, ya que en ese mismo mes del año 2004 me convertía en mamá  de Ximena, por lo que ahora, Septiembre, tendría aún más significado. Partimos en medio de muchas emociones rumbo a Grecia, llevaba conmigo el sueño de todo corredor amateur, de mi familia, de mis amigos  y sobre todo del OKARUNTEAM que desde que hablamos de esta hazaña nos apoyaron incondicionalmente. Gracias a Dios tuve la posibilidad de llevar como soportes a Fabián y a Diego, los días previos fueron emocionantes, ver llegar a los atletas de todo el mundo, compartir con ellos la ansiedad, con los mexicanos, brasileños y los argentinos, era una fiesta única del mundo del ultramaratón.

La noche de antes me fue muy difícil conciliar el sueño, a las 4:30am sonó el despertador, lo primero que hice fue correr la cortina de la habitación y para mayor ansiedad estaba lloviendo. Llame a mi mamá para despedirme, me preparé y mi corazón se aceleró aún más en el bus rumbo al Acrópolis, donde se iniciaría el viaje sin destino. Fue ahí donde tuve mi mayor conexión con Dios, durante todo el viaje le cantaba canciones para alabarle y entregarle todo.

Los primeros kilómetros me costó concentrarme, en cada CP seguía las instrucciones de carrera de Fabián en cuanto al ritmo y Diego que me iba cantando los tiempos entre cada avituallamiento, atendiendo siempre los tiempos de corte. Fue así que al llegar al maratón pregunté mi tiempo y con lo que Diego me indicó, pude darme cuenta de que iba conforme al plan de carrera. Ahí encontré mi calma y comenzó mi carrera. Todo iba perfecto, físico-cabeza-corazón iban respondiendo hasta el punto de tener 40 minutos de ventaja con relación a los cortes. Pero en estas competencias no siempre es sostenible esos buenos momentos sobre todo en esta edición (con lluvia y tormentas desde el inicio) ya que eran obligatorias las paradas en algunos CP para cambiar la ropa mojada y evitar así la hipotermia. Toda mi ventaja se fue cayendo al punto de que llegue a la base de la montaña tan solo tres minutos antes del cierre. La subida de caracol antes de la base de la montaña había fulminado mi ventaja, ya que la lluvia era cada vez más fuerte y se me hacía muy difícil avanzar.

 Ya en la montaña no tenía grandes planes de carrera, sabía que no  tenía margen, debería subir lo más rápido que pudiera, ese fue mi primer momento de desesperación. No se podía ver absolutamente nada, todo era neblina, lluvia y vientos fuertes, pero más grande fue mi sorpresa cuando llegué a la cima de la montaña; miré mi reloj y vi que había llegado con quince minutos antes del cierre. Eso fue algo increíble para mí, a partir de ahí sólo quería encontrarme con Fabián y Diego para decirles que había logrado sobrepasar ese momento.

El segundo momento de angustia y desesperación se fue dando pasando las veinticuatro horas de competencia, donde además del cansancio, el sueño y las descompensaciones estomacales, se sumó el tifón Zorfa, con vientos que superaban los 100km/h lo que me dificultaba avanzar o simplemente caminar. La peor parte fue en el CP 69 donde ví a Diego gritarme que “acelere” porque faltaban tres minutos para el cierre. A partir de ahí fue todo una supervivencia, mi cabeza se iba rindiendo, ya iba planeando el fracaso de no lograrlo, preguntando a Dios “porque me trajiste tan lejos para fracasar, decime cuál es tu plan perfecto?” pensaba en mi familia, en mis amigos, en mi país no quería fallarles.

En ese momento de mayor bajón, escucho que Diego me grita desde el auto “Reza Kari, reza” (dentro de nuestra planificación, habíamos incluido las oraciones para estos momentos de bajón) En este tipo de competencias es impredecible saber cómo el cuerpo va ir reaccionando a las horas, pero milagrosamente mi cuerpo seguía avanzando y encontré a un compañero que se unió a la lucha, el francés William Guillot. No teníamos el mismo idioma pero si el mismo sentir, llegar a los pies de Leónidas! Ya entrando en Sparta la crisis mental había pasado y tan solo faltaban aproximadamente veinte kilómetros. Fabián me había indicado que lo peor ya había pasado y que a partir de ahí era todo bajadas, mientras Diego me decía: “la única medalla que te falta es esta y ya la tenés cerca”.

A partir de ahí comencé a correr por mi vida, increíblemente mi cuerpo estaba entero, salvo las molestias del cansancio. Me sentía entera y con todo el corazón encendido, quería darle la alegría a mi país Paraguay  y la posibilidad de que también pueda estar entre los grandes guerreros de Leónidas.

Fue así que en medio de tanto sacrificio, sufrimiento, desesperación y alegrías iba visualizando la estatua de Leónidas y sobre todo la bandera de mí quiero Paraguay.

Llegué, besé sus pies y celebré ese momento de gloria con MI GRAN EQUIPO DE TRABAJO: Fabián, Diego y todos los que oraron por mí. También celebré, que a pesar de todo, nunca me rendí.

Hoy puedo decir que toda mi vida cambió en dos años, que correr ultramaratones transformó mi vida. No sólo sumando kilómetros, sino en la forma de encarar la vida ante una situación difícil. El Spartathlon me hizo revivir y sólo tengo palabras de agradecimiento, primero a Dios porque para mí todas las competencias del ultramaratón son un encuentro con él. A Fabián Duarte por haberme elegido, no siendo su compatriota, por haberme preparado no sólo físicamente sino espiritualmente. A Diego Piris que me acompaño en todo el tiempo de preparación, a mi familia, a mi hija, a mi equipo OKARUNTEAM, a todos los corredores y amigos que creyeron en mi sueño difícil. A los ultras y amigos argentinos que me apoyaron con sus experiencias, a los ultras mexicanos con quienes compartimos los mejores momentos. A las empresas privadas y al Presidente Mario Abdo junto con su señora la Primera Dama Silvana Abdo que me ayudaron a costear gran parte del viaje a Grecia, sumándose así al proyecto.

Por último decirles que no puedo dejar de pensar que volveré a estar en la línea de largada del viaje sin destino, esperando que Leónidas no sea tan exigente como en esta 36° edición.

Gracias!!!

SPARTATHLETA GUARANI.

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SPARTATHLON 2018 – DIEGO ROJO GARRIDO

11 octubre, 2018

Diego se presentó en la linea de partida del Spartathlon por primera vez y por esas cosas del destino le ha tocado vivir una de las peores ediciones de la historia, sino la peor. Lluvias durante, prácticamente, toda la carrera, tormentas terribles y vientos huracanados. Una estampa apocalíptica que solamente los más fuertes, de cuerpo y mente, pudieron vencer. Diego Rojo Garrido estuvo en ese selecto grupo de vencedores que lograron, a pesar de todo, llegar hasta los pies de Leónidas.

Una gesta digna de los héroes de la Grecia antigua que en espiritulibre nunca olvidaremos.

 

Aquí su historia:

 

 

“SIGUE NADANDO, SIGUE NADANDO (“Dori” en “Nemo”), O LA SUPUESTA SOLEDAD DEL CORREDOR DE FONDO…”

 

Mucho se ha hablado de la soledad del corredor de fondo y, por extensión, de ultrafondo. Aunque yo me he sentido así en numerosas ocasiones, tanto entrenando como compitiendo, la preparación y la disputa del Spartathlon 2018, ha marcado un antes y un después como corredor popular y como persona.

Los días previos a la prueba, bromeaba con la frase de la compañera azul de Nemo, la “pez cirujano” Dori. El día antes de la prueba, recibí un mensaje de ánimo de mi mujer y de mi hija,  con el famoso “Sigue Nadando” que encabeza este texto, y que me hizo mucha gracia, sin saber que se repetiría en mi cabeza como un mantra durante los momentos más duros del recorrido.

La verdad es que el detalle vino que ni pintado para la ocasión, porque la carrera de este año estuvo marcada por el ciclón Zorba, bajo el cual tuvimos que correr, con rachas de viento que superaron ampliamente los 100 km/h, lluvias torrenciales, tormenta con aparato eléctrico, granizo, barro y desbordamientos en la calzada, con el agua en ocasiones por encima del tobillo, objetos diversos volando, árboles y paneles arrancados de cuajo, y otras dificultades que añadían dureza extra al hecho de tener que recorrer los 246km de la prueba en menos de 36 horas. Como navegante y como montañero he estado en numerosas ocasiones expuesto a condiciones climáticas adversas y frío extremo, pero nunca en una situación de agotamiento tal como la vivida este último fin de semana de septiembre en Grecia.

Los primeros kms hasta Corinto, relativamente planos, se sucedieron de manera más o menos tranquila, y con casi hora y media de adelanto sobre los tiempos de corte, en gran medida gracias a la compañía de Juan Andrés Camacho. Me encontré con él poco después de la salida, al pie de la Acrópolis,  y lo dejé ir alrededor del 60-70, por ser su ritmo superior al que yo podía mantener con comodidad, y por reservar fuerzas para lo que vendría más adelante. Estuvimos corriendo bajo una lluvia suave, que acabó empapándonos, pero la sensación térmica era relativamente agradable.

En Corinto, en el control 22 (km 81), me esperaba mi hermana Maite, mi ángel de la guarda particular, sin el apoyo de la cual dudo que hubiese sido capaz de terminar en tiempo. Allí, como la climatología comenzaba a complicarse, me ayudó a cambiarme de ropa por primera vez, me dio un masaje con aceite térmico para calentar un poco los cuádriceps, que comenzaban a estar doloridos, y comí sentado por primera vez desde la salida. La vuelta al ruedo fue de lo más desesperanzadora, ya que en los primeros metros no era capaz de correr, y tuve que caminar 3 o 4  minutos hasta que volví a entrar en calor y pude trotar nuevamente. Por delante me quedaban ni más ni menos que los 165 kms más duros de toda mi vida. No obstante, a partir de este punto los tiempos de corte se suavizan, por lo que a pesar de lo anterior pude ir aumentando paulatinamente mi margen sobre ellos, hasta algo más de dos horas, que fue lo que me salvó en el último cuarto de carrera, donde iba realmente fundido.

Todos los relatos de corredores coinciden en que a partir de aquí lo normal es caminar cuesta arriba y correr en llano y cuesta abajo, aunque lo cierto es que donde podía correr lo hacía, incluso en las cuestas arriba suaves, con el afán de “guardar minutos” para cuando me viniera abajo, porque en una carrera como esta nadie te salva de venirte arriba y abajo unas cuantas veces.

A partir de entonces, y antes de la llegada de la noche, se desató el infierno. Comenzaron las lluvias torrenciales, el frío por el viento intenso, los pies permanentemente empapados al cruzar las numerosas balsas de agua, y la organización desbordada en algunos controles, donde no había agua caliente para poder tomar una sopa o un té que te reconfortaran por dentro, ya que por fuera no había nada que hacer. Decido entonces abrigarme completamente antes de lo previsto, cambio de zapatillas incluido, en previsión de la entrada en la zona de montaña, en el control 43 (km 148), al que llegué en torno a las 01:00, con unas 2h10´de adelanto sobre el tiempo de cierre. Como no había nada caliente que tomar en el avituallamiento, y el estómago me empezaba a dar problemas por el frío, decidimos meternos dentro de un bar y comer algo a cubierto mientras mi hermana, siempre atenta a mis necesidades, me ayudaba a cambiarme. Salí de allí enfundado en 4 capas, con zapatillas secas, un número más grandes en previsión del edema, y con energías renovadas aunque, como en Corinto, sin poder correr hasta unos minutos más adelante, y con amenaza de tiritona imparable por el choque térmico al salir del calor a la tormenta, mi mayor miedo toda la noche.

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SPARTATHLON 2018 – RESULTADOS

2 octubre, 2018

 

Se fue una de las ediciones más duras en la historia del Spartathlon griego. Una carrera mítica, llena de historia y una de las citas obligadas para los mejores ultrafondistas del mundo. Los 246km que parten desde la ciudad de Atenas para llegar a la legendaria Esparta forjan héroes o los derrumban, acrecientan leyendas o destruyen reputaciones. Así es el Spartathlon, duro, sin piedad, con los dientes afilados y esperando el mínimo error del corredor. El cuerpo sufre y la mente sufre aún más, pero al final todo tiene su recompensa. En Esparta los espera Leónidas, la corona de olivos y la gloria.

Espiritulibre te trae, por cuarto año consecutivo, los resultados y lo más importante que ha pasado en esta durísima última edición del 2018.

 

Por: Pablo Casal

 

 

TOP 3 MASCULINO

1º- Ishikawa Yoshihiko, Japan – 22:55:13hs

2º- Brunner Radek, Czech Republic – 23:37:25hs

3º- Oliveira Joao, Portugal – 24:34:30hs

 

Como lo anticipábamos en nuestra previa a la carrera, la lucha por los primeros puestos estaría entre los atletas que finalmente ocuparon el podio en este 2018.

Sabíamos que por ausencia del lituano Sorokin (ganador del 2017) este año tendríamos un nuevo ganador del mítico Spartathlon. Y para sorpresa de pocos, el ganador no fue otro que el actual campeón del mundo de 24hs (270.870km), el nipón Ishikawa Yoshihiko, quien llegó a los pies de Leónidas en 22:55:13hs. Con esa marca, el nipón ha conseguido la décima mejor marca en la historia de la carrera, recordamos que este atleta venia de conseguir un cuarto puesto en su debut en el Spartathlon del 2017.

Yoshihiko Ishikawa, winner Spartathlon 2018.

El segundo puesto fue para el checo Brunner Radek, quien logró su segundo puesto consecutivo y su cuarto finisher, también de forma consecutiva. Recordamos que el checo fue tercero en 2016, tres años seguidos subiéndose al podio, impresionante!

El checo Brunner, cruzando el famoso puente amarillo.

El tercer escalón fue para el gran Oliveira Joao, de Portugal. Esta leyenda del Spartathlon completó este 2018 su sexto finisher consecutivo, con victoria en el 2013 incluida! En sus últimos cuatro finishers nunca bajó del TOP12! También posee otros tres finishers consecutivos (2009, 2010 y 2011).

Joao Oliveira, con una sonrisa a pesar de la dureza del clima. 

 

TOP 3 FEMENINO

1º- Maraz Zsuzsanna, Hungary – 27:05:28hs

2º- Kašparová Kateřina, Czech Republic – 27:47:16hs

3º- Honkonen Teija, Finland – 28:36:08hs

 

Como lo anticipábamos, también, en nuestra previa, la húngara Maraz tenía todas las papeletas para hacerse con el triunfo en esta edición del Spartathlon. Pese a lo duro del clima, Maraz no fallo a los pronósticos y llegó a los pies de Leónidas como primera fémina y décimo séptima de la clasificación general. Esta gran atleta fue ascendiendo en el podio, año tras año. Fue tercera en 2016, segunda en 2017 y este 2018 se ha llevado la victoria, por supuesto con un triple finisher consecutivo en el camino. Excelente performance!

Zsuzsanna Maraz, en los primeros tramos de la carrera.

El segundo puesto fue para la atleta checa, Kateřina Kašparová, quien debutaba en esta carrera. Kateřina, si bien no posee un gran curriculum de carreras, este 2018 ha logrado ganar las 12hs de Lauf in Irdning, en Austria, con una marca de 133.042 km. Sus marcas en 100km y 24hs son 8:32:00hs y 202.927km, respectivamente.

La finlandesa Tejia Honkonen se hizo con el tercer puesto en este 2018, mejorando su clasificación entre las féminas del 2017, cuando termino la prueba en la décimo novena posición. Tejia completó su segundo Spartathlon de forma consecutiva.

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PREVIA SPARTATHLON 2018 – LEYENDAS, CANDIDATOS Y RÉCORDS.

24 septiembre, 2018

Faltan solamente días para una nueva edición del mítico Spartathlon griego. Una de las carreras con más historia y atractivo del mundo entero. Por cuarto año consecutivo, espiritulibre te trae la mejor previa a esta carrera que puedas encontrar! Todo lo que necesitas saber sobre la edición numero treinta y seis de esta magnifica carrera de ultrafondo, lo tendrás en esta previa.

A continuación haremos un pequeño resumen analizando la lista de inscriptos de este año 2018 y veremos quienes son los candidatos a llevarse la victoria, tanto en féminas como en hombres. Sin dejar de lado todos los datos que más nos gustan, como los finishers consecutivos, la performance de los atletas latinos, las leyendas del Spartathlon y muchos datos más!

Por: Pablo Casal

CANDIDATOS MASCULINOS – SPARTATHLON 2018

Para comenzar les mostraremos cual fue el TOP10 masculino de la última edición de esta mítica carrera y quienes de esos atletas NO estarán este año 2018 en la línea de salida.

TOP 10 MASCULINO SPARTATHLON 2017

1- 22:04:04hs – Sorokin, Aleksandr, LTU – NO FIGURA EN LA LISTA DE INSCRIPTOS.

2- 22:49:37hs – Brunner, Radek, CZE

3- 22:58:40hs – Sideridis, Nikolaos, GRE

4- 23:20:56hs – Ishikawa, Yoshihiko, JPN

5- 24:30:07hs – Bialobrzeski, Sebastian, POL – NO FIGURA EN LA LISTA DE INSCRIPTOS.

6- 24:51:00hs – Sagan, Lukasz, POL – NO FIGURA EN LA LISTA DE INSCRIPTOS.

7- 24:57:11hs – Cointepas, Nicolas, FRA – NO FIGURA EN LA LISTA DE INSCRIPTOS.        

8- 25:38:33hs – Shigemi, Takayoshi, JPN – NO FIGURA EN LA LISTA DE INSCRIPTOS.

9- 25:51:49hs – Pereira Oliveira, Joao Felisbino, POR

10- 25:52:29hs – Hokes, Martin, CZE – NO FIGURA EN LA LISTA DE INSCRIPTOS.

Como vemos en el listado, seis atletas del TOP10 del año 2017 no serán de la partida en este año, entre ellos el actual ganador del Spartathlon, el lituano Aleksandr Sorokin. Recordamos que el lituano logró, el año pasado y en su debut, la quinta mejor marca de la historia de la carrera. Por encima de Sorokin, solamente quedó Yiannis Kouros y sus cuatro marcas legendarias! Mencionar que Aleksandr es la actual medalla de bronce europea de 24hs con 260.991km.

Quienes sí estarán serán los otros tres atletas del TOP4, comenzando por el segundo clasificado, el checo Radek Brunner que al igual que Sorokin corrió de una manera increíble. Aunque llegó a los pies de Leónidas cuarenta minutos más tarde del lituano, la marca de Brunner fue la séptima mejor marca de la historia. Radek irá este 2018 por su cuarto Spartathlon consecutivo, fue 30º en 2015, 3º en 2016 y 2º en 2017. ¿Será este su año de la victoria?

El tercer clasificado en el año 2017 fue el griego Nikolaos Sideridis quien también ha corrido de manera magnifica y llegó a los pies de Leónidas antes de las 23hs. Que los tres primeros clasificados hayan llegado antes de las 23hs es algo que nunca antes había sucedido en la historia de la carrera. En 2018 Nikolaos correrá su tercer Spartathlon consecutivo.

El nipón Yoshihiko Ishikawa, actual campeón del mundo de 24hs (270.870km) y cuarto clasificado en la última edición del Spartathlon también será de la partida en 2018. Joao Oliveira es el último de los diez mejores atletas del 2017 que estarán en la línea de partida en esta edición del 2018. El portugués Joao es, sin dudas, una de las leyendas del Spartathlon y su curriculum en esta carrera es impresionante! En 2017 completó su quinto finisher consecutivo, su racha comenzó en 2013 con una victoria en esta mítica carrera. Al año siguiente y siendo el campeón defensor, abandonó su carrera para ayudar a la atleta española Eva Esnaola a llegar a los pies de Leónidas. En sus tres últimos finishers nunca bajó del top12. También posee otros tres finishers consecutivos (2009, 2010 y 2011).

Quitando los candidatos que el año pasado han logrado estar en el TOP10 de la carrera, debemos mencionar también al gran atleta alemán, Florian Reus quien ha sido uno de los mejores ultrafondista alemanes de la historia. Reus fue múltiple campeón de Europa de 24hs y campeón del mundo de 24hs entre muchas otras grandes gestas. Dentro del Spartathlon en 2013 y 2014 se quedó a las puertas de la victoria con dos segundos puestos consecutivos, pero en el año 2015 si pudo celebrar la victoria. Reus llegó a los pies de Leónidas antes que nadie y consiguiendo así, uno de los triple finishers consecutivos más importantes de la historia de la carrera.

Otro de los grandes candidatos será el correcaminos italiano Marco Bonfiglio, segundo en el año 2016 y cuarto en 2014 (con cuatro finishers consecutivos del 2013 al 2016). Otro italiano con muy buenos resultados y también candidato es el joven Enrico Maggiola, veremos cómo le va en su debut en el Spartathlon.

Por último, pero no por eso menos importante, nombramos a Ruben Delgado Gil. Este atleta español viene teniendo un excelente 2018 y veremos si puede pelear para entrar en los primeros puestos de esta gran carrera. Lo mismo decimos del atleta brasileño Dario Cracco Junior Urbano quien fue el latinoamericano más rápido del 2017 (13º de la clasificación general)  y del atleta argentino Pablo Barnes, quien irá por su cuarto Spartathlon consecutivo y siempre es una fija para luchar por esos primeros puestos.

CANDIDATOS MASCULINOS – SPARTATHLON 2018.

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Imágenes con Historia, Running, Spartathlon, Ultrarunning

IMÁGENES CON HISTORIA – GIORGOS PANOS – SPARTATHLON.

19 octubre, 2017

IMÁGENES CON HISTORIA II – Spartathlon.

Giorgos Panos, Grecia

 

Por: Pablo Casal

En nuestra segunda entrega de “Imágenes con historia” del mítico Spartathlon griego, les presentamos al atleta griego Giorgos Panos, quien ha finalizado esta carrera en siete oportunidades, las ultimas seis de forma consecutiva. El griego Giorgos es muy conocido en el Spartathlon pero no sólo por ser uno de los atletas griegos con las finishers en la historia de la carrera, sino por el gran apoyo que recibe de su familia, quien lo asiste y ayuda en cada una de sus participaciones.
La familia Panos, como mencionábamos antes, es muy conocida en el ambiente del Spartathlon y por esa razón decidimos, en espiritulibre, contactar con el atleta griego y que nos cuente como es la experiencia de tener de apoyo a su familia.
A continuación compartimos el pequeño relato que nos ha enviado Giorgos.

 

 

El apoyo de mi familia en el Spartathlon

Conocí a mi esposa (María Flevotomou) justo después de terminar mi primera maratón en 2004. A ella también le gusta correr como hobby. Desde aquel momento estamos juntos, a veces también corremos juntos, nos casamos hace algunos años y ahora tenemos dos hijas, la primera tiene ocho años y la segunda tan solo diez meses.

En 2006 corrí mi primera carrera de 6 horas, acompañado del apoyo de María, ninguno de los dos tenía experiencia, ni sabía lo que le sucede a tu cuerpo cuando corres más allá de una maratón. Lo aprendimos de la peor manera, con dolor, debido a mis errores durante la carrera.

En 2007 corrí mi primera carrera de 100km y mis primeras 24 horas, ese fue el comienzo de algunas otras carreras de ultrafondo que llegaron en los años siguientes, todas ellas, las corrí con la ayuda y el apoyo de María. Nuestra experiencia crecía y cada vez prestábamos más atención a todos los detalles posibles en el día de la carrera. Hidratación, tácticas, vestimenta, masajes de piernas, etc, etc. Pero lo más importante para mí, era la inspiración mental.

Llegó el 2010 y ese año corrí el Spartathlon por primera vez. La verdad es que le tenía mucho miedo a esta carrera, pero por otro lado me sentía fuerte sabiendo que tendría a mi esposa apoyándome durante la carrera. Y por primera vez, acompañándonos durante toda la carrera, mi pequeña hija, en aquel entonces, de once meses. Fue la carrera de mi vida. Al día de hoy y después de tantos años, lo sigue siendo. Ese año 2010 mi motivación no era solamente mi ambición por terminar la carrera, explorar mis límites o la curiosidad y misterio que representaba la carrera. Mi motivación era poder completarla para que María estuviese orgullosa de mí y para tener una gran historia que contarle a mi hija cuando crezca. La sola presencia de mi hija durante la carrera fue como un chute de energía para mí, haciendo que fuera imposible abandonar frente a sus ojos. Quería ser el hombre más fuerte que haya visto en su vida y todavía así lo siento, lo mismo con mi segunda hija. No quiero que me vean abandonar en algo que es tan importante para mí. El Spartathlon ya no es solamente una carrera, es algo importante para mí.

Esta fue la primera vez que mi familia fue mi apoyo en el Spartathlon, más que un apoyo; un equipo. Mi equipo.

Desde ese momento, el apoyo que me brinda María durante la carrera ha alcanzado, para mí, un nivel profesional. Ella sabe lo que necesito en cada tramo de la carrera antes de que lo pida, también sabe lo que necesité más adelante y toma las medidas para que cuando llegue ese momento todo esté en orden. Ella puede verme venir desde muy lejos y ya darse cuenta de lo que me pasa en el cuerpo mirando mi postura o si estoy sintiendo dolor en algún sitio. Sabe lo que necesito con solo mirar el color de mi piel, tiene la precisión de tocarme exactamente en el punto justo para aliviar el dolor de piernas o cualquier parte del cuerpo. Durante el Spartathlon, en los checkpoints centrales, no deja que nadie me hable por más de algunos minutos para no desenfocarme de la carrera y en lo que me está diciendo. Me pregunta cosas como si he comido, bebido, ido al baño o cosas como números de teléfonos, hace todo esto para comprobar si mi cerebro sigue funcionando bien y a la vez controlando todo. Muchas veces ella está controlando mi ritmo y me aconseja sobre eso también, no soy el único que piensa durante la carrera. Por ejemplo, durante el Spartathlon del 2012, estaba con mucho sueño durante la noche y ella me dijo que no corriera solo en la oscuridad, que sería mejor correr junto a algún corredor griego si me sentía con sueño. Me dijo que sería mejor un corredor griego así no tendría que pensar, traducir y hablar inglés en ese estado. Un detalle pequeño pero muy importante.

A veces hay mucho más, María conoce todo sobre mí. Conoce mi vida normal, hacemos juntos mi presupuesto para las carreras, que es también, el presupuesto de mi familia. Conoce mis problemas en el trabajo, nuestros problemas comunes de familia, mis preocupaciones, como van mis entrenamientos. Sabe que algunas veces tengo que estar fuera de casa durante horas en mi día libre para poder entrenar y no puedo estar en casa jugando con las niñas, sabe lo que me anima, lo que me motiva, sabe exactamente qué hacer y qué decirme para darme fuerza y para que siga adelante.

En otras carreras de ultrafondo en Grecia y en el Spartathlon, nuestra imagen como pareja en muy reconocible, yo como corredor y ella como mi apoyo y mi ayuda. Pero ella no está sola.

Mi familia incluye a mis hijas y como lo dije anteriormente, su presencia física en mis carreras es un chute de fuerza mental que me da lo necesario para continuar. Mi hija mayor ha crecido en el Spartathlon, La primera vez era solamente un bebe, ahora tiene ocho años y conoce a muchos corredores de diferentes países, sabe lo difícil que esta carrera y su recorrido, los pueblos que los corredores tienen que atravesar y también conoce la historia del Spartathlon, de filipides y como motivarme. Ella ayuda a su mamá a preparar mi bebida isotónica o mi comida. Le gusta mucho la noche, porque allí es cuando puede usar su propio frontal. Para ella esto es una aventura en familia. Este último año ha tomado sus propias notas sobre mis tiempos de llegada a los CP principales. En mis últimos finishers ella vive, también, esa gran emoción que todos sienten al terminar la carrera. Como lo dije antes, hay algo más para mí que una carrera de ultrafondo, quiero que vea en su padre al hombre más fuerte que haya conocido en su vida, quiero que sepa que no hay que rendirse. Me pasa lo mismo con mi pequeña hija y eso es lo que motiva cuando corro. Y siento que estoy fuerte como para seguir corriendo, aun cuando eso signifique correr a través del infierno.

Quiero que ellas tengas recuerdo vivos, no solamente fotos del Spartathlon, que recuerden lo fuerte que somos como familia, como nos apoyamos los unos a los otros. Así que necesito correr muchos años más esta magnífica y dura carrera, porque es parte de mí y porque quiero que mi segunda hija también lo viva, esa es una gran motivación para mí.

Estoy seguro de que sin el apoyo de María y mi familia, poder terminar el Spartathlon hubiese sido simplemente un sueño inalcanzable.

-Giorgos Panos.

 

*Esperamos y deseamos que Giorgos y su familia sigan, por muchos años, disfrutando y viviendo el Spartathlon con tanta pasión, amor y entrega, como lo hacen en cada edición!

Imágenes: Galerías personales del atleta.

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IMÁGENES CON HISTORIA – Kurumi Wakaki – Spartathlon.

12 octubre, 2017

IMÁGENES CON HISTORIA I – Spartathlon.

Kurumi Wakaki, Japon

Por: Pablo Casal

En esta primera entrega de «Imágenes con historia» del mítico Spartathlon griego, les presentamos a la atleta nipona Kurumi Wakaki, quien ha finalizado, en el pasado 2018, la carrera por cuarto año consecutivo. La nipona se ha convertido en un clásico instantáneo con su vestimenta totalmente blanca o color piel, por delante y graffitis negros por detrás. Como verán en las imágenes, entre los dibujos de su espalda, se ve una frase escrita en griego. Consultamos con el gran Marios Fournaris y nos dijo que, aunque es una frase muy difícil de traducir, su significado es algo así como: «Bravo Go Go!». Esto sumado a su «segunda cara» que suele pintarse en la parte trasera de su cabeza.

Esperamos seguir viendo a Kurumi y su look particular, por muchos años más en el Spartathlon!

A continuación, un pequeño resumen de esta atleta de Japón. Acompañado de las mejores imágenes de Kurumi, a través de los años y de su particular forma de vivir el Spartathlon.

-2015

Su clasificación, en su primer visita a Leónidas, fue en el puesto 153º de la general y fue la 18º fémina con un tiempo de 35:36:10hs.

-2016

En este año, completó la carrera en el 71º puesto de la clasificaron general y fue 9º fémina, con un tiempo de 32:36:58hs.

-2017

Kurumi llegó a los pies de Leonidas en el 64º puesto de la clasificación general y fue la 12º fémina, con un tiempo de 30:55:21hs.

La japonesa, a mostrado una progresión de más de cinco horas y media con respecto al 2015. Increíble performance!

-2018

Una de las ediciones más duras en la historia de la carrera, no ha impedido que Kurimi se encuentre, por cuarto año consecutivo, con el rey Leónidas. Su tiempo fue de 35:15:12hs.

Imágenes: Web oficial del Spartathlon/sparta photography club.

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Relatos, Running, Spartathlon, Ultrarunning

SPARTATHLON 2017 – RESULTADOS

4 octubre, 2017

Se fue una edición más del Spartathlon griego, una carrera mítica, llena de historia y una de las citas obligadas para los mejores ultrafondistas del mundo. Los 246km que parten desde la ciudad de Atenas para llegar a la legendaria Esparta forjan héroes o los derrumban, acrecientan leyendas o destruyen reputaciones. Así es el Spartathlon, duro, sin piedad, con los dientes afilados y esperando el mínimo error del corredor. El cuerpo sufre y la mente sufre aún más pero al final todo tiene su recompensa. En Esparta los espera Leónidas, la corona de olivos y la gloria.

Aquí un pequeño resumen de lo que fue esta última edición del 2017.

 

 

Por: Pablo Casal

 

TOP 3 MASCULINO

1º Sorokin Aleksandr, LIT  – 22:04:04hs
2º Brunner Radek, CZE – 22:49:37hs
3º Sideridis Nikolaos, GRE – 22:58:40hs

Como figura en el cuadro, la edición 2017 del Spartathlon fue ganada por el lituano Sorokin Aleksandr en unas impresionantes 22:04:04hs! Consiguiendo la 5º mejor marca en la historia de esta carrera. El lituano logró desplazar la marca, de 22:20:01hs,  del gran Scott Jurek que había conseguido en el 2008. Viendo el año de aquella marca nos damos cuenta lo difícil que es correr a esos ritmos y lo bien que lo hizo Sorokin en esta edición del 2017. Esta es la primera vez que un lituano logra ganar el Spartathlon y nada menos que con una gran marca!

El segundo puesto fue para el checo Brunner Radek con 22:49:37hs, recordamos que Radek fue 3º en la anterior edición del 2016. En su debut del 2015 llegó a los pies de Leónidas en el 30º puesto de la clasificación general.

El tercer escalón lo ocupa el griego Sideridis Nikolaos con 22:58:40hs en lo que fue su primer finisher en esta carrera!

Mencionar que los tres primeros bajaron la difícil barrera de las 23 horas, algo tan complicado que solamente lo han conseguido tres atletas en toda la historia de la carrera! Y nada menos que tres atletas como Yiannis Kouros, Scott Jurek e Ivan Cudin, lo que muestra a las claras que la edición del 2017 fue la más rápida de la historia en cuanto a la performance de los tres primeros clasificados. Se ve que la velocidad de Sorokin se contagió a sus perseguidores.

No podemos dejar de mencionar que las actuales medallas de oro y plata del último campeonato del mundo de 24hs, Yoshihiko Ishikawa de Japón (270.870km) y Sebastian Bialobrzeski de Polonia (267.187km) fueron el 4º y 5º clasificado de la general.

Aleksandr Sorokin, ganador del Spartathlon 2017.

Radek Brunner, segundo clasificado, en las primeras horas de la carrera. 

Nikolaos Sideridis, tercer clasificado, en una imagen típica de esta carrera, saludar a los niños.

TOP 3 FEMENINO

1º- 6º Patrycja Bereznowska, POL – 24:48:18hs

2º- 10º Maraz Zsuzsanna, HUN – 25:43:40hs

3º- 15º Niwińska Aleksandra, POL – 26:28:48hs

Como era de esperarse, al menos lo era en teoría antes de comenzar la carrera, la polaca Patrycja Bereznowska sigue con su año de oro, cosechando victorias y records en donde se plante! Después de apenas dos meses y veinte días de consagrarse campeona del mundo de 24hs con 259.991km (nuevo record del mundo femenino de 24hs y 6º de la clasificación general) Patrycja, también, ha ganado el Spartathlon en unas impresionantes 24:48:18hs! Por supuesto, nuevo record femenino de la carrera incluido y también, 6º de la clasificación general! Increíble el desempeño de la polaca!

Como para tomar dimensión de la gran marca de Patrycja decirles que con esos 24:48:18hs, hubiese ganado las ediciones del 1993, 1994, 1995, 1996, 1998, 1999, 2004 y 2012 del Spartathlon!

El segundo puesto fue para la húngara Maraz Zsuzsanna con 25:43:40hs, quien en 2016 consiguió el 3º puesto entre las féminas y cerró el TOP20 de la clasificación general, este año 2017 Maraz cerró el TOP10!

Decir también que la húngara es la actual tricampeona femenina (4º, 2º y 5º de la clasificación general) de la clásica carrera Ultrabalaton 218km, carrera disputada en su país Hungría.

El tercer puesto en esta edición del 2017 se lo llevó otra polaca, Aleksandra Niwińska con 26:28:48hs. Esta atleta fue medalla de plata en el último campeonato del mundo de 24hs con 251.078km

Patrycja Bereznowska, ganadora del Spartathlon 2017, en las primeras horas de la carrera.

Maraz Zsuzsanna, segunda clasificada, corriendo junto a Szilvia Lubics, también de Hungría.

 

LEYENDAS DEL SPARTATHLON 2017

En este apartado mencionaremos las que son, al menos para nosotros, las leyendas de esta mítica carrera. Por sus participaciones, sus finishers consecutivos, por su amor a esta carrera, por sus resultados o simplemente porque son atletas muy queridos e identificados a fuego con el mítico Spartathlon.

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