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246km

Relatos, Running, Spartathlon, Ultrarunning

ESPAÑOLES EN EL SPARTATHLON

27 octubre, 2023

El Spartathlon es, sin dudas, una de las carreras de ultrafondo más duras del mundo. Tan difícil es completarla que sólo un tercio de los corredores logra llegar a la meta. Los 246 kilómetros partiendo desde la ciudad de Atenas y llegando a la legendaria Esparta atraviesan, carreteras llenas de coches y camiones,  senderos de barro, caminos rocosos, una gran subida al monte Partenio en plena noche con temperaturas mínimas y grandes desniveles. Todo esto con 75 check points a lo largo de toda la carrera. La presión y el esfuerzo por alcanzar los principales CP a tiempo hace que la carrera sea aún más difícil. El spartathlon es una carrera mítica, está plagada de grandes historias y atletas fantásticos, pero en esta ocasión sólo nos enfocaremos en los atletas españoles y su desempeño a través de la historia de esta, la mejor carrera de ultrafondo del mundo. 

 

Por: Pablo Casal

 

En el año 1985 en la tercera edición del Spartathlon José Martínez besó los pies de Leónidas y se convirtió de esa manera en el primer español en completar esta mítica carrera. Llegó a Esparta con poco más de veinte minutos sobre el final y fue el último finisher en un año donde tan sólo veintinueve atletas lograron completar los 246km. Algo que convierte el logro de José Martínez en una verdadera hazaña!

José Martínez, de pantalón rojo en la linea de salida. Año 1985.

José Martínez, primer español finisher de la historia. Año 1985.

Tuvimos que esperar doce años para volver a ver un español junto a Leónidas y ese fue José Miguel Arrambide quien fue finisher en el año 1997.

En 2001 Miguel Martínez Basurco, se convirtió en el tercer español en completar los 246km del Spartathlon.

El gran ultrafondista Ramón Álvarez Sainz y José Alves Costas, en la 9º y la 16º posición respectivamente, completaron esta mítica carrera en el año 2003.

Otro gran ultrafondista español es Eusebio Bochons quien tuvo el privilegio de ser el más rápido en el Spartathlon durante casi quince años (hasta la llegada de Ivan Penalba en 2021). Su tiempo en 2007 fue de 27:40:14hs, quedando sexto de la clasificación general y detrás de grandes del ultrafondo mundial como Scott Jurek, Valmir Nunes y Lukas Jens entre otros. También ha logrado terminar la carrera en otras cuatro ediciones (2009, 2011, 2015 y 2019) completando un total de cinco finishers.

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Eusebio Bochons, emoción pura. Año 2007.

Pasaron siete años y el Spartathlon volvió a ver a una pareja de españoles convertirse en finishers. En el año 2010 Ángel Marcos De La Mata García y Joan Compte Urgell lograron besar los pies de Leónidas.

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Ángel Marcos De La Mata García y Joan Compte Urgell, junto a Eddie Gallen e Ivan Cudin. Año 2010

Al año siguiente en 2011 comenzó la racha de cuatro finishers consecutivos (2011,2012, 2013 y 2014) de Juan Carlos Pradas, atleta con gran curriculum de carreras. También en ese año otros tres españoles consiguieron completar la carrera, Josep Antoni Gardenes Cliville, Luis De Santiago Iglesias y el mencionado anteriormente, Eusebio Bochons.

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Juan Carlos Pradas, al terminar su primer Spartathlon. Año 2011.

En el año 2012 solamente Juan Carlos Pradas logró completar los 246km, pero al año siguiente (2013) otro español pudo terminar la prueba junto a Juan Carlos y ese fue el atleta Luis Alberto Núñez Rodríguez.

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Luis Alberto Núñez Rodríguez. Año 2013.

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Running, Spartathlon, Ultrarunning

SPARTATHLON 2022 – RESULTADOS

11 septiembre, 2023

La edición número 40 del Spartathlon griego ya es historia y nos ha dejado muchos datos para analizar, más allá de los resultados. Una carrera llena de mitología y una de las citas obligadas para los mejores ultrafondistas del mundo. Los 246km que parten desde la ciudad de Atenas para llegar a la legendaria Esparta forjan héroes o los derrumban, acrecientan leyendas o destruyen reputaciones. Así es el Spartathlon, duro, sin piedad, con los dientes afilados y esperando el mínimo error por parte del corredor. El cuerpo sufre y la mente sufre aún más pero al final todo tiene su recompensa ya que en Esparta los espera el rey Leónidas, la corona de olivos y la gloria eterna!

Espiritulibre.com.es te trae, por séptimo año consecutivo, los resultados y lo más importante que ha pasado en esta última edición del 2022.

Por: Pablo Casal

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TOP 3 MASCULINO

1- Fotios Zisimopoulos, GRE – 21:00:59hs     

2- Toru Somiya, JPN – 21:18:15hs                

3- Yoshihiko Ishikawa, JPN – 23:06:55hs

En este 2022 todas las miradas estaban dirigidas al atleta local Fotios, quien en la pasada edición había logrado la quinta mejor marca y a menos de un minuto de quebrar una de las cuatro mejores marcas de la historia en poder del mítico Yiannis Kouros. Pero desde, prácticamente, la salida de este Spartathlon 2022 vimos a un atleta (que nadie tenia identificado) tomar la delantera con una velocidad pocas veces vista. Caímos en la cuenta, pasadas unas horas, de que el atleta en cuestión era el japonés Toru Somiya quien llevaba un ritmo arrollador y parecía estar en un nivel superior al resto de sus competidores (incluido el griego Fotios) Los demás candidatos como Ishikawa o Brunner también parecían haberse quedado muy detrás del atleta del sol naciente.

Nos enteramos durante la noche que finalmente y a pocos kilómetros de la meta el griego Fotios logró superar al atleta nipón, se llevó una victoria y en una edición histórica dentro de este magnifico evento. ¿Y porque histórica?, por esto: Por primera vez un ser humano logró quebrar una (en realidad fueron dos) de las cuatro mejores marcas de la historia en poder de Yiannis Kouros y como si esto fuera poco, no fue solamente un ser humano sino que fueron dos quienes lo consiguieron. Fotios y Toru corriendo poseídos por los dioses griegos y se llevaron la tercera y cuarta mejor marca en la historia del Spartathlon y reescribieron la historia! Sin dudas que la edición numero cuarenta quedará en los registros como el año en que los récords de Kouros fueron quebrados.

Yoshihiko Ishikawa quien fue ganador en el año 2018 y campeón del mundo de 24hs llegó a la meta dos horas después del ganador. Una muestra más de la performance descomunal de los dos primeros clasificados.

El griego Fotios Zisimopoulos, tercer mejor tiempo de la historia.
Toru Somiya de Japón, debut en el spartathlon con el cuarto mejor tiempo de la historia.
Yoshihiko Ishikawa tercero en este 2022, no pudo con la velocidad voraz de los dos primeros.

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TOP 3 FEMENINO

1- Diana Dzaviza, LAT – 25:03:41hs      

2- Marisa Lizak, USA – 25:34:18hs             

3- Micah Morgan, USA – 27:24:01hs        

El Spartathlon 2022 contaba con la atleta norteamericana Camille Herron, posiblemente la mejor ultrafondista de la historia. Estaba claro que todas las miradas, al igual que con Fotios, estaban sobre ella. Pero también estaba en la línea de salida la ganadora del pasado 2021 y no había que perderla de vista. Finalmente Camille se retiro de la carrera y Diana voló hasta los pies de Leónidas llevándose su segunda victoria consecutiva, el segundo mejor tiempo de la historia y una mejora de veinte minutos en comparación con su marca del 2021. Y como si esto fuera poco, fue la sexta de la clasificación general. Impresionante!

La norteamérica Marisa Lizak debutó en el Spartathlon en el año 2019 siendo sexta con 31:33:32hs, en el año 2021 consiguió su segundo finisher llegando la cuarta fémina con 27:05:08hs y en este 2022 se subió al podio con 25:03:41hs. Una mejora de seis horas y media desde el año 2019 y un gran segundo puesto. Bravo!

El tercer escalón fue para la experimentada atleta Micah Morgan (también de la USA), quien debutaba en el Spartathlon y cerró el TOP12 de la clasificación general.

Como último dato les contamos que pasaron casi veinte años desde la última vez que vimos en la meta a los mismos ganadores masculinos y femeninos por segundo año consecutivo. El anterior registro estaba en manos de el alemán Jens Lukas y la japonesa Kimie Noto quienes ganaron las ediciones del 2004 y 2005.  

Diana Dzaviza subiendo a la montaña con una sonrisa.
La norteamericana Micah Morgan fue tercera en su debut.

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Crónicas, Relatos, Running, Spartathlon, Ultrarunning

MI HISTORIA EN EL SPARTATHLON – FABIAN ALBERTO DUARTE

24 septiembre, 2017
Fabian Alberto Duarte, es un conocido ultrafondista argentino con un gran curriculum de carreras y resultados. El «yaca» como lo llaman sus amigos, es también el precursor de impulsar y organizar carreras de ultrafondo en Formosa, su provincia natal en el norte de Argentina. Desde espiritulibre sabemos, de primera mano, que Fabian es una gran persona y con un gran corazón; por eso nos alegramos enormemente de que se haya decidido a compartir su historia con nosotros y con todos ustedes. 
Esta es su historia: 

 

 

 

Por: Fabian Alberto Duarte

 

De  Formosa a los Pies de Leonidas.

 

A partir de mi primer Spartathlon, septiembre es el mes que más me motiva  a seguir corriendo y soñando .

 

Tuve la suerte o mala suerte, tal vez, de estar de los dos lados de esta carrera, del lado de la derrota y del lado de la gloria. Pero mi vida siempre fue así, ya que hubo acontecimientos que de una u otra manera me marcaron. Algunos mas fuerte y más duros, que parecieron verdaderas derrotas y otros, muchos, especiales que fueron verdaderos momentos de gloria.

 

Spartathlon 2012

 

En Septiembre de 2012  fui por primera vez al Spartathlon, comencé a entrenar el 1 de enero de ese año con la ayuda de un veterano del ultramaratón en Argentina, Gerardo Re, quien ya había conseguido completar el Spartathlon en dos oportunidades. Gerardo desde el principio me tuvo paciencia, no era fácil entrenar aquí en Formosa estando completamente solo, ya que prácticamente nadie sabía que eran las carreras de ultramaraton y menos aún de algo tan loco como una carrera de 246km en Grecia.

Que puedo decir, que comencé a entrenar estando solo, pero la verdad con mucha imaginación e ilusión, cosas que con el paso de los días y entrenamientos ya se iban transformando en un gran sueño! Siempre fui soñador rescato eso de mí y eso es, justamente, lo que me daba la fuerza para levantarme todos los días para entrenar. Pasaban las semanas y los kilómetros se iban acumulando, recuerdo que en algunas semanas llegué a los 200km.

El tiempo pasó, los días, los meses y llegó el momento de volar a Grecia, con los entrenamientos y el trabajo hecho. Una vez bajado del avión, todo era como estar en las nubes. En ese momento recordé una frase que me había dicho Mercedes Acuña, hacia algunos años atrás, cuando le comente mi idea de ir al Spartathlon, ella me dijo: «Fabian imagínate, de Formosa al Partenon!». Pasaron los años y esa frase se hizo realidad. Gracias a dios, desde el primer momento en que decidí comenzar a entrenar para esta mítica carrera, lo único que recibí fueron palabras de aliento.

Pero lamentablemente, la nube en la que estaba subido desde que bajé del avión, estaba a punto de evaporarse y la caída iba a ser muy dura.

Al llegar al hotel en Glyfada en Atenas, me avisan de que tengo un hematoma en la parte posterior de la pierna izquierda. Cuando me mire la pierna casi me desmayo, no lo podía creer, después de tantos meses entrenando, tanto sacrificio y tanta expectativa, me pasaba esto. El dolor no era solamente mío, sino pensar en mi familia, mis amigos,  en todos los que me habían apoyado durante todo este proceso. Mi cabeza iba a mil por hora hasta que logré ver a uno de los doctores de la carrera, no tenía ni idea de lo que había pasado con mi pierna. El diagnóstico fue, examinado muy por encima, una pequeña trombosis. Lo único que hacía era pasarme horas en el mar para que se me bajara la inflamación.

Llegó el famoso último viernes de septiembre y sabía que tenía lesionada la pierna pero no el corazón. Esa mañana del viernes a las cinco de la madrugada me encontró despierto y cambiándome para esperar el autobús que nos llevaría hasta la Acrópolis. En mi cabeza no cabía la idea de quedarme en el hotel solo mientras todos se iban a cumplir sus sueños. No me arrepiento de la decisión, estaba lesionado y lo sabia, pero estar en la largada del mítico Spartathlon es algo único y no me lo iba a perder. La carrera largó y yo lesionado, también salí a correr, en un pequeño rincón de mi cabeza pensaba en que tal vez, por algún milagro podría terminarla.

El milagro no sucedió y en el kilómetro setenta, con una sola pierna mi sueño se terminó. Se terminaba mi primer Spartathlon y lo único en lo que podía pensar era: «Por favor, que no haya nadie en casa cuando llegué», la frustración y decepción eran tan grandes que no quería que nadie me viera al volver. Por suerte, eso sí me salió bien, volví a Formosa, entre en mi casa y no había nadie. Dejé las valijas en el suelo, me senté en la cama y me puse a llorar.

Spartathlon 2013

Las heridas del año pasado iban cicatrizando y por el mes de Enero, el «titán» Martín Córdoba me animaba a que envíe nuevamente la inscripción para el Spartathlon. Todavía me servía la marca de los 330.400km que había realizado en las 48hs de Buenos Aires del 2011. Y así fue que a principios del 2013 comenzaba nuevamente a entrenar, con la misma o más ilusión que en 2012, pensando otra vez en esos entrenamientos semanales de 150km/200km. Siempre con el titán Martín Córdoba apoyándome y dándome fuerzas para que fuera y lo intentara de nuevo. Hasta Tucumán me fui a verlo y así poder entrenar juntos, también pasé algún tiempo entrenando por las cuestas de Apóstoles, en Misiones. No quería  dejar nada al azar, ya conocía lo dura que era la carrera y sus interminables subidas y bajadas.

Pasaron, una vez más, los meses y los entrenamientos, otra vez a volar a Grecia, otra vez en las nubes, hasta llegar a ese famoso último viernes de septiembre!

Este, sin dudas, era un año diferente, nunca hubo tantos argentinos en toda la historia de la carrera en la linea de partida, estaban: German Cordisco, Ricardo Rojas, Dario Arauz, Hector Bengolea, Nicolas Kierdelewicz, Gerardo Re, Martín Córdoba y yo. Puedo decir con orgullo que formé parte de la primera Legión Argentina en el Spartathlon!

La Legión 2013, más Franky Val de México. 
Con Gerardo Re, antes de la largada.
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La carrera comenzó y si bien al principio íbamos todos juntos, yo ya me había acomodado a la par de Martín, con quien habíamos compartido un maratón y varios entrenamientos; sabía que era buena compañía. Así fuimos hasta Kineta, en el kilómetro cincuenta y cinco, a partir de allí, Martín se fue un poco más adelante y yo seguí a mi ritmo detrás de él hasta Theodori, en el kilómetro sesenta y cinco. A partir de ahí comencé a correr mi propia carrera, de un checkpoint a otro, ya que Martín se había adelantado mucho y yo había quedado completamente solo. Trate de controlar mi objetivo principal y no salirme de él, simplemente intentaba llegar al próximo CP. Descontando algunos minutos entre cada corte.

Los primeros kilómetros junto a Martín y Leo. 
 Así llegué a Corinto, en el kilómetro ochenta, con cuarenta minutos a mi favor, aunque no era lo pensado por que la idea era llegar ahí con una hora de sobra, pero me fue imposible conseguir esa diferencia. En ese CP ya estaba Ignacio Galan, un amigo español de Nicolas que me hacía de soporte y traductor, el me aconsejo que me hiciera unos masajes. Después me comí un plato de pasta y a salir a la ruta nuevamente en busca del próximo CP. Así pasaron los kilómetros y los checkpoints, uno detrás del otro hasta llegar a Soulinari, en el kilómetro ciento diez, donde empiezo a darme cuenta de que estoy pasando mucho frío y justo ahí recuerdo que mi rompe viento está en el CP de Nemea, cinco kilómetros más adelante y no tenia nada con que abrigarme. Por suerte allí en Soulinari estaba Patricia Scalise y Marta, la esposa de Martín. Al verlas les digo que venía pasando mucho frío y que no tenía mi rompe viento. Ahí mismo Marta se quitó su abrigo y me lo dio, mientras yo comía y bebía algo en el avituallamiento. Patricia fue hasta su auto, trajo su maleta y busco entre su ropa una camiseta térmica de mangas largas y me la dio; puedo asegurar que encontrarlas allí y recibir su ayuda en ese momento me salvo la vida.
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Con Patricia Scalise, asistencia de lujo. 
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Seguí mi camino, ya más abrigado y pase por la ciudad de Nemea, en el kilómetro ciento cinco. A los pocos kilómetros de Nemea se encontraba la ciudad de Lirkia, donde me vuelvo a encontrar con Martín, que se sentía un poco descompuesto. Decidí parar un momento a hablar con él y hacerle compañía hasta que se recuperara pero me dijo: «Anda Yaca, que yo ya sigo en un rato».

Ya en la base del Monte Partenio me encuentro con el gran Leo Bugge, tomamos un poco de caldo y me dice: «Vamos que esto es una gran aventura!» Y acto seguido comenzamos a subir. Mientras subíamos pensaba: «Por dios, la cima no llega más!», en ese momento mi cintura me dolía muchísimo, sentía que me dormía del cansancio mientras caminaba y la cima no llegaba más. Pero finalmente y casi de repente me encuentro con un checkpoint, me sientan, me abrigan con una manta y me dan algo de tomar, al día de hoy no recuerdo si era sopa o café, pero algo tomé, de eso estoy seguro, creo.

En ese CP y a esa altura de la carrera el frío era mucho, comencé a descender solo y un poco más aliviado por dejar el monte detrás, pero el alivio desapareció cuando comencé a escuchar unos rugidos de leones en medio de la noche; claramente estaba alucinando. Los rugidos parecían tan reales y los sentía tan cerca mío que no quería dejar de correr, que desesperación estar corriendo en el medio de la nada con esos rugidos retumbando entre las montañas. Al día de hoy, cada vez que recuerdo esas alucinaciones, para mí tan reales, se me caen lágrimas. Que chiquito me sentía entre semejantes montañas y rodeado de leones.

Por suerte llegué a Nestani, en el kilómetro ciento sesenta y ocho, con el amanecer de un nuevo día y siguiendo mi plan de ir de CP a CP hasta Esparta. Nuevamente lo alcanzo a Martín, que me había pasado anteriormente  y comenzamos  a correr juntos, alentándonos y ayudándonos. Llegamos juntos a Tegea, en el kilómetro ciento noventa y cinco, donde vemos a Gerardo (se había retirado de la carrera por problema estomacales), también estaban Katy y Marta. Nos dieron alimentos y bebidas ya que era una subestación y podían asistirnos, verlos a todos fue, sin dudas, un alivio, también era señal de que estábamos cada vez más cerca de llegar. Pero para Martín, más que un alivio fue un disparo de adrenalina ya que después de ver a su mujer Marta, salió como un misil, verlo fue algo increíble que nunca podré explicar. Otra vez me dejó atrás y yo ya estaba dispuesto a seguirlo cuando Gerardo, siempre astuto e inteligente, me dice: «Yaca, te toca una subida muy larga, encara tranquilo que arriba te espero con un sándwich de jamón crudo» Así que pensando en su promesa le hice caso, llegue al final de la subida y don Gerardo Re, ni en figurita estaba, me había dejado plantado! Todavía no sé si fue una estrategia o si se olvidó de su promesa. La cuestión es que me hizo correr esa subida por un sándwich y al final me dejó sin nada. Igualmente debo decir que ya al llegar al kilómetro doscientos dieciocho, si estaba Gerardo y esperándome con un helado! (Pocos son los que conocen las necesidades de un corredor en condiciones extremas y él como siempre, ocupándose de los amigos y ayudándonos para que lográramos lo que él ya había logrado…y dos veces!).

En ese momento Gerardo me dice cuántos kilómetros me quedaban para Esparta y a cuanto debía correr el kilómetro para entrar en tiempo, cosa que me dio un poco de tranquilidad, ya que en números y teoría sabía que llegaría. Aunque también sabía que no estaba todo dicho hasta que entrara a la ciudad de Esparta, pero una vez que pisé sus calles y vi la gente que salia a saludar, los plausos a cada corredor, los gritos, las motos y autos que saludaban con sus bocinas, sabia que llegaría. Cuanta emoción, todo ese ambiente ya comenzaba a invadir mi humanidad, pero yo sentía que todavía  me faltaba algo, me faltaba llegar a la avenida principal. Unos chicos en bicicleta me empezaron a seguir y yo lo único que les preguntaba, sin parar, era: «Por donde está la avenida, por donde está la avenida?!» casi entrando en desesperación.

Buscaba y buscaba esa famosa avenida llena de banderas de todos los países presentes y de repente allí estaba, la veía frente a mis ojos. A poco menos de doscientos metros alguien me da una bandera de Argentina, iba con la mirada perdida aunque entre la gente me pareció ver a Natalia Delfor, a Hector y a German. Pero cuando vi la imponente estatua de Leónidas, todo lo demás desapareció, mis ojos ya solo veían esas sandalias. Y así, entre gritos de «Vamos Fabi lo lograste!» llegué y toqué los pies de Leónidas; se me vienen mil cosas a la cabeza, tantas emociones, el haber logrado algo que tanto quería, el recordar a mi madre que en vida se alegraba de que corriera, pero a la vez se enojaba porque nunca me podía alcanzar para pegarme, vivía portándome mal. Recordar a mi padre, que sufría porque sabía que iba a correr tantos kilómetros. Y sobre todo, el recordar a mi familia, que estaba tan lejos mientras yo recibía la corona por haber logrado terminar el mítico Spartathlon.

Hoy tan solo me queda agradecer a mi familia y a mis amigos que siempre me ayudaron a cumplir mis sueños. También retribuir lo que hicieron conmigo ayudando a todos aquellos corredores que hoy quieren llegar  cumplir su sueño de llegar desde Atenas hasta Esparta. Por mi parte, no dejo de pensar en que algún día volveré!

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