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100KM, 24hs, Entrevistas, Running, Ultrarunning

UN CAFÉ CON HORACIO GLADE

16 octubre, 2019

Nombrar a Horacio Glade en la Argentina es, sin dudas, lo mismo que decir “ultramaratón”. Este grandísimo atleta ha sentado las bases, junto con Adalberto Maidana y un puñado de amigos, de lo que es hoy en día el total del ultrafondo de ese país.

Tres pequeños gigantes datos para tomar dimensión de lo conseguido por este magnífico atleta. Participó en la primera carrera de 50km en la historia de Argentina; en la primera competición de 100km del país y también, por si eso fuera poco, en el primer evento de 24hs en la historia de Argentina y Latinoamérica. Por supuesto que ganó las tres carreras.

A continuación compartiremos lo mejor de nuestra charla.

Por: Pablo Casal

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¿Como fue tu entrada al mundo del running, venias de una escuela de atletismo o fue más autodidacta?

Yo venía del futbol y me gustaba correr. Pero no con la idea del atletismo, eso era una cosa muy para pista en aquellos años, de calle no sonaba mucho. La única era la de “fiestas mayas” y en los ochenta se empieza a hablar un poco por el tema del maratón de Nueva York.  Se empezó a poner un poco de moda. Yo empiezo a correr, como parte del entrenamiento de futbol. De repente empezó a aparecer alguna carrera en la playa o cosas así, fui a correr la de fiestas mayas y así me empiezo a enterar de que había un mundillo sobre eso. Al final de las carreras repartían la propaganda para la otra carrera la semana próxima.

¿Cómo se entrenaba en aquellos años?

No era común salir a correr por la calle, no sé si era por vergüenza o por el tema del tráfico, entonces, generalmente, uno iba a un parque y yo iba a donde jugábamos a la pelota en Quilmes. Corría por ahí, tenía 24 años y había otra gente, muchos eran más grande que yo, que me preguntaban cosas porque también querían correr. Uno tenía un auto, empezamos a ir a carreras y nos empezamos a enganchar, eso era el año 1984. Todos siempre me alentaron mucho, porque era el más chico. Fue un grupo de amigos muy bueno, con gente como Brígido Fernández, quien era amigo de todos, no era el más rápido pero siempre lo esperábamos a que llegue. Hasta le escribieron poemas, a la primera copa de 100km le pusimos su nombre en homenaje.

¿Cuál fue tu primer contacto con la distancia madre de los 42.195km?

Yo venía con la idea de correr un maratón, porque me entere, que se estaba organizando la primera maratón de Buenos Aires. La organizaba Adidas y hacia selectivos con la idea de llevar a un corredor a las olimpiadas. Los que ganaban esos selectivos, después corrían esa maratón, por eso la primera maratón de Buenos Aires que se hizo en el 84 no fue abierta a todo el mundo. Igualmente hubo publicidad de ese maratón y al ver los resultados vi que después de los primeros clasificados, con unas marcas bárbaras, los demás no tenían tan buenas marcas. Por la razón que sea, tal vez no habían tenido un buen día o algo así, pero pensé que yo podría andar bien en esa distancia.

A fin de año vi que se organizaba un maratón en Ezeiza, lo organizaba el de la revista maratón, Alberto Laporte, que también tenía grupo de corredores. Me anoté y en mi primera maratón hice tres horas catorce, pero bueno, la primera siempre cuesta. Ahí ya me enganché!

 ¿Y cómo te fue en esa segunda experiencia corriendo un maratón?

Al otro año 1985, también en abril, la volví a correr y bajé las tres horas. Ya estaba en dos cincuenta y ocho. Allí, me entero, por Rolando Czerwiak, de que se está organizando una carrera de 100km, que ya en Europa se estaba haciendo. Y nadie sabía de lo que estaba hablando, aquí en argentina nadie sabía nada de eso, todos le preguntábamos si era por etapas, por equipos, que significaba eso de 100km.

¿Cómo se gestó esa primera carrera de 100km de la Argentina?

Previo a esa carrera de 100km, Czerwiak hace los 50km en junio de 1985, que fue la primera carrera de ultramaratón de la historia que se organizó en argentina. Hubo dudas hasta último momento si se iba a organizar esa carrera de 50km, cayó una lluvia muy grande en buenos aires y justo coincidió con un selectivo de adidas en el día anterior. Igualmente nosotros fuimos, con esta gente de Quilmes, hasta el lugar donde se hacia la carrera y cae Maidana, un gran amigo de años con el cual veníamos corriendo maratones juntos, con otros más. Después fue llegando más gente y finalmente largamos la carrera con algo más de diez corredores.

¿Con que medios contaban en aquellos años para poder medir un circuito?

Esta carrera de 50km la hacía Laporte, certificada por Rolando Czerwiak, que a veces alguno se piensa que cuando se habla de esa época, se creen que era todo una cosa así nomás como de amigos y no era así. Estaba fiscalizada por la federación de la provincia de buenos aires y es más, el ingeniero Czerwiak, que también era corredor, corrió en 1980 el maratón de Nueva York, uno de los primeros argentinos en ir allí. Él es quien trae a argentina el sistema de medición para carreras desde los estados unidos, algo totalmente novedoso para la época. En las carreras de 50km y 100km utilizaron ese sistema por lo cual no hubo ninguna duda sobre la distancia. Después de eso, lo llamaron a Czerwiak para medir el circuito de la maratón de buenos aires, por lo que cual quería decir que el sistema funcionaba.

¿Recuerdas como era el recorrido de aquellos primeros 100km?

La carrera de 100km salía desde General Rodríguez, que es un poquito antes de Lujan y hasta San Vicente, que es un poco antes de La Plata, agarrábamos parte de ruta 7 y después la ruta 6 hasta San Vicente. Creo que largamos doce o trece atletas, después de eso surgió la idea de ir a Uberaba en Brasil, a correr una de 100km. Mis dos amigos de aquí de Quilmes, Brígido Fernández, Roberto Graccione y Adalberto Maidana.

¿Cómo fue llegar hasta Uberaba en Brasil?

Fue toda una aventura, sin dudas. Nosotros en ese momento, en el año 1986, viajábamos en micro. Fuimos hasta San Pablo, unas treinta y seis horas y después ocho horas más hasta Uberaba. Un experiencia bárbara y por suerte pudimos terminar la carrera los cuatro, que fue lo más lindo.

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